30 de agosto 2001 - 00:00

Un ex chofer de Alfonsín vigilará ahora a Cafiero (h)

El gobierno acumuló para el lunes que viene ya con Domingo Cavallo de regreso en el país la asunción de los nuevos cargos que surgen de la minicrisis en la AFIP y de la primera oleada de retiros de funcionarios-candidatos. Ese día Fernando de la Rúa pondrá en sus puestos al nuevo vicejefe de Gabinete, Héctor Rodríguez, al nuevo recaudador Armando Caro Figueroa y a los dos secretarios que tienen como misión acotarle el margen de acción al principal frepasista del gabinete. Algunos apuntes del cuadro que surge con esos cambios:

Le dicen «el Fino» porque, cuando corría rallies en La Patagonia, su gracia y su habilidad eran llegar a la punta pasando por un pelo a sus competidores. Le sirvió cuando conducía la camioneta donde se accidentó en 1999 Raúl Alfonsín. Por eso sus críticos dicen que deja a veces las cosas a medio hacer y que viene traído por Fernando de la Rúa para que termine la faena. Se llama Daniel Sartor y desde el lunes será el radical que repartirá las dádivas como viceministro del frepasista Juan Pablo Cafiero. Jurará como secretario de Desarrollo Social, y es el nombramiento que marcará el modo de cómo De la Rúa quiere dise-ñar los cambios en el gabinete, que se precipitarán alrededor de las elecciones del 14 de octubre: se trata de radicales que manejarán caja --algo que repudia el ala cavallista-, pero que responden directamente al Presidente.Algo que enoja más a Alfonsín por la mortificación que le inflige (la militancia de los funcionarios le impide la crítica).

• Es lo que De la Rúa hizo ya con Raúl Pistorio en el PAMI o Héctor Rodríguez, de vigilante sobre el sistema previsional como nuevo número dos de la jefatura de Gabinete, adonde asumirá también el lunes en lugar de Armando Caro Figueroa.

Sartor reúne otras lindezas para el proyecto De la Rúa. Es el creador de la chance Arriaga, el proyecto aliancista de continuar en el gobierno de Río Negro en el año 2003 con una fórmula que encabece el actual intendente de Cipolletti, Julio Arriaga (ex UCR, pasó al Frente Grande, tiene aroma vecinal) y con el propio Sartor de candidato a vice. Arriaga cuenta además con la gracia del Frepaso anti-Chacho Alvarez. Se recuesta para eso en la línea de Aníbal Ibarra que busca asentar una nueva conducción de la tropa en una mesa federal que desplace a Darío Alessandro y a Cafiero -representantes del país central-algo comprensible porque el Frepaso es un invento porteño.

La tarea principal de Sartor será achicarle el espacio de crecimiento a Cafiero (h) en la cartera del reparto. La adhesión a causas populistas le hace alardear de ser el ministro de imagen más alta del gabinete. Una red de gobernadores e intendentes peronistas trabaja en la construcción de ese perfil; reconocen que desde su asunción la gestión del ministro ha mejorado mucho. «Con la inundación de esta semana es la primera vez que aparece desde 1999 el Ministerio en La Matanza», dijo el intendente de ese distrito bonaerense.

En un gobierno donde la buena fortuna es un recurso escaso y no renovable, este perfil irrita mucho a los radicales.


• La tarea de «stopper» sobre Cafiero (h) la complementará De la Rúa con otro funcionario, que también asumirá junto a él: el diputado frepasista Rafael Flores. Este santa-cruceño que se forjó en la puja con Néstor Kirchner (con quien compartió parte de su biografía política, hace rato) viene de ser una de las principales espadas de su partido, pero nunca se ha sentado en la mesa chica de Chacho Alvarez. Será el nuevo secretario de Medio Ambiente en reemplazo de Oscar Massei (neuquino, candidato a senador en octubre) y tiene más de una pendencia interna con el ministro, fruto de la guerra de sucesión de Chacho.

Nunca compartió espacio con los coroneles que heredaron la conducción, pero puede convertirse en una pieza clave del armado de una mesa federal del Frepaso después de las elecciones. A ese proyecto está dispuesto a aportar el frepasista con más caja, Ibarra, y el frepasista más tapado hoy, Alberto Flamarique, quien nunca se ha quedado quieto.

La distancia respecto de Chacho la prueba Flores en el hecho de que aceptó ser funcionario de De la Rúa sin peregrinar al Club de Amigos ni a Varela Varelita, santuarios desde donde el ex jefe del Fre-paso contempla la llegada de la primavera.

Quienes conocen al nuevo funcionario le atribuyen sobradas capacidades para terminar mortificando, en nombre del Presidente, a su ministro.


• Sartor en el gabinete es fruto de las presiones insoportables sobre De la Rúa del gobernador Verani, quien lo impuso en el cargo clave del área de ayuda a los pobres buscando una ventanilla que auxilie las zozobras de su administración. Por esa función pasaron los radicales Enrique Nosiglia, Carmen Banzas de Moreau (Cajas PAN), Fernando Alfonsín, los peronistas Rubén Cardozo (Bono Solidario), Luis Prol, Eduardo Amadeo, Ramón Ortega, Horacio Rodríguez Larreta (h), José Figueroa, los delarruistas Cecilia Felgueras y el saliente Morales, un jujeño que se va de candidato a su provincia. Toda una dinastía de dealers de programas de ayuda, un sector que buscan dominar los políticos que sueñan con la pinta de Francisco Manrique o, más atrás en el tiempo, de Eva Perón.

Sartor ha acreditado los méritos que necesita un radical hoy para el asalto al gabinete: tiene el apoyo del saliente presidente de la Cámara de Diputados, Rafael Pascual, padrino de importantes designaciones de De la Rúa. También alardea de haber pasado un examen más discreto, el que le exigieron Inés Pertiné, Antonio y Aíto de la Rúa en Olivos. Una clave para quienes creen en la gravitación de ese entorno sobre el Presidente; para los que no, apenas un trámite burocrático que no está de más. Nunca se sabe.

• «El Fino» Sartor es un peleador callejero. No tiene estudios, pero ha ido de menos a más en la vida. Es un joven veterano de la política que viene de General Roca, la ciudad de Paso, como todo radical de su generación (tiene menos de 40 años) por varias cuestiones. Primero, gracias a un primo que supo militar en la parroquia 19ª de la Capital Federal, se acercó a Alfonsín y a Nosiglia, con quienes mantiene una buena relación. Lógico que padeciera de la fiebre massaccesista (conserva, pese a la distancia de bandas, buen diálogo con Horacio Massaccesi).

Con la exaltación de Verani urdió la gran maniobra de generar el fenómeno Arriaga, la elección en 1997 de un intendente del Frente Grande, pero de cuna radical. Con él, Sartor se prepara a apoderarse de la gobernación en 2003.

Para eso nada mejor que el cargo con facultad de repartir dádivas para este ex empleado bancario que fue sobreseído de un proceso por su gestión en el manejo de programas de vivienda. Verani, el gobernador más amigo de De la Rúa y, entre los aliancistas, el que tiene más dificultades de gestión financiera, se apodera también de una ayuda central para lo que le queda de gobierno.



Dejá tu comentario

Te puede interesar