21 de mayo 2004 - 00:00

Vázquez mano a mano con diputados al censurarle pedido de recusación

El juez de la Corte, Adolfo Vázquez, calificó ayer de «turbas» a los diputados de la Comisión de Juicio Político que lo juzgan. En la foto, junto a su abogado defensor, Virgilio Loiácono.
El juez de la Corte, Adolfo Vázquez, calificó ayer de «turbas» a los diputados de la Comisión de Juicio Político que lo juzgan. En la foto, junto a su abogado defensor, Virgilio Loiácono.
«La desigualdad de fuerzas, entre mi persona y la turba de diputados que me acosan con su séquito de asesores y empleados que los secundan, es tan evidente...», denunció ayer Adolfo Vázquez en la Comisión de Juicio Político de Diputados, durante el descargo por presuntas presiones a una colega de primera instancia. Allí, acusó que «la Corte ha pasado todo un largo año sin contar con el número de votos suficientes para dictar sentencia en causas de extrema gravedad». «Señor presidente, no puede permitir esto», reaccionó el socialista Héctor Polino por el calificativo de «turba», mientras un acalorado Daniel Varizat, del PJ de Santa Cruz, se quitaba el saco para escuchar al desencajado juez de la Corte. La reunión, que duró poco más de una hora, pudo terminar en un escándalo, ya que al ministro del Poder Judicial se le impidió recusar a dos integrantes de esa dependencia, el propio titular de Juicio Político, Ricardo Falú, y José María Cantos (PJ-Santiago del Estero).

«El reglamento no contempla la formulación de recusaciones, sólo el descargo»,
interrumpió Gerardo Conte Grand (PJ-Capital Federal). «Además -agregó-, no es aplicable al ámbito parlamentario, según establecieron la Cámara de Diputados y el Senado», concluyó en uno de los primeros momentos de máxima tensión. Muy molesto, Vázquez se puso de pie y le entregó el escrito a Falú con las recusaciones planteadas.

• Promesa

«Va a ser evaluado», prometió con cara de pocos amigos el titular de la comisión. El juez lo cruzó: «Hago extensiva la recusación al diputado Conte Grand...». «Le recuerdo: quien dirige es el presidente», cortó Falú. «Esto es una vergüenza, así que no quieren saber sobre la causa por u$s 2.500 millones...», se quejó Vázquez. «Esta unanimidad me hace acordar a las dictaduras», siguió vehemente. «Este es un tribunal democrático para controlar los actos de los magistrados», respondió Falú sin perder la compostura.

En el texto, Vázquez justificó la recusación contra este último en que denunció judicialmente al tucumano por presunta falsedad ideológica. Falú, tal cual adelantó este diario, señaló que la Cámara Federal desestimó la acusación. Sin embargo, el ministro del máximo tribunal replicó que no hay sentencia firme. «Voy a recurrir a Casación y, si es necesario, a la Corte», anticipó.

Respecto de Cantos, aseveró Vázquez que en 1986 promovió una demanda por daños y perjuicios contra los estados santiagueño y nacional, en la cual reclamaba una suma cercana a $ 2.500.000.000 por obligaciones de pago de un instrumento del 15 de octubre de 1975. Cuando el expediente llegó a la cabeza de Tribunales, Vázquez querelló a Cantos por la posible comisión del delito de falsificación de sellos oficiales ante la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal.

• Acoplamiento

Los nuevos cargos contra el ministro (supuestas presiones a la juez Alicia Iermini en una pesquisa sobre presuntas torturas en las que aparecía involucrado el ex magistrado Pablo Bruno), fogoneados por la transversal Araceli Méndez de Ferreyra -ex frepasista y hoy integrante de la Convergencia de Miguel Bonasso-, serán aprobados por la comisión en los próximos 15 días y se acoplarán al dictamen por los casos Macri, Meller, Magariños y Dragonetti de Román que fueron avalados en diciembre pasado.

El plenario del cuerpo tratarálos reproches contra Vázquez a mediados del mes que viene y girará las actuaciones a la etapa de sentencia en la Cámara alta.
Se descuenta la destitución, entre otras cosas, porque existe el antecedente de Eduardo Moliné O'Connor desplazado de la Corte por el expediente Meller, el mismo que se le achaca a Vázquez.

En los pasajes salientes de su discurso (prohibieron que lo leyera el defensor Virgilio Loiácono, a pesar de que lo había hecho durante una presentación anterior por las carpetas Meller, Macri, Magariños y Dragonetti de Román), Vázquez insistió en que nunca presionó a la jueza Iermini, habló del «acoso congresional» en su contra y deslizó la sospecha de que la alusión a torturas en la causa haya servido para montar un «circo mediático» en la comisión. A continuación, los pasajes más salientes de su descargo.

• «Resistiré éste y los venideros ataques que me formulen..., sabiendo que corro el riesgo de ser depuesto y que, si por esta comisión fuera, ya lo hubiera sido, pues se me persigue por razones ideológicas, por mi origen justicialista.»

• «Puedo entender la actuación de los que abrazan aquellas doctrinas caídas en desuso (setentistas, transversales y otras expresiones de izquierda que dominan la conducción de esta comisión), pero llama poderosamente mi atención que representantes de partidos que uno supone serios... puedan ser tentados a este juego, dejándose arrastrar por aquellos grupúsculos menores, que no representan ni 4% del electorado.»

• «Y esto lo demuestro con el simple ejemplo de esta nueva parodia de juicio político.

¿Quién es la diputada Araceli Méndez de Ferreyra? ¿Por qué instó mi remoción?... La denuncia se pergeñó, según ella misma lo declaró, «por medio de una comunicación anónima»... Está pagando el favor de quienes la pusieron «a dedo».

• «Desde que esta comisión -siguiendo la orden impartida por el presidente de la Nación, por cadena nacional-, comenzó con el ataque furibundo a la Corte Suprema de Justicia ha pasado ya más de un año, tiempo en el que lo único que se ha logrado (y tal vez ése haya sido el objetivo propuesto) fue someter y obstaculizar ciertas decisiones de nuestro máximo tribunal.»

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