17 de noviembre 2004 - 00:00

Stolbizer instala antes que nadie su candidatura

Margarita Stolbizer
Margarita Stolbizer
Tras la tormenta -cuyos efectos todavía perduran-que sembró la cumbre entre Néstor Kirchner y los intendentes del Grupo Olavarría, la UCR oficial definió una estrategia para fortalecer su posición en la disputa interna y cuyo objetivo final es aislar -y en lo posible diezmar- a los díscolos. La piedra fundamental del esquema consiste en instalar, cuanto antes, un «candidato radical» de cara a las legislativas de octubre de 2005 para restar espacio a los que especulan con apropiarse del caudal electoral de la UCR. Los destinatarios son tres: Elisa Carrió, Ricardo López Murphy y los rebeldes. En este caso se tratará de «la» candidata: Margarita Stolbizer. El martes próximo, en La Plata, la presidenta del Comité Provincia, que aspiró a la gobernación en 2003, será presentada como única postulante de la UCR a una de las tres bancas que renuevan los bonaerenses en el Senado nacional. No es un movimiento inconsulto: para Raúl Alfonsín -teoría a la que adscriben Federico Storani y Leopoldo Moreau-es la mejor apuesta del oficialismo partidario para recuperar terreno perdido hacia afuera, frente a Carrió y López Murphy; y hacia adentro del radicalismo, contra los intendentes rebeldes. Pero tendrá que remar contra el envión que, vía Julio De Vido -a instancia de Gustavo Posse-se les dio a los díscolos al sentarlos con Kirchner y prometerles un paquete de obras públicas que ahora, sin otro nexo con el gobierno, los intendentes que todavía se mantienen fieles al Comité Provincia miran relamiéndose. Ese gesto del gobierno de reconocer como «oposición» a un grupo de intendentes irritó a la UCR formal. Más que nada porque fue un aval a la polémica alianza bonaerense que sellaron en 2001 Eduardo Duhalde y Alfonsín.

• Intromisión

Es aún motivo de enojo la movida del kirchnerismo. «Se entrometió en la interna de la UCR», se queja Stolbizer. El temor es razonable: ¿no saldrá Posse a conquistar más intendentes asumiendo ser la oposición que además sabe negociar con el gobierno? Ese plan de captura figura en el menú de opciones de los rebeldes. El reproche del eje Moreau-Storani tiene varios flancos.
 
Ambos, con matices, fueron funcionales a
Duhalde en la larga década que el peronista gobernó Buenos Aires. Kirchner emula una práctica del lomense, pero con aliados distintos. Por eso, Alfonsín no despotricó tanto contra la reunión en la Casa Rosada. Así y todo, en el Comité Provincia sospechan que esa entente virtual tendrá poca vida. Sin candidato provincial propio, los rebeldes terminarán fijando estrategias locales que en la mayoría de los casos incorporarán -aunque no exclusivamente- a Stolbizer como la postulante al Senado. Si, además, ni López Murphy (si finalmente compite en la provincia) ni Maffei -más ésta que aquel- mejoran su performance electoral, el idilio de los díscolos con Recrear y el ARI comenzará a hacer agua. En definitiva, dicen en el oficialismo, la UCR garantiza un piso de votos que ni López Murphy ni Maffei pueden asegurar.

Según las últimas dos elecciones, ese piso rondaentre 10% -en 2003- y 16% en 2001 con Alfonsín como candidato a senador frente a Duhalde. Cuestionado o no, el ex presidente radical ostenta el mejor boletín electoral de los últimos cuatro años y por eso, el 10 de diciembre Alfonsín se subirá a la campaña y encabezará también en La Plata un acto para recordar el retorno de la democracia en 1983 y el Día de los Derechos Humanos. Ese festival, que se programa callejero y abundará de cotillón partidario, actuará como ruidosa presentación de la proclama Margarita 2005. Antes, el martes próximo, sin Moreau y Storani en la foto, Stolbizer se convertirá en la segunda dama, aunque no la última, en anotarse para el Senado. Ya lo hizo Maffei y falta que el PJ resuelva la pulseada entre Cristina Fernández y Chiche Duhalde. Para tantear el ánimo de sus pares, Stolbizer salió a colectar apoyos en el oficialismo partidario. Y lo logró: en los últimos días -el más reciente en Mar del Plata, de la mano del intendente local, Ricardo Katz-fue bendecida, en mitines escalonados, por jefes comunales, legisladores y dirigentes de la 5º, 6º y 7º secciones electorales. El otro jugador del tablero donde se trenzan oficialistas y disidentes es Ricardo Alfonsín que, opositor al eje Moreau-Storani, aparece como salvoconducto en el esquema integral para evitar más fugas de críticos. Desde ese lugar, Alfonsín hijo se planta como competidor de Stolbizer, pero sin romper como los díscolos.

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