La intervención de la UCR Mendoza detonó ayer una pelea que tuvo como protagonistas a dos diputados de esa provincia, quienes se cruzaron duramente en la reunión del bloque radical de la Cámara baja del Congreso. La intervención de la UCR mendocina decretada el martes potenció el enfrentamiento entre Alfredo Cornejo, principal operador político del gobernador Julio Cobos en el Parlamento, y Roberto Iglesias, jefe del comité nacional.
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Luego de un ordenado repaso de los temas que se tratarían en la sesión de ayer, el titular del bloque, Fernando Chironi, anunció que Iglesias, por su doble condición de diputado y de jefe de la UCR, explicaría por qué se había intervenido el distrito Mendoza. Como habitualmente ocurre en el bloque radical, no había en ese momento ningún diputado del ala kirchnerista de la UCR. Pero apenas comenzado su relato, Cornejo entró intempestivamente en la sala de reuniones.
«¡No se dan cuenta de que si no apoyamos a (Néstor) Kirchner, la UCR no va a resurgir nunca! Además, acá hay una animosidad evidente de Iglesias contra Cobos. Y se refleja en que el comité no sancionó a otros distritos que formaron frentes con el oficialismo como Corrientes y Santiago del Estero», se quejó Cornejo. Ante la sorpresa de los legisladores, Chironi e Iglesias mantuvieron la calma. El titular del partido, sereno tras el hecho consumado de la intervención mendocina, le respondió: «Lo que acaba de pasar en Misiones es una vergüenza, y el Presidente lo avaló y lo apoyó. Yo con Kirchner no voy a arreglar, y lamento la actitud de Cobos porque yo milité personalmente para que él llegara a la gobernación».
Contundencia
Pero la discusión no terminó allí. Cornejo acusó a Iglesias de guardián de «la ortodoxia radical» y dijo que la convención de Rosario, donde se había fijado el perfil opositor del partido, carecía de legitimidad para adoptar resoluciones ante la « incontenible fuga de dirigentes radicales que se había producido».
Tanto Iglesias como Cornejo expusieron argumentos contundentes para defender sus posturas y, tras el cruce, la sensación entre los legisladores era de preocupación, pero también de alivio. Se había superado el autismo radical de no sincerar posiciones y los bandos contrarios habían podido hablar de frente, algo que no había ocurrido hasta ahora ni en el comité ni en la convención de Rosario, donde el sector kirchnerista del partido estuvo ausente por voluntad propia.
Hoy, el comité mendocino de la UCR, dominado por el cobismo, apelará la intervención ante la jueza electoral, María Romilda Servini de Cubría. Y mañana, la secretaria general de la UCR, Margarita Stolbizer, viajará a Mendoza para poner en funciones al interventor del distrito partidario designado por el comité nacional, el iglesista Armando Camerucci, quien, además, es presidente del radicalismo mendocino.
Stolbizer sostuvo que «la intervención no tiene que ver con una interna partidaria, sino con la construcción de una clara oposición al gobierno, y en ese sentido nosotros estamos en contra de cualquier tipo de coalición con el oficialismo».
La ex diputada explicó que no quiere verse envuelta en una interna entre mendocinos, pero que es necesario dejar claro que la resolución tiene que ver con la decisión partidaria de ser opositores a un gobierno «con el que no estamos de acuerdo en muchas cosas».
Tras la embestida contra los radicales K y la oposición de un sector del comité nacional a una alianza con el ex ministro Roberto Lavagna, como pretenden los alfonsinistas, se fortalece -en opinión de Stolbizer- la corriente de los radicales «R» (radicales-radicales), que quieren postular a un candidato propio en las elecciones de 2007. «Nosotros somos más, esto es así», remarcó Stolbizer y adelantó que esa línea interna ya está trabajando en la preparación de una cumbre que tendrá lugar el 10 de noviembre en el comité nacional.
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