Economía

Pymes: reintegro de $2.000 suma nuevos problemas

Informan que tienen inconvenientes de cobranzas y costos ajustados a la devaluación. Algunas tendrán que deshacerse de activos financieros.

La decisión del Gobierno de otorgar un reintegro de $2.000 por aportes a cada trabajador en relación de dependencia, como parte de un paquete destinado a paliar los efectos de la devaluación del peso sumó un problema más a las pymes, que tienen serios problemas para afrontar el nuevo compromiso. Tanto empresarios como asesores tributarios advierten que en algunos casos las empresas van a que liquidar activos financieros que usan como capital de trabajo. En otros casos, se genera una paradoja con las empresas que están con sus impuestos al día: para afrontar el reintegro y que no les sume costos, la AFIP les reduce en $2.000 los Aportes y Contribuciones. La cuestión es que muchas pymes pagan este tipo de impuestos a través de miniplanes de entre 3 y 6 cuotas. Si por ejemplo, tiene 5 empleados, sumaría $10.000 que los financia ante la AFIP. Ahora tendrá que pagarlos al contado a sus trabajadores.

El presidente de la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA), Marcelo Fernández, planteó que el pago del reintegro “no llega en el mejor momento para las empresas porque los proveedores están mandando notas de débito para cobrar las facturas de los insumos ajustadas por el nuevo tipo de cambio”. Fernández explicó que como hay caída del consumo las empresas no pueden hacer caja. “Nos veremos en la imposibilidad de responder, o de tener que negociar el pago en cuotas”, señaló el empresario del rubro textil, vinculado a los denominados “sectores sensibles” de la economía.

El titular de la consultora LP y asesor de Pymes, Vicente Lourenzo advirtió que en las empresas “todos los fondos que se recaudaron producto de la venta fueron derivados a reponer la mercadería que se vendió”. Aclaró que se trata de operaciones que se realizaron en “estricto efectivo” debido a la devaluación después de las PASO.

Con relación a los aportes y contribuciones, indicó que “el Decreto 561/2019 dispuso la exención del aporte del empleado del 11% al SIPA con un tope de $2.000 lo que representa en la práctica que cada empleado va a recibir en su sueldo de bolsillo $2.000 más, pero también representa que el empleador pyme va a necesitar $2.000 adicionales por cada empleado que tenga en nómina”. “Este mayor monto, antes del dictado del decreto la pyme podía ingresarlo en cómodas cuotas al Régimen Previsional” explicó. Lourenzo también indicó que en muchos casos las empresas “van a tener que liquidar activos financieros que tenían como resguardo para financiar capital de trabajo”.

Pedro Cascales, secretario de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), consideró que “una típica pyme de menos de 10 empleados puede negociar con sus empleados y no será el mayor inconveniente pero en una pyme de 100 empleados a $2000 por cada uno puede generar un problema”. Cascales consideró que “el peso de la crisis se manifiesta en el sector a través de la caída de la actividad, los problemas para la cobranza, las altas tasas de interés, y el ajuste a la nueva paridad del dólar de facturas de insumos que en algunos casos habían sido pagadas al 100%”.

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