9 de enero 2007 - 00:00

Telerman y Macri, dos desvelos de Lavagna

Un par de actividades en el Congreso, el paso por Buenos Aires de algunos veraneantes de la costa hacia sus provincias y, en fin, la necesidad de comenzar a diagramar algunos movimientos de campaña para el verano, harán que el jueves de esta semana un grupo de radicales se congregue junto a Roberto Lavagna para examinar la continuidad de su lanzamiento.

En rigor, se trata de retomar las conversaciones de fines de diciembre, cuando el ex ministro de Economía acordó con el presidente de la UCR, Gerardo Morales, y los presidentes de bloques de ese partido, Ernesto Sanz y Fernando Chironi, la postulación de papel de diario que formuló el viernes pasado. Un encuentro que sirvió para pactar la identidad del vicepresidente que llevará en la fórmula, el mendocino Sanz.

Ahora la agenda es otra. La concreción de una fórmula que contiene al radicalismo en el segundo término era la señal que esperaban estos descendientes de Hipólito Yrigoyen para admitir conversaciones con el macrismo. En rigor, la mano que mueve los hilos, la de Raúl Alfonsín, se comportó con esa lógica: «Para Raúl el límite era Macri porque quería impedir una negociación de Lavagna con PRO. Ahora que Lavagna garantizó el lugar de la UCR el límite es cualquier otro», explicó ayer un intérprete bastante certero de lo que se cocina en el departamento de la avenida Santa Fe, al que el ex presidente regresó después de unos días de vacaciones en Chascomús.

La intención de Alfonsín es la misma que la de Duhalde: arrinconar a Macri para que se lance como candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires. Para eso no sólo debería crecer Lavagna en las encuestas nacionales. También tendría que aparecer alguna candidatura suficientemente sólida en la Capital Federal. Hasta ahora el radicalismo incuba dos postulaciones: una, muy temprana, la de Rodolfo Terragno. Otra, más novedosa, la de Marcelo Stubrin, auspiciado por Jesús Rodríguez. Con uno o con otro podría anexarse Carlos Campolongo, quien integra una agrupación « lavagnista» denominada Encuentro Metropolitano.

Todos estos experimentos suponen que las insinuaciones del presidente del partido, Morales, son fantasiosas: él viene hablando de una asociación con Jorge Telerman. Por ahora se trata de una alternativa extraña: Telerman parece apostar todo a que la candidatura de Daniel Filmus no prospere y a que Néstor Kirchner quede condenado a su candidatura.

Es cierto, vínculos con el radicalismo no le faltan: desde el propio Jesús Rodríguez hasta Campolongo. Por no enumerar los puentes que pueden unir al jefe de Gobierno con Lavagna, a través de su antiguo jefe, Duhalde.

  • Variantes

    No debe sorprender que en la política porteña convivan variantes de distinta proveniencia: acaso la máxima consagración de esta tendencia sea el insistente rumor de un noviazgo --¿consolidado con casa en Highland?- del presidente del bloque del Frente para la Victoria en la Legislatura porteña, Diego Kravetz, con la legisladora de PRO, Soledad Acuña.

    Las expectativas de una captura de Telerman crecen en la UCR en la medida en que los movimientos del oficialismo sólo se dirigen hacia Filmus. Allí ya está casi todo decidido: la compañera de fórmula (María Laura Leguizamón), la candidata a senadora (Vilma Ibarra) y el caballero que la acompañaría (Víctor Santa María). Por eso en la UCR -de esto se hablará el jueves-tienen hasta una especie de plan de emergencia para Telerman: que convoque a elecciones de manera sorpresiva.
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