"Soy responsable de las papeleras en Uruguay. Y estoy honrado de que el canciller argentino Taiana me las adjudique", expresó ayer el ex presidente uruguayo Jorge Batlle. Cuando le preguntó este diario por qué decretó en febrero -apenas días antes de ceder la presidencia al electo Tabaré Vázquez- la autorización para la radicación de la empresa finlandesa Botnia junto a la ya aceptada española ENCE y creó, por «efecto acumulativo», la posibilidad de grave contaminación ambiental, expresó que «lo hice y me alegro mucho de haber concluido todo antes de finalizar mi mandato».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Señala que cumplió con tratados de inversiones de años anteriores con España y Finlandia sancionados por el Congreso uruguayo (donde votaron en contra de ambos acuerdos los diputados del actual Frente Amplio que gobierna Uruguay y defiende las plantas). «Los del Frente hace 50 años que siempre votaron en contra de los acuerdos con Finlandia y España, con el Fondo Monetario, los acuerdos con Estados Unidos», dice enojado.
No serán «50 años», como dijo este ex presidente, pero sí «36 años». En 1971 el político del vecino país Zelmar Michelini, asesinado en Buenos Aires por orden militar en el último Proceso y presumiblemente a pedido de los militares uruguayos, se separa del Partido Colorado que integraba con su famosa «Lista 99». También lo hace un militar, el general Liber Seregni, que era colorado (un partido de centroderecha al igual que los «blancos» -éstos con más predominio en la campaña uruguayaque históricamente siempre se habían alternado en el gobierno del vecino país hasta este triunfo del Frente de izquierda en 2004). Seregni, principalmente, y Michelini fundan en ese 1971 el Frente Amplio al cual se une toda la izquierda, desde socialistas a marxistas, agrupados estos últimos en el significativo nombre de FIDEL (Frente Izquierda de Liberación). Muy posteriormente, en 1985 y ya caído el régimen militar uruguayo un año antes se unen al Frente los Tupamaros, la ex guerrilla.
Sobre si su decisión fue negociada y secreta como una medida para comprometer la gestión de centroizquierda que venía con Tabaré Vázquez, ya ganada la elección por éste, más la posibilidad de molestar a Néstor Kirchner, dice Jorge Batlle: «¿Cuándo asumió Kirchner? En 2003. Yo era presidente desde 2000 y tres años antes que él venía tratando estas inversiones que, repito, venían de mucho tiempo previo y cuando la arboleda estaba a punto para ser materia prima de la pasta celulosa».
Batlle da idea de que no conoció -o que las papeleras no le informaron- que el problema contaminante de ambas plantas no existiría o sería mínimo si fuera una sola o las dos, pero bastante separadas una de otra sino haberlas autorizado juntas. «La Argentina tiene 10 plantas del tipo de las que van a funcionar en Uruguay». Al insistírsele en si él sabía que juntas, en Fray Bentos, producirán la contaminación en mucho mayor grado que todas las argentinas bien separadas (inclusive las dos papeleras uruguayas, tan cercanas una de otra sobre el río Uruguay producirán el doble de pasta celulosa que todas las argentinas del mismo tipo), el Dr. Batlle se enoja. «No digo nada más, no quiero reportajes y le corto». Efectivamente cortó la llamada telefónica. J.R.
Dejá tu comentario