11 de enero 2023 - 00:00

Steve Davis: “El jazz abre las puertas del mundo, es un lenguaje universal”

El trombonista, que tocó con Chick Corea y Wynton Marsalis, regresa a Buenos Aires para inaugurar el festival Summertime 2023 en Bebop Club.

Steve Davis. El trombonista regresa a Buenos Aires este fin de semana.

Steve Davis. El trombonista regresa a Buenos Aires este fin de semana.

“La primera vez que visité la Argentina fue a fines de los 90, con la banda Origins de Chick Corea”, dice el trombonista Steve Davis. “Tocamos en un teatro hermosísimo, con el techo que simulaba un cielo estrellado, el Opera. Chick amaba actuar para el público argentino, y algo que le gustaba era cómo recibía sus temas de latin jazz, basados en su disco ‘My Spanish Heart’. Y entendí cuánto le importaba tocar para ustedes porque, antes del viaje, hizo algo especial, tomó uno de sus temas conocidos, ‘Armando’s Rumba’, y le cambió los arreglos para una nueva versión, ‘Armando’s Tango’, que estrenamos en aquella gira. Toqué casi dos décadas con Corea, y nunca lo vi tomarse ese tipo de trabajo”.

Antes de volver a tocar en Buenos Aires, donde también estuvo en otra ocasión junto con Wynton Marsalis-, Davis habló desde Nueva York con este diario. Además de recordar al desaparecido Chick Corea y a otros de sus grandes “padrinos” musicales, entre ellos el saxofonista Jackie McLean y el trompetista Freddie Hubbard, aseguró que “Steve Davis es uno de los mejor trombonistas del planeta”. También explico cómo se las va a arreglar para tocar en cuatro presentaciones con una big band cuyos miembros aún no conoce personalmente, pero con la que se viene preparando a distancia.

“La tecnología tiene sus pros y sus contras”, dice este jazzero que tiene su último álbum, “Bluesthetique” en las principales plataformas digitales “y una de sus ventajas es intercambiar por correo electrónico tu música con la banda con la que estás trabajando”. Así que el que coordina todo en Buenos Aires es el trompetista y director de su Big Orchestra, Marcelo Loiácono: “hablamos un poco, luego él me manda un fragmento de música, yo lo escucho y volvemos a hablar, y entonces yo le envío algo por mail, y así seguirnos. Me hablaron muy bien de Marcelo y así empezamos esta idea de los shows en Buenos Aires. Me siento cómodo trabajando así a distancia. Ya estoy ansioso por conocerlo y tocar con él y los otros músicos personalmente”.

Agenda

Este encuentro se va a concretar este fin de semana, con cuatro shows en el Bebop Club de Palermo, el viernes 13 y el sábado 14, a las 20 y 22 30, inaugurando un nuevo festival porteño dedicado al jazz, el Summertime 2023, que tendrá lugar en Bebop hasta fines de febrero con la presencia de artistas de Suecia (Mattias Nilsson), Sudáfrica (James McClure) y los Estados Unidos (la cantante experta en blues y soul del Mississippi, J.J. Thames) además de figuras locales del nivel de Pablo Ziegler, Inés Estévez , Oscar Giunta y Delfina Oliver, entre otros.

Pero volviendo a los cuatro shows que Steve D (“así me bautizó mi descubridor, el saxofonista Jackie McLean”, dice) el trombonista asegura que parte de lo divertido de ser músico de jazz es encontrarse con gente de todo el mundo que “no conoces, pero te conectas inmediatamente a través de la música, generando amistades y sociedades sonoras que a veces duran toda la vida, y es que el jazz es un idioma universal”.

Uno de los ejemplos que da Davis es el del trompetista argentino Diego Urcola “que suele tocar con Paquito D’Rivera y siempre me visita cuando pasa por Nueva York, donde yo toco mucho aunque vivo en Connecticut. Eso sí, hay algo molesto en la flexible vida del músico, y son los aviones, y las conexiones de los vuelos y toda esa parte, pero soy músico y me llaman para tocar en muchos lugares distintos. Ni bien termine los shows en Buenos Aires viajo a Israel a hacer un experimento parecido como el que haremos en Bebop pero con músicos israelíes, y tal vez más énfasis en mis propias composiciones, y en Tel Aviv me podré quedar poco ya que luego tengo dos fechas casi inmediatamente en Nueva York, una en Dizzy’s Place y otra en Birdland”.

Davis, que también es un consagrado compositor de temas como “Optimism”, que fue incluido en un álbum ganador del Grammy, “Bringin It” de Christian McBride, es además profesor en Berkeley, y por eso nunca se limita a tocar sus propios temas. “Aún no tenemos definido del todo el set-list que haremos en Buenos Aires, y que probablemente varíe de show en show, pero casi seguro haremos algo de Duke Ellington y de Thelonius Monk, y quizá podamos interpretar algún arreglo de alguno de esos temas de raíz española que tanto le gustaban a Chick Corea; vamos a ver si nos da el tiempo para preparar todo y ensayarlo”. La Big Orchestra del cordobés Marcelo Loiácono está integrada por Joaquín De Francisco en trombón, Gustavo Musso en saxo alto, Sebastián Loiácono y Mauro Ostinelli en saxo tenor, Andrés Tarditti en saxo barítono, Ramiro Penovi en guitarra, Pablo Raposo en piano, Mauricio Dawid en contrabajo, Alejandro Bellman en batería, más la cantante Julia Moscardini.

Nacido en 1967 y convocado desde muy joven por esos grandes del jazz de la última era de oro del género, Davis incluso llegó a ser miembro de los Jazz Messengers de Art Blakey en la que fue su última formación. Ya que vivió todo ese mundo jazzístico que se evaporó junto a las nubes de humo de los viejos sótanos del jazz, la gran pregunta es cómo se las arregla para explicarle esas raíces a sus jóvenes alumnos de Berkeley. “Hago lo que puedo”, explica Davis, “yo soy incondicional de Dexter Gordon y Lester Young, y me siento en casa tocando hard-bop y un tipo de jazz relativamente ‘straight’ o directo, pero aprendí a apreciar todas las mezclas de estilos, géneros y fusiones de cualquier cosa. Con Chick Corea pasábamos de un show intimo, casi de cámara, a tocar con una orquesta sinfónica o armar arreglos totalmente eléctricos o latinos, y por otro lado me encanta escuchar combinaciones de jazz con funk, soul y blues. A mis estudiantes a veces les hago escuchar a Lester Young como tarea básica, o trato de influirlos con blues y baladas de otra era, pero lo cierto es que a veces ellos hacen música distinta de todo lo conocido y terminan influyéndome a mi. Últimamente estoy pensando nuevas ideas, muchas conectadas con el estilo de las big bands, y me gustaría escribir para este tipo de formaciones, o tal vez convocar a otro músico para que escriba arreglos de mis temas para una orquesta”.

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