28 de febrero 2008 - 00:00

Un interinato que se puede prolongar

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Mauricio Macri pasará varios meses encadenado a la presidencia de Boca Juniors. La humorada ayer en la sede del club era que Pedro Pompilio compró a Román Riquelme, pero lo deberá pagar este sucesor insólito. Tendrá Macri por lo menos que esperar hasta junio para hacer las elecciones que lo liberarán de esta carga que le cae al jefe de Gobierno en el peor momento, cuando arranca su gestión en esa isla que es la Ciudad de Buenos Aires en la Argentina kirchnerista, es decir, cuando puede pagar los costos políticos con el capital del debutante.

No esperaba que la confrontación -aunque se amortigüe en algunos bordes-con el gobierno nacional la tuviera que librar en un regreso por el túnel del tiempo. Como en esa pesadilla arquetípica de que lo vienen a buscar -ya viejo-para que rinda una materia que quedó debiendo del secundario, Macri tiene que remendar su pasado y, como en otros cuentos, hasta reescribirlo.

La elección de la nueva comisión directiva de Boca no será antes de junio próximo, y si hay mano negra de la política, una cadena de impugnaciones podría extender ese plazo mucho más. En ese tiempo, una comisión que se integró en la reunión de anoche en Boca deberá negociar con la Inspección General de Justicia (IGJ) -oficina que depende de Aníbal Fernández- una modificación de los estatutos para que el requerimiento de los avales sea algo cumplible. Lo exige el propio Macri, quien basó su reforma precisamente en el cambio de los estatutos que le exigían a los candidatos la constitución de los avales. Ahora cree que la cláusula estaba mal redactada y que la IGJ tiene razónal impugnárselos a la cúpula que encabezó Pompilio.

  • Nueva formula

  • Ese fue el centro del monólogo que anoche dio a los 18 miembros de la comisión directiva y al grupo de representantes que lo recibieron al ingresar en la sala de reuniones de la Bombonera. Entró junto a Pompilio, con quien se había reunido unos minutos en la oficina de la gerencia general del club. En el breve speech, Macri no habló de lo político, como lo hizo minutos más tarde en una conferencia de prensa en la que arengó antikirchnerismo y le reprochó a un banco el trámite de los avales (ver nota aparte).

    En esa sesión, el jefe de Gobierno con pluriempleo no objetó la decisión del Ministerio de Justicia, pero pidió que un grupo de dirigentes negociase no sólo una nueva fórmula que impidiese nuevos tropiezos. También debe ser incluida en el estatuto del club, para lo cual deberá haber una asamblea general que apruebe esa reforma. Por el lado de Boca, esa comisión la integrarán Carlos Ben -ex vocero de Eduardo Duhalde-y Javier Medín, José Etala y Pedro Bolanik.

    Y de política, salvo lo de la conferencia de prensa, que se cuenta aparte, nada. Aunque todo sea política para la percepción de todos. Digón es, hasta nuevo aviso, Kirchner, así como éste cree que Boca es una cueva opositora. No sólo por Macri, sino porque en la comisión directiva que repuso la Justicia -y en la actual-hubo y hay emblemáticos del duhaldismo como Ben (secretario general del club) y el ex diputado Daniel Basile, hoy un inflamado dirigente del antikirchnerismo bonaerense.

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