Son más los sumados al gobierno en ley contra el poder judicial

Política

Allá por 1800, al nacer la Argentina, había conspicuos ciudadanos que afrontaban la vergüenza de contrabandear por el cierre de fronteras que imponía España. Explican los historiadores que «hasta los sacerdotes contrabandeaban vino -aún Cuyo no era gran productora- para poder dar misa». Puede ser que las honras personales perdidas hayan sido entonces mayores, pero no se recuerda en los casi 200 años que siguieron como país tantos prestigios personales afectados como se vio el miércoles pasado al ser captados por el gobierno para votar la ley de reforma del Consejo de la Magistratura que somete al dominio político de la Casa Rosada a los jueces y sojuzgar al Poder Judicial. Durante los gobiernos duros de Juan Manuel de Rosas y el primero de Juan Perón era de temer ser opositor político pero se afrontaban las represalias o se iban al destierro para no adherir como en los años 1835 en adelante, Domingo Faustino Sarmiento, Juan Bautista Alberdi, Esteban Echeverría, José Mármol, Bartolomé Mitre, José Rivera Indarte y muchos más que serían luego famosos en aportes a la institucionalidad del país. Lo mismo con el primer peronismo cuando se atrincheró aquel famoso «grupo de los diputados radicales», donde no había fisuras y al acentuarse el peronismo en cerrar libertades se iba preso, como Ricardo Balbín y Francisco Rabanal; o al exilio en Uruguay como Amadeo Sabattini, Agustín Rodríguez Araya, Atilio Cattaneo, Silvano Santander y otros como los socialistas Alfredo Palacios, Nicolás Repetto. También Luciano Molinas o comunistas como Rodolfo Ghioldi, Héctor Agosti, conservadores como Vicente Solano Lima o directores-periodistas como Alberto Gainza Paz. Pero no adherían algunos legisladores e iban presos expulsados del Congreso (fueron 20) y privados de sus fueros. Es indudable que Néstor Kirchner hizo con esta ley un «pacto de sangre» con la cantidad sorprendente de diputados que adhirieron, como no se conocía en el pasado. Logró tal cantidad por algo que no tenían en iguales montos ni Perón ni Rosas: dinero abundante desde el exterior. No es logro excepcional porque hoy todos los países del mundo en esta época crecen, salvo tres africanos (Costa de Marfil, Seychelles y Zimbabwe). Lo espectacular de Kirchner es la forma política de doblegar opositores en que usa en buena parte esa abundancia provocando lacras de avaricia desmedidas en una buena parte de una generación de argentinos. Esta semana se multiplicarán los pedidos de inconstitucionalidad de esta temible ley a la vez que crece la impresión de que una Corte Suprema, también dominada por este gobierno, no la convalidará para no mutilarse en imagen pública pero zafará congelando el pronunciamiento. Entre el voto en general y el voto en particular de cada punto de la ley es que el gobierno acentuó su captación de legisladores con promesas a futuro. Temía que le votaran en general y luego no en particular sobre todo el punto 2 de la ley (reduce la cantidad de miembros). Logró la adhesión de nombres como Francisco Delich y Daniel Giacomino, pertenecientes al grupo del cordobés Luis Juez que también votaron un artículo a favor.

La votación de la ya promulgada ley de reforma al Consejo de la Magistratura seguirá complicando esta semana la unidad de los bloques de oposición. A medida que se van conociendo nuevos datos sobre cómo el gobierno consiguió garantizarse la votación, queda claro que la movida de Néstor Kirchner fue mucho más allá de lograr la sanción de la ley. No sólo adquirió el Presidente una mayoría especial inusitada en el Congreso, sino que hirió seriamente la moral de la oposición.

La prueba más clara de eso son los indicios de que el kirchnerismo no se quedó tranquilo con saber que contaba con los votos suficientes para sancionar el proyecto en general, sino que siguió sumando voluntades para el tratamiento en particular. Ese miedo oficial tenía un artículo en especial como protagonista: el número tres y la modificación al número dos de la ley original. Allí Cristina Fernández estableció la base de la reforma al consejo de jueces con la reducción de miembros y el reparto de representantes que tendrá de ahora en más.

Lentamente en los días previos a la votación, el gobierno fue asegurándose los votos para cubrir eventuales problemas en cada uno de los artículos y en segundo término la duración de los mandatos y las inhabilidades para ocupar los cargos.

Los casos más sonados se conocieron la misma noche de la votación, con la fuga de radicales, provinciales y los ya sabidos ex duhaldistas a los brazos del gobierno, lo que siguió provocando ayer un tembladeral en la oposición.

Pero estudiando las planillas de votación se encuentran otros casos curiosos. Como por ejemplo,
el de dos diputados de Juez que votaron en contra del proyecto en general pero a favor en la sanción del artículo dos de la ley.

Francisco Delich
y Daniel Giacomino, ambos del Partido Nuevo contra la Corrupción de Luis Juez, optaron por ese camino mientras otros cordobeses del mismo partido como Gumersindo-Alonso, Raúl Merinoy Norma Morandini, votaban en contra.

Esa posición de
Delich y Giacomino era incluso desconocida durante la votación por sus compañeros de bancada que comenzaron a sospechar que algo ocurría cuando observaban los resultados de la votación de cada artículo en el panel del recinto de Diputados.

El temor del gobierno era justificado.
Conseguir votos tránsfugas para la sanción en general era ya un logro, pero debían garantizarse que esos mismos diputados y algunos propios no cambiaran de opinión en la votación en particular de los artículos más conflictivos. Era una noche en la que el kirchnerismo no podía tener sorpresas, al punto que no sólo se reforzaron los votos positivos con seducciones de todo tipo sino que también se les pidió a algunos negativos que, por lo menos, abandonaran el recinto a la hora de votar.

En ese último esquema esperan todavía una respuesta los casos de
Jorge Vanossi y de Rafael Bielsa.

Lo que no tuvo demasiada explicación es la posición de
Luis Juez que no fue incluido ayer en Córdoba en el acto de inauguración del año lectivo -y del edificio de una escuela en Potrero de Garay- al que concurrió especialmente Néstor Kirchner invitado por José Manuel de la Sota. Intuyó Juez que el Presidente no lo participó del convite por la posición que tuvo su bloque frente a la ley de jueces. Lo que no sabían muchos es que alguno de sus diputados había votado a favor en al menos un artículo, participando así del mix organizado por el oficialismo para garantizarse la sanción.

• Complicación

La historia de los juecistas y el Consejo de la Magistratura comenzó a complicarse públicamente en enero pasado cuando los cinco diputados de ese bloque concurrieron al despacho de Cristina Kirchner en la Casa Rosada para que la senadora los interiorizara sobre el contenido de la ley.

Después de ese encuentro, los seguidores del intendente de Córdoba Capital comenzaron una ronda de consultas con
Eugenio Zaffaroni, con distintas ONG relacionadas con la Justicia y con Alberto Fernández, en un rally que todo el arco político interpretó como una justificación de un seguro pase a favor de la Magistratura.

Pero finalmente no fue así. En la última reunión de la bancada se acordó mantener la posición en contra del proyecto. Justificó muy claramente esa posición en el recinto
Norma Morandini -en uno de los discursos más duros y completos de la noche- y ninguno de los otros integrantes del bloque juecista la refutó. Sobre esa posición es que Juez seguía afirmando hace 24 horas en Córdoba que existe «fastidio» en el kirchnerismo por el voto en contra de la Magistratura, «lo nuestro es convicción, no compromiso», repitió.

«Puedo garantizar que el miércoles le demostramos que somos mucho más coherentes que aquellos que levantaron la mano y que están en la vereda de enfrente»,
dijo el cordobés que incluso le contestó a la prensa por las sospechas que generaron su encuentro con Alberto Fernández el 5 de enero pasado: «Me junté con el jefe de Gabinete y, en esa oportunidad, la conclusión periodística era que a Juez lo 'borocotizaron'», dijo ayer a un diario cordobés.

Este pudo comprobar que por lo menos
el resto de los diputados juecistas -que masivamente votaron toda la Ley de la Magistratura en contra- no conocían que dos de sus compañeros habían votado al menos un artículo a favor del gobierno. Como argumentó uno de ellos: «Esta era una decisión de la bancada, es una cuestión de decisión moral». La pregunta es, de todas formas, si el propio Juez lo sabía o si, como Fernando Chironi en la UCR o Federico Pinedo en el Interbloque Propuesta Federal -sin contar la masiva borocoteada de ex duhaldistas-, fue víctima también del sistema de captación que tanto gusta al oficialismo.

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