Toman hoy la ESMA
Néstor Kirchner y Aníbal Ibarra firmarán hoy a las 14, en un acto público frente a la ESMA en la Capital Federal, un acuerdo para crear el llamado monumento «de la memoria». No los acompañarán los gobernadores del peronismo que fueron vetados por la controvertida Hebe de Bonafini. En un comunicado recordaron los mandatarios que el PJ «puso los muertos» en el golpe de 1976 y ahora sufre discriminación. Sin custodia militar, se temen incidentes, así como caos por la tarde en el centro porteño por la multitud de actos. Antes, a las 9, el Presidente encabezará una formación en el Colegio Militar en el cual retirará los retratos de Jorge Videla y Reynaldo Bignone (en realidad copias, porque los originales desaparecieron el fin de semana). Se temen también allí rispideces porque ya dos oficiales pidieron anoche su retiro del Ejército para no estar presentes hoy en el polémico acto.
-
Paro de colectivos: el Gobierno convocó a empresas y evalúa más fondos ante la reducción de frecuencias
-
Como guiño a las provincias aliadas, el Gobierno busca reformar la ley de Glaciares en Diputados
Néstor Kirchner (en la foto ayer junto a Roberto Lavagna en acto en el conurbano) recordará con ira el 24 de marzo de 1976 con actos en El Palomar y en el barrio porteño de Núñez.
Por la tarde, las Madres del sector Bonafini iniciarán una marcha de 24 horas en la Plaza de Mayo en la cual las acompañarán muchas de las organizaciones de izquierda, piqueteros y gremios, que estará a mediodía en la calle junto a la ESMA.
Según una orden dictada por la Armada, la Guardia de Infantería de Marina que custodia la ESMA fue retirada para que asuman la vigilancia fuerzas de la Policía Federal y de la Gendarmería. Hasta anoche no se sabía si los marinos reasumirán los puestos de guardia en la ESMA o quedarán ya definitivamente a cargo de fuerzas de seguridad.
El traslado de la ESMA y otras dependencias ligadas a la Armada a la Base de Puerto Belgrano y a un edificio del barrio de Retiro lo decidió en realidad hace algunos años el ex presidente Carlos Menem. En 1998 ordenó que se erradicase esa escuela a Puerto Belgrano y que el predio de 38 hectáreas fuera dedicado a un monumento «de la reconciliación» en el cual hubiera testimonios de los sectores en pugna en la Argentina en los años '70.
Activistas de izquierda lograron un amparo judicial que canceló esa medida y en el mismo año la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires -propietaria de los terrenos- votó una ley que canceló la concesión dada en la década de los años '20 a la Armada por incumplimiento del destino del préstamo que era el funcionamiento de una escuela.
• Resistencia
Desde 1998, sin embargo, la ESMA sólo trasladó una parte de sus actividades a Puerto Belgrano. La Armada argumentó falta de presupuesto y además intentó sostener la cesión de la Ciudad de Buenos Aires porque funcionaban allí la Escuela Nacional de Náutica (forma oficiales de la Marina Mercante) y el Liceo Naval que se trasladó desde Río Santiago.
Este año, el CELS, un lobby de opinión de izquierda con fuerte influencia sobre el oído izquierdo del Presidente, reclamó que se cumpliera el desalojo de la ESMA. La reacción de la Armada fue la resistencia a la medida por varias vías. Primero fue la amenaza de toda la cúpula del almirantazgo de pedir en masa el retiro. En interminables reuniones en enero y febrero con el jefe del Estado Mayor de la fuerza, almirante Jorge Godoy, se desestimó el gesto por considerar que los perjudicaría en lo personal sin beneficio institucional.
De esas reuniones del almirantazgo surgió otra idea, la de buscar un acercamiento de la fuerza hacia el Poder Ejecutivo con señales de buena vecindad. Fue con el texto del arrepentimiento que terminó leyendo Godoy en un acto de la fuerza el 3 de marzo pasado, y que fue una paráfrasis de un mensaje anterior con la misma intención. Lo había pronunciado el entonces jefe de la Marina de Guerra Enrique Molina Pico, el 4 de mayo de 1995.
Fracasó el intento de Godoy y del ministro José Pampuro de cambiar ese arrepentimiento por el predio de la ESMA, y también la última fórmula, que le acercó el ministro de Defensa al Presidente: llevar a los edificios de la ESMA las oficinas del Ministerio de Defensa. Hoy, esa cartera debe convivir con los comandos de las fuerzas armadas en el Edificio Libertador, luego de que el entonces ministro Jorge Domínguez abandonase la tradicional sede del ministerio en la avenida Paseo Colón de la Capital Federal. El Presidente desechó esa posibilidad y confirmó que mañana anunciaría la creación del Museo de la Memoria.




Dejá tu comentario