Un ex chofer de Alfonsín vigilará ahora a Cafiero (h)
-
Milei volvió a atacar a los periodistas y aseguró que "la motosierra sigue encendida"
-
Se reúne la cúpula de la CGT: afina estrategia contra la reforma laboral y un posible un acto con la Iglesia
• Le dicen «el Fino» porque, cuando corría rallies en La Patagonia, su gracia y su habilidad eran llegar a la punta pasando por un pelo a sus competidores. Le sirvió cuando conducía la camioneta donde se accidentó en 1999 Raúl Alfonsín. Por eso sus críticos dicen que deja a veces las cosas a medio hacer y que viene traído por Fernando de la Rúa para que termine la faena. Se llama Daniel Sartor y desde el lunes será el radical que repartirá las dádivas como viceministro del frepasista Juan Pablo Cafiero. Jurará como secretario de Desarrollo Social, y es el nombramiento que marcará el modo de cómo De la Rúa quiere dise-ñar los cambios en el gabinete, que se precipitarán alrededor de las elecciones del 14 de octubre: se trata de radicales que manejarán caja --algo que repudia el ala cavallista-, pero que responden directamente al Presidente.Algo que enoja más a Alfonsín por la mortificación que le inflige (la militancia de los funcionarios le impide la crítica).
En un gobierno donde la buena fortuna es un recurso escaso y no renovable, este perfil irrita mucho a los radicales.
• La distancia respecto de Chacho la prueba Flores en el hecho de que aceptó ser funcionario de De la Rúa sin peregrinar al Club de Amigos ni a Varela Varelita, santuarios desde donde el ex jefe del Fre-paso contempla la llegada de la primavera.
Quienes conocen al nuevo funcionario le atribuyen sobradas capacidades para terminar mortificando, en nombre del Presidente, a su ministro.
• Sartor en el gabinete es fruto de las presiones insoportables sobre De la Rúa del gobernador Verani, quien lo impuso en el cargo clave del área de ayuda a los pobres buscando una ventanilla que auxilie las zozobras de su administración. Por esa función pasaron los radicales Enrique Nosiglia, Carmen Banzas de Moreau (Cajas PAN), Fernando Alfonsín, los peronistas Rubén Cardozo (Bono Solidario), Luis Prol, Eduardo Amadeo, Ramón Ortega, Horacio Rodríguez Larreta (h), José Figueroa, los delarruistas Cecilia Felgueras y el saliente Morales, un jujeño que se va de candidato a su provincia. Toda una dinastía de dealers de programas de ayuda, un sector que buscan dominar los políticos que sueñan con la pinta de Francisco Manrique o, más atrás en el tiempo, de Eva Perón.
• Sartor ha acreditado los méritos que necesita un radical hoy para el asalto al gabinete: tiene el apoyo del saliente presidente de la Cámara de Diputados, Rafael Pascual, padrino de importantes designaciones de De la Rúa. También alardea de haber pasado un examen más discreto, el que le exigieron Inés Pertiné, Antonio y Aíto de la Rúa en Olivos. Una clave para quienes creen en la gravitación de ese entorno sobre el Presidente; para los que no, apenas un trámite burocrático que no está de más. Nunca se sabe.
• «El Fino» Sartor es un peleador callejero. No tiene estudios, pero ha ido de menos a más en la vida. Es un joven veterano de la política que viene de General Roca, la ciudad de Paso, como todo radical de su generación (tiene menos de 40 años) por varias cuestiones. Primero, gracias a un primo que supo militar en la parroquia 19ª de la Capital Federal, se acercó a Alfonsín y a Nosiglia, con quienes mantiene una buena relación. Lógico que padeciera de la fiebre massaccesista (conserva, pese a la distancia de bandas, buen diálogo con Horacio Massaccesi).
• Con la exaltación de Verani urdió la gran maniobra de generar el fenómeno Arriaga, la elección en 1997 de un intendente del Frente Grande, pero de cuna radical. Con él, Sartor se prepara a apoderarse de la gobernación en 2003.
Para eso nada mejor que el cargo con facultad de repartir dádivas para este ex empleado bancario que fue sobreseído de un proceso por su gestión en el manejo de programas de vivienda. Verani, el gobernador más amigo de De la Rúa y, entre los aliancistas, el que tiene más dificultades de gestión financiera, se apodera también de una ayuda central para lo que le queda de gobierno.




Dejá tu comentario