Cristina de Kirchner, Oscar Castillo (Frente Cívico Catamarqueño) y el mandato cumplido Raúl Baglini (UCR) animan la discusión sobre control del Congreso a los decretos de necesidad y urgencia.
Los radicales del Senado ya tienen lista la táctica para provocar al oficialismo y hacer campaña con el control bicameral de los decretos de Néstor Kirchner. Los miembros de la oposición en la subcomisión que creó Cristina Fernández de Kirchner van a hacer propio el dictamen que elaboró la actual primera dama siendo diputada (y opositora), y que establece que el silencio del Congreso hace caer los DNU, a contrario sensu de lo que pretende instaurar ahora el gobierno.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En Diputados, el PJ puso sobre la mesa un borrador de dictamen acerca de decretos de necesidad y urgencia que fija que, mientras el Poder Legislativo no se expida, el DNU permanece vigente. En el Senado, pretenden repetir el esquema, aunque sin ningún apuro. Cristina de Kirchner, consciente de que su dictamen del pasado la condena, trató de sacar el tema de la comisión y, por eso, creó una dependencia especial, comandada por el titular del bloque peronista, Miguel Angel Pichetto. A dedo, la santacruceña incorporó al staff a la ex duhaldista devenida en neokirchnerista porteña María Laura Leguizamón, más Oscar Castillo (afiliado UCR, pero delegado en el recinto del Frente Cívico Catamarqueño que se alió al kirchnerismo) y el radical Ernesto Sanz.
El representante de la UCR, que no eligió ese destino pero no le escapa -al contrario, fue uno de los que venía reclamando por la reglamentación de los decretos (una deuda con la reforma constitucional de 1994)-, consiguió que Pichetto le prometiera armar una agenda de trabajo esta misma semana.
Sanz sabe que el oficialismo no está interesado en agitar esta polémica ahora, fundamentalmente porque carece de número para imponer la ley, entre otras cosas, porque hay disidencias domésticas en torno al papel del silencio y la validez de los DNU.
Y empezó a revisar todos los proyectos que tienen vigencia en ambas alas del Congreso. Tras la primera lectura, ya le quedó claro que la única diferencia de peso está, precisamente, en cuanto al silencio. Comenzó a pergeñar un cuadro comparativo y se impuso la meta de lograr antes de diciembre un dictamen sobre los decretos.
Piensa usar de base los textos que presentaron sus correligionarios Carlos Maestro, Eduardo Moro y Raúl Baglini (hoy con mandatos cumplidos en la Cámara alta) y sus colegas todavía en funciones Carlos Prades y Jorge Agúndez. Sin embargo, la escudería UCR aprovechará la redacción de Cristina de Kirchner, sobre todo, en materia de silencios.
• Campaña
Si no hay perspectivas de apurar el tratamiento en el recinto, apenas esté listo el dicta-men de minoría (el que alientan Sanz y compañía), los radicales montarán una campaña de denuncia política sobre la falta de control a los decretos de Kirchner y la nula voluntad del oficialismo por regularlos.
No deberían existir tropiezos en trasladar el debate a la sesión, entre otras cosas, porque se votó ya -a instancias de Sonia Escudero (PJ-Salta)- una preferencia con despacho de comisión, lo cual habilita el tratamiento inmediato.
Sin embargo, la responsable de Asuntos Constitucionales puede argumentar que está cargada de carpetas. Prime-ro, debe sacar la ley electoral (ver nota aparte); después, debe terminar con la ley de acceso a la información y, a continuación, abocarse al juicio por jurados, la iniciativa del petitorio Blumberg que cuenta con apoyo de la Casa Rosada y tendría sanción senatorial antes del 10 de diciembre.
Este «exceso» de expedientes será el pretexto para patear para adelante la reglamentación de los DNU y desatará una fuerte campaña opositora, en vísperas del año electoral.
Dejá tu comentario