31 de octubre 2025 - 11:14

Tos convulsa: qué es, cuáles son los síntomas y cómo se puede tratar la enfermedad

La enfermedad vuelve a preocupar a las autoridades sanitarias argentinas, especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde se registraron varias muertes en niños pequeños y un aumento de contagios.

Ya se registraron 4 muertes de niños por tos convulsa en la provincia de Buenos Aires y aumentaron los casos.

Ya se registraron 4 muertes de niños por tos convulsa en la provincia de Buenos Aires y aumentaron los casos.

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La tos convulsa, también conocida como coqueluche o tos ferina, parecía controlada gracias a la vacunación, pero su reaparición encendió las alarmas. Los especialistas apuntan a una combinación de factores: la caída en las tasas de vacunación, la pérdida de inmunidad con los años y el impacto de la pandemia, que interrumpió muchos esquemas preventivos.

En los últimos meses, la provincia de Buenos Aires emitió una alerta epidemiológica tras detectar un número creciente de casos. La Sociedad Argentina de Pediatría y la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología insistieron en reforzar la prevención, sobre todo en bebés y mujeres embarazadas. Los expertos advierten que esta enfermedad no distingue edades, pero puede ser mortal en lactantes menores de dos meses.

Mientras en Estados Unidos ya superaron los 20.000 casos en lo que va del año, los especialistas argentinos se enfocan en evitar que el brote local escale.

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Qué es la tos convulsa

La tos convulsa es una infección bacteriana causada por Bordetella pertussis, una bacteria que se aloja en las vías respiratorias superiores y se transmite fácilmente al toser o estornudar. Esta bacteria libera toxinas que irritan y lesionan las mucosas respiratorias, generando la característica tos intensa y persistente.

Aunque existen vacunas efectivas, la enfermedad puede reaparecer cuando disminuye la inmunidad colectiva o cuando las personas no completan las dosis del calendario. Los bebés menores de seis meses y quienes no están vacunados son los más vulnerables. En adultos y adolescentes, en cambio, puede pasar desapercibida como una tos seca que no se va, pero que igual contagia.

Cuáles son los síntomas de la tos convulsa

La tos convulsa se desarrolla por etapas. Al principio se confunde con un resfrío común: moqueo, estornudos, fiebre leve y tos seca. Pero después de una o dos semanas, los ataques de tos se vuelven más fuertes, llegando a provocar vómitos, enrojecimiento facial y una sensación de falta de aire que puede ser angustiante.

En algunos casos, se escucha un sonido agudo o “gallo” al inhalar entre ataques. En los bebés, el cuadro puede ser más grave: a veces no tosen, sino que dejan de respirar por segundos (apnea), lo que puede derivar en convulsiones o incluso en la muerte si no se trata a tiempo.

La enfermedad suele durar entre seis y doce semanas, motivo por el cual en inglés se la conoce como the hundred-day cough. En los niños vacunados, los cuadros suelen ser más leves y breves, aunque igual contagiosos.

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Cómo se puede tratar la tos convulsa

El tratamiento busca detener la bacteria y aliviar los síntomas. Si se detecta temprano, los antibióticos —como azitromicina o eritromicina— son eficaces para eliminar la infección y evitar su propagación. En casos más avanzados, sirven sobre todo para reducir el contagio, ya que el daño en las vías respiratorias ya está hecho.

Cuando el cuadro es severo, especialmente en bebés, se requiere internación y control hospitalario, con oxígeno y líquidos intravenosos si hay deshidratación. Para los cuadros más leves, se recomienda descanso, buena hidratación, comidas suaves y evitar el humo o el polvo, que pueden agravar la tos. Los jarabes comunes no suelen tener efecto en este tipo de infección.

Los médicos también indican profilaxis antibiótica para los contactos estrechos —familiares o cuidadores—, y revisar los esquemas de vacunación para evitar nuevos contagios.

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El aumento de casos de tos convulsa en Buenos Aires

El Ministerio de Salud bonaerense confirmó que ya se registraron al menos cuatro muertes de niños por coqueluche en lo que va del año. La situación llevó a reforzar los controles y las campañas de vacunación en escuelas y centros de salud.

Las autoridades remarcan que la falta de vacunación puede ser mortal en los más chicos, y recuerdan que las embarazadas deben aplicarse la dosis entre las semanas 27 y 36 de gestación para transferir anticuerpos al bebé.

El esquema nacional contempla cinco dosis durante la infancia (a los 2, 4, 6, 18 meses y al ingreso escolar) y refuerzos cada 10 años en adultos. La Sociedad Argentina de Pediatría también recomendó mantener a los niños con tos persistente fuera del ámbito escolar hasta cumplir cinco días de tratamiento antibiótico.

Mientras tanto, los especialistas insisten en que la prevención sigue siendo la mejor herramienta. “La vacuna no solo protege a quien la recibe, sino también a quienes no pueden hacerlo”, explicó un infectólogo del Hospital Garrahan. Y aunque los brotes recientes preocupan, los expertos confían en que con una respuesta rápida y vacunación sostenida, la situación podrá controlarse antes del verano.

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