3 de febrero 2026 - 08:00

Windows 11 ya está instalado en 1.000 millones de dispositivos

El sistema operativo más reciente del gigante informático alcanzó una cifra histórica y su adopción se acelera globalmente.

Las últimos actualizaciónes y cambios en los sitemas provocaron una mayor migración a Windows 11.

Las últimos actualizaciónes y cambios en los sitemas provocaron una mayor migración a Windows 11.

Gentileza - Currys

Microsoft alcanzó un récord simbólico con su versión más nueva del sistema operativo. A poco más de cuatro años de su lanzamiento, la plataforma logró ser usada en mil millones de equipos activos en todo el mundo, un dato que confirma un giro en la preferencia de los usuarios.

Durante mucho tiempo, Windows 10 fue la opción elegida, tanto por comodidad y como por estabilidad. Pero en los últimos meses esto empezó a cambiar y la adopción de la versión más nueva se aceleró, empujada por decisiones técnicas y comerciales de la compañía.

Windows 11

Los cambios que trae Windows 11, respecto a Windows 10

El salto entre versiones se debe a que Windows 11 propuso una estética renovada, con un menú de inicio en el centro de la pantalla, nuevas animaciones y una organización distinta de ventanas y accesos. La idea fue ordenar la experiencia visual y alinearla con las pantallas modernas.

También hubo ajustes en la forma de trabajar. El sistema incorporó mejoras para la multitarea, con escritorios virtuales más simples de gestionar y una mejor integración con los servicios en la nube. A esto se le sumó una mayor presencia de funciones apoyadas en inteligencia artificial, que se activan de manera progresiva según la región y el tipo de equipo.

Otro punto estuvo en los requisitos técnicos. A diferencia de Windows 10, la nueva versión exige un hardware específico, como el módulo TPM 2.0 y procesadores compatibles. Esta decisión dejó afuera a muchos dispositivos que todavía funcionan sin problemas.

Las primeras fallas y parches de Windows 11

Tras las primeras actualizaciones importantes, aparecieron errores que afectaron el rendimiento, la estabilidad de algunas aplicaciones y la compatibilidad. Cada parche con mejoras trajo correcciones, aunque en ciertos casos también sumó nuevos inconvenientes.

Ante este problema, Microsoft lanzó parches más seguido, con correcciones mensuales y cambios que se aplican de forma automática en la mayoría de los equipos. Esto mantuvo al sistema actualizado, aunque también generó molestias en usuarios que prefieren no estar actualizando todo el tiempo.

A pesar de esos episodios, la adopción no paró. Windows 11 alcanzó las mil millones de instalaciones, en menos tiempo que su antecesor. Parte de esa aceleración se explica por el final del soporte de Windows 10, que empuja a empresas y particulares a evaluar el recambio.

Hoy en día Windows ya no es el principal motor de ingresos de Microsoft, pero sigue siendo un jugador fundamental dentro de su ecosistema.

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