El secretario de Asuntos Hemisféricos de los Estados Unidos, Otto Reich, negó ayer haber mencionado a Carlos Menem como ejemplo de corrupción en gobiernos latinoamericanos. En una comunicación telefónica con el ex presidente, el principal responsable de las relaciones entre Washington y América latina se disculpó porque se le hubieran atribuido esas palabras, cuya responsabilidad atribuyó exclusivamente a la corresponsal en Miami del diario español «El País», que publicó esas expresiones el domingo.
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La llamada de Reich culminó una jornada muy tensa en el comando de campaña de Menem, que hasta que se produjo esa comunicación con el desmentido, sólo había recogido desmentidos oficiosos.
Hombres como Alberto Kohan y Eduardo Bauzá dedicaron toda la jornada a reclamar una explicación del gobierno de Washington sobre esa afirmación de Reich, que no está basada en comprobación judicial alguna, a través de comunicaciones con el embajador en Buenos Aires, James Walsh y con el delegado criollo en Washington, Diego Guelar.
Los mensajes de respuesta fueron tranquilizadores, pero insuficientes porque nadie quiso autorizar su reproducción con nombre y apellido: «Esta no es la política oficial de nuestro gobierno», «No es la opinión que tenemos de Carlos Menem»,«No existe ninguna lista que incluya al ex presidente con esa calificación», etc.
La publicación de la frase insólita de Reich por una periodista española, fue analizada por los menemistas como parte de una maniobra de descrédito del ex presidente, para debilitar su candidatura. La sumaron a la serie abierta con la publicación en «The New York Times» de una nota que le atribuía al ex presidente una presunta cobertura del atentado a la AMIA a cambio de un pago depositado en una cuenta en Suiza.
Ese hecho fue el que ha motivado la citación por la Justicia para dar cuenta del origen de esa cuenta, que Menem reconoce que abrió hace 15 años con el dinero cobrado por una indemnización y a nombre de sus familiares.
Así como les sorprendió a los menemistas la forma de esta publicación, insólita en boca de un diplomático cuando no existe ninguna causa abierta contra Menem por presunta corrupción, no les llamó la atención el tono por tratarse de Reich. Este funcionario visitó el país hace dos meses como parte de una gira por el Cono Sur y se entrevistó con varios dirigentes del peronismo en la Embajada de los Estados Unidos. En esos diálogos los peronistas advirtieron un ánimo muy crítico a su partido y sus dirigentes que atribuyeron a prejuicios ideológicos del funcionario.
Como se sabe Reich debe abandonar en los próximos meses su cargo de secretario de Estado, ya que el Congreso de su país le ha negado el acuerdo necesario para desempeñarse como funcionario. Es porque le reprocha la bancada demócrata su actuación durante el gobierno de Ronald Reagan en apoyo de la llamada «Contra» antisandinista en Nicaragua cuando también trabajaba en el Departamento de Estado.
La llamada de anoche a Menem cerró este capítulo en el cual intervinieron, además de Bauzá y Kohan, el ex vicecanciller Andrés Cisneros y también el empresario cubano-americano José Sorzano, relacionado estrechamente con Reich y también con ex funcionarios del gobierno de Menem.
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