Telerman creó ochenta cargos de directores

Política

Finalmente Jorge Telerman parece haber dado las puntadas finales a un pacto de gobernabilidad con el kirchnerismo porteño, en términos pacíficos a propósito del jueves pascual. Fue antes de la partida de sus interlocutores a viajes de feriados santos, por caso, la del presidente de la bancada Frente para la Victoria, Diego Kravetz. Ese legislador, antes de cerrar las valijas, selló el acuerdo que, más que de partes, consistió en un modesto reparto de puestos para los nuevos aliados del heredero de Aníbal Ibarra. Unas 20 direcciones generales, algunos cargos de peso en organismos descentralizados ( como el Instituto del Juego o el Mercado Central) y unas tres o cuatro subsecretarías (vienen debajo de los ministerios), conformó a los aliados de Alberto Fernández y grupos que se referencian en diferentes terminales: Vilma Ibarra, Víctor Santa María (sindicato de porteros), Raquel Kismer de Olmos, Guillermo Oliveri, Daniel Scioli y a los propios legisladores como Miguel Talento (fue interlocutor de los acuerdos). Ahora resta que el bloque se entregue a una deliberación para conocer el saldo de tanta tertulia, donde al parecer la hermana del destituido jefe porteño habría salido favorecida, al decir de otras porciones.

Generoso, Telerman, si bien vetó algunos nombres y lugares, depositó su buena voluntad para cambiarlos por otros y dejarse cree-conforme al bloque kirchnerista que, piensa, colaborará con los 14 votos que reporta en el recinto.

  • Nueva estructura

    Después de todo, también fue generoso el organigrama del gobierno de transición: a las cerca de 120 direcciones generales que había abierto Ibarra -en número muy superior a las que supo tener Carlos Grosso-, Telerman le agregó apenas unas 80 más, según el cálculo de la bancada kirchnerista sobre la publicación del boletín municipal, comparando con viejos ejemplares de esa información de la época del antecesor, alejado del cargo hace ya cinco meses cuando comenzó su suspensión por el proceso de juicio político que terminó desplazándolo. La estructura nueva cuenta con 184 direcciones generales y direcciones generales adjuntas más los 16 centros de gestión y 60 direcciones.

    Más conformes unos y menos otros, lo cierto que la intriga general fue, durante el fin de semana pascual, cómo terminará de completar la grilla Telerman. Saben que el jefe de Gobierno ha convidado a propios y ajenos, y que por cuestiones diversas, seguramente alejadas de un acuerdo político, hasta el ARI termina ocupando una subsecretaría en el área ecológica. No aventuran certezas, pero confían en que los peronistas afines a Mauricio Macri tendrán lo suyo: la dirección de la tercera edad, el Instituto de la Vivienda tal vez, los directores que le corresponden en el Banco Ciudad, la integración proporcional en AUSa, pero también algo más seguramente, como una participación en el área de Deportes. Es otra incógnita si de esa porción de peronistas surgirá también la conducción de la Oficina de Rentas, área que responde al lavagnista Guillermo Nielsen, de quien aseguran no se acostumbra, en el poco tiempo que está como ministro, a los avatares municipales.

  • Subsidio

    Por ejemplo, pareciera no aceptar que un millonario subsidio a los empleados del Hospital Francés, votado por la Legislatura a pedido del propio Néstor Kirchner, se otorgue sin una verificación del crédito y que ese trámite -demoraría un mes o más que el dinero llegue para pagar sueldos- se traduzca en batucadas que le viene haciendo el personal hospitalario al jefe de Gobierno. Más sorprendido dicen que encuentran al nuevo ministro, quien maneja el abultado Presupuesto porteño, porque «el gremio», es decir «los municipales», ya le reclamen una mejora en sus haberes.

    Más allá del proceso de convivencia a que es sometida el área de Hacienda que Telerman quiere dejar que llene exclusivamente el ministro con sus equipos, el resto todavía no revela el nuevo estilo de gobierno, hasta ahora nutrido por el Partido Socialista, el kirchnerismo porteño, resabios ibarristas y funcionarios que responden al ex jefe de Gabinete del antecesor mandatario, Raúl Fernández, secretario general del gobierno de Telerman.

    Para dar una idea, antes de 2003, la codiciada área de Descentralización en la que el peronismo ve un lugar estratégico para el armado territorial, o de base, era una subsecretaríade Estado que tenía a su cargo a los 16 directores de los Centros de Gestión y Participación. Después se convirtió en una secretaría a cargo del kirchnerista Héctor Capacciolli, con dos subsecretarios. Ahora es un ministerio (el único que maneja el socialismo) de Gestión Pública y Descentralización a cargo de Roy Cortina que tiene tres subsecretarías: una será para el joven Gustavo Ruanova (Vilma Ibarra), otra para Luis Véspoli (R.Fernández) y la tercera para Silvia Pedreira (porteros); debajo de ellos ya suman 9 las direcciones generales. Esa multiplicación se repite en casi todos los 11 ministerios de Telerman, lo que ha llevado a la apertura de cerca de 200 direcciones generales en total. Para ceder ante el kirchnerismo, Telerman resignó el puesto que iba a ocupar el ex belicista Jorge Srur, para llevar adelante la reforma del Estado porteño.

    Hace 40 días que Telerman sabe que se quedará hasta el recambio de gobierno, tras las elecciones del año que viene, aunque hace cinco meses que ocupa con todos los poderes la jefatura de la Capital Federal. Por eso estaría punteando la nómina final para que a partir de hoy comiencen a publicitarse los decretos de nombramientos.
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