4 de agosto 2005 - 00:00

Un cuarteto conduce ahora PJ en Congreso

Un cuarteto de diputados que dice responder al kirchnerismo reemplaza desde ayer a José María Díaz Bancalari en la presidencia del bloque PJ. Fue un avance claro -aunque caro por lo que debió ceder a legisladores y a obras sociales- de Néstor Kirchner al hacerse de la conducción de la bancada que el duhaldismo terminó entregando en una negociación agónica. El gobierno pactó fondos y promesas de cargos con diputados peronistas independientes y arreglar desaguisados que cometieron en la confección de listas para la interna. El duhaldismo anunció que se queda en la bancada, pero no tendrá desde ahora obediencia debida a los pedidos del gobierno. Perdió poder Eduardo Duhalde, y Eduardo Camaño ve ahora como imposible retener desde diciembre la jefatura de Diputados.

El cuarteto que administra desde ayer el bloque PJ de Diputados: Carlos Caserio (Córdoba), Juan Manuel Urtubey (Salta), Jorge Argüello (Capital Federal) y Osvaldo Nemirovsci (Río Negro), reunido con Néstor Kirchner.
El cuarteto que administra desde ayer el bloque PJ de Diputados: Carlos Caserio (Córdoba), Juan Manuel Urtubey (Salta), Jorge Argüello (Capital Federal) y Osvaldo Nemirovsci (Río Negro), reunido con Néstor Kirchner.
El kirchnerismo consiguió imponer ayer un cuarteto de kirchneristas en el bloque peronista de Diputados integrado por Osvaldo Nemirovsci, Jorge Argüello, Carlos Caserio y Juan Manuel Urtubey, todo sin romper la bancada y con la totalidad del duhaldismo incluida. Anoche debutaban en ese rol en un encuentro con Néstor Kirchner, en el que ya debatían cuestiones caseras, como pedirle al Presidente fondos para aumentar salarios a empleados en Diputados y levantar las medidas de fuerza del gremio.

En el proceso de ganar la nueva conducción, los diputados K utilizaron todas las armas posibles para convencer a independientes, e incluso duhaldistas, de sumarse a la nueva conducción. El hecho, de todas formas, no deja de sorprender el derrumbre que mostraron los bonaerenses a último momento precipitando un triunfo kirchnerista: el propio Eduardo Duhalde había ordenado un día antes que no fuera su grupo quien rompiera la bancada y sus seguidores no sólo acataron esa orden, sino que negociaron todo lo posible. De todas formas, un núcleo duro del duhaldismo prometió iniciar una nueva etapa donde no habrá obediencia debida a la Casa Rosada. Prometen desde ahora no votar temas como superpoderes y ayer dieron un primer ejemplo: Eduardo Camaño derivó al nuevo cuarteto encontrar una solución al conflicto salarial que ayer volvió a paralizar el Congreso, con toma de recinto incluida, los que tuvieron que enfrentar inmediatamente a los encolerizados empleados.

• El plazo del duhaldismo para definir una respuesta a la pretensión del kirchnerismo de liderar la conducción reemplazando a Díaz Bancalari por el cuarteto vencía ayer al mediodía. Habían tenido ya el martes por la noche una reunión de bonaerenses donde se recibió la indicación de Eduardo Duhalde de evitar por todo concepto aparecer como los culpables de una ruptura. Se explicó que el cacique de Lomas de Zamorano quiso aparecer pagando ese costo político de la ruptura; pero la decisión terminó minándole buena parte de su poderío en el Congreso. Temía ser acusado de conspirar contra la « gobernabilidad». Pero durante ese tiempo el kirchnerismo aprovechó para levantar el descontento de diputados de otras provincias que sentían que el duhaldismo había abandonado sus herramientas para defender el control y se cerraba en sus problemas bonaerenses. Fue el momento propicio para arreglar algunas situaciones particulares, como la de ciertos diputados que no renuevan mandatos y ven complicado su futuro laboral e incluso ajustar alguna cuenta hasta en obras sociales. Desde ese momento, la suerte estaba echada.

Cuando los diputados de la mesa de conducción volvió a reunirse al mediodía, el duhaldismollevó como contrapropuesta la integración de un cuarteto, como pedía el sector K, pero integrado sólo por hombres que actualmente revistan en la mesa de conducción. Eso hubiera significado que Nemirovsci y Argüello quedaran afuera de la jefatura. La respuesta inmediata fue no. Se desarmaba así uno de los últimos puntos de resistencia de la estrategia que había liderado Eduardo Camaño, que vio desde ese momento cómo peligraba su futuro en la presidencia de la Cámara a partir de diciembre.

Minutos después, Graciela Camaño fue la encargada de anunciar al kirchnerismo que se aceptaba en un todo la conducción impuesta por los K.

• Fotografía

No hubo un acto o momento especial para consagrarlo. Como todo rito, los nuevos conductores de la bancada se levantaron en las oficinas que fueron de Díaz Bancalari y se sacaron una foto justo frente a una foto del glaciar Perito Moreno que el propio Bancalari hizo colgar allí en las épocas en que era el privilegiado de Néstor Kirchner.

• Hubo, de todas maneras, algunas voces en discordia.
Gerardo Conte Grand, por ejemplo, apoyó en una nota una conducción única sustituyendo a Bancalari por Nemirovsci. El duhaldismo en inicio había planteado para ese lugar al pampeano Manuel Baladrón, que hubiera tenido la ventaja de mantener excelentes relaciones con los ministros del Poder Ejecutivo.

• Uno de los grupos cruciales para la definición fue el de los diputados santafesinos. El martes por la noche se reunieron y llamaron a
Alberto Fernández para negociar una posición. En ese momento, el jefe de Gabinete les notificó que no estaba totalmente de acuerdo con un cuarteto conductor del bloque y los instó a seguir negociando. Quizás abrigaba todavía la esperanza de colocar a Argüello como presidente único de la bancada. Pero un encuentro posterior con el santacruceño Daniel Varizat cerró el pase de los santafesinos al voto K.

• El duhaldismo duro después de esa capitulación prometió abandonar la colaboración indiscriminada, como el caso de la votación de artículos del Presupuesto nacional sobre
« superpoderes» o en un futuro cercano todas las leyes que deben sancionarse antes de enero de 2006 para renovar a vigencia de impuestos que vencen en esa fecha como, por ejemplo, Ganancias. De ser así, se abre una nueva etapa en el Congreso; pero de no serlo, se estarían ratificando las denuncias de Elisa Carrió, Jorge Rivas o Ricardo López Murphy sobre la presentación del peronismo en listas separadas -PJ y Frente para la Victoria- con la única intención de ganar las tres bancas de senador en múltiples provincias y luego unificarlas en un acuerdo duhaldista kirchnerista, como el que se vio ayer.

• Otros duhaldistas reflejaban así la posición:
«No hay ningún problema en que se queden con los cargos; pero necesitaron cuatro para poder reemplazar a Díaz Bancalari», bramaba Marina Cassese. «Quieren gobernar el bloque y no pudieron ponerse de acuerdo en un dictamen sobre cinco para sacar la ley que el Presidente les pidió.»

Se refería al proyecto de Ley de Educación Técnica que pidió el Presidente y ayer no pudo votarse no sólo por los problemas gremiales que paralizaron el recinto. La primera tarea del cuarteto fue armar los temas para la sesión prevista ayer. Se encontraron con cinco dictámenes del proyecto y en uno de ellos dos kirchneristas habían firmado una iniciativa absolutamente contraria a la ley que pidió el Ejecutivo, algo que no es tan raro que suceda.

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