El PJ no pudo poner anoche una fecha tentativa al juicio político a la Corte Suprema en Diputados: el oficialismo intentó ayer sin éxito fijar para el 5 de agosto la sesión donde debería quedar cerrado el proceso que todavía alientan Elisa Carrió y el kirchneriano Sergio Acevedo en Diputados. Pero el radicalismo se negó a acordar un plan de sesión y los peronistas, aunque intentaron poner como fecha tope al menos el 15 de agosto, se quedaron sin poder cerrar un acuerdo en la reunión de la Comisión de Labor Parlamentaria de Diputados. Sin embargo, hoy a la tarde podría haber novedades cuando vuelvan a conferenciar los jefes de bloque en Labor donde continuarán las conversaciones que no llegaron a buen puerto ayer.
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El peronismo, que cuenta con número suficiente para voltear la embestida, no tiene más remedio que aceptar las condiciones que impuso el radicalismo de posponer un par de semanas más la discusión en el recinto. Aunque lo hizo con protestas a viva voz.
Por un lado, Humberto Roggero, Manuel Baladrón, Jorge Obeid, Carlos Alessandri y José María Díaz Bancalari se quejaron de que la indefinición por la Corte ha paralizado al Congreso (no mencionan el ritual receso invernal como excusa).
Por el otro, hay que destrabar el juicio porque -según argumentó Roberto Lavagna en charla reservada con caciques de la bancada oficial- es imprescindible frenar el «goteo» del «corralito» financiero porque los fondos que se destinan a redescuentos bancarios podrían ser destinados a líneas de crédito para PyMEs, fomento de exportaciones y prefinanciación de exportaciones.
La negativa a dar quórum de Horacio Pernasetti y compañía -más por cuestiones electorales que por convicción- desactivó por ahora cualquier posibilidad de sentar 129 legisladores en el recinto y así poder sesionar en los últimos días. De hecho, se frustró la sesión del pasado miércoles 10. El bloque justicialista araña las 115 adhesiones, con ayuda de los provinciales del Interbloque Federal y de la cavallista Acción por la República que están dispuestos a acompañarlos en las bancas.
• Modorra
Pero, sin la UCR, resulta imposible poner en marcha el plenario del cuerpo, especialmente con las vacaciones de invierno a pleno en el interior del país. A la modorra para viajar a Buenos Aires desde los respectivos distritos en temporada alta y legislar, se sumó la falta de pasajes aéreos por traslado de los turistas sin fueros.
Los correligionarios comenzaron a virar hacia posiciones más duras hacia la Corte desde que se alejaron del duhaldismo, tras el llamado a elecciones adelantadas. Conscientes de que ahora Eduardo Duhalde necesita que el noneto de ministros selle el «goteo», no quieren sentirse funcionales a las urgencias de un gobierno que ya abandonaron como aliados, no obstante la resistencia hasta último momento de Raúl Alfonsín, Leopoldo Moreau y la filial bonaerense del centenario partido.
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