Vestir a un cardenal no es tan caro: $ 2.000 promedio
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Si hubiera un cónclave para elegir a un nuevo Papa entrarían 125 cardenales creados por Juan Pablo II y solamente 10 creados por Pablo VI, lo que quiere decir que 92,6% de los electores habría sido elegido por el actual.
Europa tiene ahora 65 cardenales electores, con un incremento de 2,7%, mientras que Italia tiene 24 electores (17,8%), con lo cual sigue siendo el país más representado.
Pablo VI había comenzado un proceso de internacionalización de la Curia romana, y Juan Pablo II trató de dar al menos un cardenal a cada país con presencia católica significativa.
Los cardenales electores americanos son 40 (29,6%) y los latinoamericanos son 27 (20%). Africa, en cambio, cuenta con 13 electores (9,6%).
La confección de un «ajuar» para un nuevo cardenal puede ser costoso, ya que el más económico llega a valer por lo menos unos 1.000 dólares, mientras aquellos ostentosos cuestan hasta cinco veces más.
Según los expertos romanos en confeccionar los trajes eclesiásticos, los futuros príncipes de la Iglesia gastarán un promedio de 2.000 dólares por el completo púrpura, el color oficial de los cardenales. Si proviene de un país con fuertes cambios de clima, el cardenal debe contar en su armario con un hábito púrpura para el vera-no y otro para el invierno, más la clásica sotana negra con ribetes y botones rojos.
Si se trata de un obispo, el prelado no tendrá que comprar la «sobrepelliz» blanca que visten los sacerdotes sobre la sotana para las ceremonias religiosas.
El «ajuar» cardenalicio comprende también una esclavina (una capa corta), una birreta cardenalicia, un cinturón ancho de seda, unos zapatos y medias, todo de color rojo púrpura, naturalmente. Con el tiempo los zapatos púrpura con lazos plateados dejaron de ser empleados y ahora se usan de color negro.
Quien seguramente no tendrá problemas en la confección de su «ajuar» será el argentino Mejía, quien sueña desde hace años con usar el púrpura de los cardenales. Tanto que, al encargar un óleo de su figura hace ya un par de años, le pidió al artista pintor que lo hiciera luciendo atuendos cardenalicios, es decir en color rojo.
Este sí será un problema para el otro obispo argentino que será elevado a la púrpura cardenalicia, el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, el jesuita Bergoglio. Es tan austero que sigue usando los mismos zapatos viejos y negros -cómodos, claro-desde hace años y se niega a reponerlos o que se los repongan.
Ha dicho, a propósito de la dignidad que asumirá, que «yo he tomado esto como un gesto de cariño y especial predilección del papa Juan Pablo II hacia la Argentina, y con un espíritu de alegría con mi pueblo: el pueblo se puso contento con la designación de dos cardenales argentinos, eso es lo que siento. El Papa nos miró bien: dos cardenales de un mismo país... es mucho», remarcó Bergoglio. No obstante que hasta no hace mucho contaba con 4: Antonio Quarracino, Raúl Primatesta, Eduardo Pironio y Juan Carlos Aramburu.
El «ajuar» de los cardenales fue drásticamente modificado por Pablo VI en 1969, que lo simplificó. Según las instrucciones que el mismo pontífice hizo publicar, el uso de la «cappa magna», una capa de piel de armiño, debe ser limitado a circunstancias « extraordinarias».
Según los sastres romanos, ningún prelado ha ordenado nuevamente una capa de tal extravagancia, cuyo costo es altísimo, por lo que suele pasar como herencia de un cardenal a otro.




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