"Apareció" Fariña en el juicio oral Vialidad, en primera reunión clave

Política

Acusación se fue con las manos vacías. Testigo de la Oficina Anticorrupción dijo que Austral tenía capacidad crediticia. El mediático, cuyo testimonio fue guionado por la AFI para la causa por la Ruta del Dinero, fue señalado como "escucha" en una reunión.

Fernando Antonio Garabato es contador público y licenciado en Administración de Empresas. Trabaja en el estudio BDO que le prestó servicios de clasificación crediticia y valuación de activos a las firmas de Lázaro Báez cuando el grupo tenía constituido un fideicomiso en el Banco Nación. Dicho fideicomiso estaba estructurado a partir de la cesión de los certificados de obra de Vialidad Nacional. Contra esos certificados, el fideicomiso cobraba y repagaba al banco. Para evaluar el riesgo de esta estructura la consultora tuvo acceso a los certificados que se expedían para Austral, Kank y Costilla y Biancalani, todas empresas del Grupo Báez.

En base a este mecanismo, la acusación buscó que el testigo acreditara algún tipo de insolvencia o irregularidad. Sin embargo, Garabato detalló que su trabajo se limitó a hacer un inventario de todos los bienes de la compañía y sus respectivos valores y a determinar la capacidad crediticia como parte de un servicio privado contratado por la propia firma.

El contador explicó que específicamente se dedicaron a la evaluación crediticia, que consta en analizar la capacidad de repago de una deuda tomada. “¿Y qué concluyeron?”. “Fue una capacidad aceptable. Era sujeto de crédito”, afirmó.

Para constituir el fideicomiso, el Grupo Báez debía hacer el análisis privado de activos, ya que era un requisito obligatorio de la entidad financiera. En ese sentido, el testigo dio detalles de las tareas de Inventario: “mi equipo viajó a Santa Cruz a evaluar los activos”, dijo. Señaló que fue un trabajo dificultoso por las distancias y las condiciones climáticas y detalló que inventariaron “máquinas, equipos, camiones, instalaciones y algunos bienes inmuebles”.

A pesar de la insistencia de la Oficina Anticorrupción, el contador no sumó elementos que sostengan la acusación: “¿Evaluaron la evolución patrimonial de la empresa?” “No. No forma parte de nuestro trabajo”. “¿Hicieron una valuación de acciones?” “No”.

Fariña, en escena

El testigo ubicó al mediático Leonardo Fariña en la primera reunión que tuvo con la empresa en una oficina de Puerto Madero, al que señaló como el edificio que se conocía mediáticamente como “La Rosadita”. Del encuentro participaron además, Martín Báez y Claudio Bustos. También habló de otro encuentro con el contador Daniel Pérez Gadín.

“¿Qué papel tenía Fariña en esa reunión”? Interrogó la fiscalía: “Estuvo en esa reunión, hizo de escucha y después nunca más apareció. No lo sé con precisión, pero me parece que era un asesor. Él no cerró el contrato, lo cerró Martín Báez”, respondió Garabato. “¿Y Claudio Bustos?”. “Era el que administraba estos contratos. Era como un gerente financiero”, dijo.

Es a este momento que se remonta la historia de Fariña con el Grupo Báez. En concreto, el mediático aparece por primera vez en una de las oficinas de Austral en Santa Cruz en octubre de 2010. Fariña trabajaba en una empresa subsidiaria de un banco privado y en ese momento le ofrece a Báez la posibilidad de girar en descubierto y, para eso, le da la idea del fideicomiso. Por eso es que aparece en esa primera reunión con BDO. Luego, la historia de Fariña en torno de las causas contra Báez es conocida.

En abril de 2016, tras haber quedado preso por evasión, cambió sorpresivamente su declaración en la causa de la Ruta del Dinero e introdujo el tema de la obra pública en ese expediente. Ese mismo día, Fariña fue liberado y entró al programa de testigos protegidos. Poco tiempo después, el juez Alejo Ramos Padilla descubrió que toda su declaración había sido guionada por la AFI macrista. Fariña había recibido correos electrónicos que eran un copy paste de su declaración en Comodoro Py. Además, el expediente de Dolores develó que Fariña había sido coacheado por una abogada porque “no sabía nada de obra pública”.

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