7 de septiembre 2004 - 00:00

También frenarán piquetes en la estación Constitución

Desde ayer, la Policía Federal custodia las boleterías de la estación Constitución para evitar que las tomen los piqueteros. Forma parte de la política oficial que, monitoreada por Aníbal Fernández, apunta a recuperar el control de la calle.
Desde ayer, la Policía Federal custodia las boleterías de la estación Constitución para evitar que las tomen los piqueteros. Forma parte de la política oficial que, monitoreada por Aníbal Fernández, apunta a "recuperar el control de la calle".
El gobierno dispuso ayer un operativo policial especial para impedir el bloqueo de las boleterías de la estación Constitución. El procedimiento se instrumentó ayer por primera vez con la presencia de 70 efectivos de Infantería durante una marcha de militantes del Polo Obrero.

La medida, definida a fines de la semana pasada, refleja la nueva política oficial frente a los grupos de desocupados que acostumbran «tomar» las boleterías permitiendo el libre tránsito de los pasajeros. Hace dos semanas, los piqueteros festejaron los 100 bloqueos.

A pesar de que los piqueteros permitían a los usuarios viajar sin pagar boleto, el servicio ferroviario no funcionaba normalmente porque la empresa concesionaria advertía que no podía garantizar la seguridad. Por lo tanto, los bloqueos terminaban afectando al servicio.

• Análisis

Hasta ahora, a pesar de las reiteradas quejas de las empresas ferroviarias -que cuestionaban la inacción del gobierno y de la Justicia, y reclamaban por el lucro cesante-, no había existido ninguna reacción oficial para evitar que las tomas se sigan produciendo.

El tema, según se informó, fue analizado por el gobierno, que decidió montar un mecanismo de prevención sobre la zona de Constitución. El debut se operó ayer y actuó como prueba piloto de lo que se quiere instrumentar en adelante.

La medida mantiene la línea que comenzó a desarrollar el gobierno a partir de la asunción -en rigor, su regreso-de
Alberto Iribarne en la Secretaría de Seguridad y del traspaso de esa área al Ministerio del Interior a cargo de Aníbal Fernández.

Primero fue el fuerte operativo policial, denominado
«de disuasión», que Iribarne dispuso en torno a la Legislatura porteña luego de los destrozos del 23 de julio, cuando el entonces ministro de Seguridad, Gustavo Béliz, ordenó el replieguede los uniformados. La semana pasada, a raíz del ataque de militantes del grupo Quebracho al Ministerio de Economía para protestar por la visita del titular del FMI, Rodrigo de Rato, se corroboró y profundizó esa tendencia: la Policía intervino y detuvo a 109 activistas.

La saturación de efectivos de los Servicios Especiales de Transporte de la Policía en la estación Constitución --correspondiente a las ex líneas Rocapara evitar el bloqueo de boleterías es un paso más en esa dirección.
Y, anticipan en el gobierno, no será el último.

«La voluntad del gobierno, en su máximo nivel, es ordenar la calle»,
confiaron ayer voceros oficiales. Traducción: es Néstor Kirchner quien está monitoreando la nueva política de control de los piqueteros.

En rigor, según se adelantó, el mecanismo se instrumentará en forma permanente según el pedido de la empresa Metropolitano. Se anticipó que
«de ahora en más los efectivos policiales impedirán cualquier intento de bloqueo por parte de los piqueteros».

Ayer fue el turno del Polo Obrero, que realizó una marcha a la Casa de Santa Cruz para pedir por los detenidos en Caleta Olivia. Pero, en general, esa práctica la efectúa el Frente de Trabajadores Combativos (FTC) Nacional.

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