3 de junio 2002 - 00:00

Senado PJ fija penas para los disidentes

Los bloques del PJ y la UCR del Senado comenzarán mañana a ajustar sendas cuentas internas, tras la sufrida derogación de la ley de «subversión económica». Casi con seguridad, los jefes del peronismo tratarán de postergar una semana más los pases de factura a los 8 disidentes, encabezados por la santacruceña Cristina Fernández de Kirchner, el entrerriano Jorge Busti y el riojano Jorge Yoma, que entorpecieron la sanción de este proyecto clave. No quieren resolver este conflicto en caliente.

Los radicales polemizarán sobre si le exigen o no a Amanda Isidori, la rionegrina que se levantó para habilitar la aprobación de la derogación, que renuncie a la vicepresidencia del bloque. Carlos Maestro, quien pidió un paso al costado de Pablo Verani (referente de Isidori) de la jerarquía partidaria, amaga con ajusticiar ahora a su correligionaria.

Los provinciales del Interbloque Federal, que impusieron al justicialismo el proyecto de anulación de la figura de «subversión económica», sufrieron una convulsión intestina en escala. La neuquina Luz Sapag (MPN) se opuso fervientemente a los autores de la iniciativa, sus pares Ricardo Gómez Diez (Renovador-Salta) y Pablo Walter (Fuerza Republicana-Tucumán), y anunció la ruptura de relaciones. Para conocer el desenlace de esta crisis, habrá que esperar hasta el 15 de junio, cuando venza la licencia médica que le otorgó el cuerpo a Pedro Salvatori, también del Movimiento Popular Neuquino, para someterse en el quirófano a una artroscopia de rodilla y una osteotomía, a mediados de abril, con un posoperatorio de 60 días. Salvatori es vice-presidente 2º del Senado.

• Exclusiones

La purga -que muchos imaginaban en el PJ- es probable que quede reducida a una exclusión de hecho de la señora de Kirchner y su comprovinciano Nicolás Fernández. Ninguno de los 32 legisladores que se mantienen en el bando oficialista quiere hablar de expulsión o de quitarle a la esposa de Néstor Kirchner la conducción de la Comisión de Asuntos Constitucionales. Tampoco quieren convertirla en víctima, papel que ya intentó mostrar en el '98, cuando Augusto Alasino y sus amigos le sacaron tarjeta roja por inconducta doméstica y constante rebeldía con el Ejecutivo.

De esto se habló durante el festejo que improvisaron el mismo jueves por la noche en el comedor de la Cámara José Luis Gioja (San Juan), Marcelo López Arias (Salta), Miguel Angel Pichetto (Río Negro), Juan Carlos Maqueda (Córdoba), Roxana Latorre (Santa Fe), Malvina Seguí (Tucumán), Luis Barrionuevo (Catamarca), Mabel Müller (Buenos Aires), Mario Daniele (Tierra del Fuego), Marita Percéval (Mendoza) y otros, minutos después de la ajustadísima votación y de que Eduardo Duhalde los felicitara por teléfono.

Aunque haberle prestado el avión provincial al liberal correntino
Lázaro Chiappe para poner en aprietos la anulación de «subversión económica» (el senador del Litoral ya había avisado a la Cámara que no podría asistir, lo que facilitaba la votación que necesitaba el gobierno) fue demasiado osado a ojos de Gioja y compañía, la mayoría considera que la eyección de Cristina de Kirchner es más una cuestión de voluntad de la propia senadora que una decisión de la bancada. Los Kirchner -aseguran- quieren voltear a Duhalde para que haya elecciones anticipadas, y no reparan en gastos o maniobras.

• Sexteto

Con los delegados de Santa Cruz prácticamente afuera, queda un sexteto de disidentes a considerar. Los sanluiseños Liliana Negre de Alonso y Raúl Ochoa, que obviamente se encolumnan detrás de Adolfo Rodríguez Saá, nunca ocultaron sus reservas hacia el duhaldismo, pero se comportan razonablemente. Incluso, son capaces de ayudar al gobierno, cuando se trata de medidas sensatas que no contradicen los intereses del peronismo puntano; por caso, la modificación de la Ley de Quiebras que reclamaba el Fondo y el «Documento de los 14 puntos» de los gobernadores.

Del resto,
Yoma es el que más enconos de entrecasa suscitó. Asiduo concurrente a Olivos y hombre de consulta de Duhalde desde que asumió la presidencia, su encarnizada oposición a la derogación de «subversión económica» sólo cosechó reproches entre los compañeros de bloque. Sin embargo, el contradictor distrital de Eduardo Menem, el chubutense Marcelo Guinle, y los entrerrianos Busti y Graciela Bär se consideran más que recuperables, según el criterio de los 32 animadores del PJ senatorial. Un peldaño más abajo en la escala de confianza figuran Negre y Ochoa.

Curiosamente, mañana deberían comenzar a discutirse no sólo los eventuales castigos a los secesionistas, sino también la reformulación de la cúpula del bloque. Por ejemplo, está vacante una de las vicepresidencias, que ocupaba López Arias, desde hace varios meses ascendido al segundo escalafón del cuerpo, detrás del presidente provisional. Originalmente, uno de los postulantes a reemplazar al salteño en la bancada era Guinle, hoy en la picota.

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