Tres ministros atenderán los problemas de empresas
Los frepasistas que quieren derogar "sí o sí" el decreto previsional en el Congreso están a punto de levantarse en armas contra Carlos Chacho Alvarez, a quien exigen que ratifique su oposición original a la reforma. Ahora el Frepaso quedó ayer al borde de la ruptura, tras confirmarse que Alvarez había suspendido la cumbre del Frente Grande, prevista para hoy. Muchos chachistas querían discutir allí el tema jubilatorio y el desplazamiento de su gente del control del PAMI. Aun cuando su jefe siga en silencio o revea su posición, los "rebeldes" empezaron a hacer cuentas y dicen que tienen 15 votos propios, más 99 del PJ y otros 5 del sector de Elisa Carrió y Alfredo Bravo. Con casi 120 manos, estarían en condiciones de derogar el decreto en marzo, una vez que comiencen las sesiones ordinarias. Para diferenciarse del peronismo y no dinamitar todos los puentes con la Rosada, debatirían una nueva ley previsional, acordada con el gobierno.
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Además de Machinea estarán los responsables de Industria, Inversiones y Política Tributaria de Economía. Claro, según cuál sea el área que se someta a análisis se convocará también al funcionario más adecuado.
En rigor, la gestión oficial viene desde sus comienzos buscándole un formato a esta especie de «tratamiento sectorial de la economía». Colombo, por ejemplo, recorrió el país como presidente del Banco Nación recabando demandas de cada actividad. Inclusive Economía creó Agencias de Desarrollo de cuya supervivencia se supo al cabo de los meses bastante poco. Sin embargo, de todos esos ensayos se derivó una imagen más o menos precisa de cuáles son los emprendimiento que más prometen, es decir, aquellos que más mere-cen ser asistidos por su viabilidad. Entre ellos están el ganadero, el frigorífico, el frutí-cola, el turismo y la denominada nueva economía, es decir, la ligada a las operaciones electrónicas.
Es cierto que el gobierno no podrá pretender que sus observaciones se limiten a esos rubros, los más agradables de ser examinados. En la cola de cada semana habrá, seguramente, sectores con limitaciones casi crónicas como el textil, el papelero y el forestal, por citar sólo tres casos.
De la Rúa alentará la iniciativa de Bullrich, que trata de sistematizar un método que llevó al fracaso varios intentos del propio Presidente. Basta recordar aquellas reuniones multitudinarias con empresarios en las que se hablaba de generalidades y no se resolvía nada, en Olivos. En buena medida lo que se anunciará hoy es una versión mejorada de otra propuesta que circuló últimamente por el gobierno: la creación de un equipo superpoblado en el que no solamente habría funcionarios del Ejecutivo sino también legisladores.
Pero también hay hombres dentro de la administración que temen algunos riesgos que entraña el método que se impulsó desde Trabajo. El mayor de esos riesgos consistiría en que ese equipo, integrado por tres ministros, se convierta en una especie de imán de empresas fallidas o inviables, que buscarían en este tratamiento una manera de responsabilizar al Estado por su propio fracaso. Como si se instalara una sala de terapia intensiva instalada en el gabinete para absorber compañías cuyas dificultades no provienen precisamente del sector público.
Monitoreo
De las reuniones semanales que comenzarán este verano cabe esperar también otro efecto: el monitoreo por parte de los ministros de algunos funcionarios inferiores. Cada sector tendrá oportunidad de denunciar delante de los máximos responsables de la administración, las trabas, inconsecuencias o negligencias con que se toparon en las oficinas de los verdaderos encargados de ofrecer soluciones. Tal vez este aspecto de la operación sea el más divertido y el que más estimule a la eficiencia de secretarios y subsecretarios.
Claro que también este tipo de experimentos pueden tener una derivación negativa: la de encarar la política económica con una orientación corporativa, es decir, con la pretensión de satisfacer a los distintos sectores y no de generar reglas de juego que garanticen la transparencia del mercado.




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