16 de agosto 2002 - 00:00

Solá rota nombres y relanza gestión

Por vicio, el peronismo que repudia a Juan Pablo Cafiero complicó anoche el último tramo del plan de Felipe Solá para reordenar el gabinete provincial, separando Justicia y Seguridad, creando además una Jefatura de Gabinete.

Temprano, a media tarde, el Senado votó rápido -Carlos Pérez Gresia (UCR) criticó que van cinco reacomodos en dos años-, el proyecto oficial. Pero hacia la noche, en Diputados, algunos grupos del PJ mezquinaron los votos necesarios.

Una venganza simbólica contra Solá por sostener a Cafiero y amparar (ver nota aparte) a Marcelo Sain, viceministro de Seguridad, quien atribuyó a la interna peronista la escalada criminal en la provincia.

Al final, al cierre de esta edición, los diputados trataban el reordenamiento ministerial y hasta los más feroces detractores de Solá prometían su voto. «Jamás le negamos nada y menos ahora que está débil», punzó un rebelde.

En la previa, Baldomero «Cacho» Alvarez, Gloria Morales, Elsa Lara y Mirta Cure, entre otros, remolonearon para bajar al recinto, pero cuando avanzó la noche lo hicieron. Sólo el ARI e Izquierda Unida rechazaban la norma.

El gobernador empujó la ley para relanzar su gobierno y retocar su equipo de colaboradores: divide Seguridad y Justicia, unifica Agro y Producción, e inventa la Jefatura de Gabinete.

Luego definirá una combo que, casi sin excepción, lo reconocerá como jefe único. Sólo quedarían dos «doble espías»:
Mariano West de Acción Social y Osvaldo Amieiro de Gobierno, ambos del conurbano profundo y, por tanto, protoduhaldistas.

Ingresarán dos caciques del interior: a Agro y Producción iría
Rafael Magnanini, que capitaneaba Loterías desde donde denunció el uso político de la caja del juego de azar -un anticipo de lo que luego hizo Sain con Duhalde y la Policía-, y a Justicia, Alfredo Meckievi, hoy diputado provincial.

También elevará el rango de
Federico Scarabino, que desde Producción pasará a la Jefatura de Gabinete o, eventualmente, a Gobierno. En ese caso, Amieiro se mudará de sillón para dejar libre esa oficina.

Anoche, Solá programó una cita en el Banco Provincia en Capital con su grupo selecto -
Hugo Corvatta, José María González Fernández, Luis Genoud y Scarabino, entre otros-para evaluar las alternativas posibles.

Por caso, la eventual inclusión de
Gilberto Alegre, jefe del distrito de Villegas, y delasotista declarado, un díscolo que quizá desembarque en Loterías o en Seguridad si, como se especula, Cafiero no llega a festejar la primavera como ministro. Sería un gesto para acompañar a Duhalde con el candidato final.

Otro que peligra es West. No sólo por su tibia estadía en Acción Social, donde controla 600 mil planes de empleo, sino también por su supuesto vínculo con el ARI, vía su ex jefe durante la gestión Cafiero,
Rafael «Balito» Romá.

Lo cierto es que, en la medida en que la ley sea aprobada, a más tardar la próxima semana, Solá presentará su nuevo equipo de gobierno y allí habrá técnicos -como Passaglia en Salud-, moderados como Amieiro o hiperfelipistas, como Rivara, de Obras Públicas y Scarabino.

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