12 de junio 2016 - 16:02

El año de Macri: los mercados signados por fin del cepo, devaluación y salida del default

Nueva York, EEUU.- El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, se mostró muy eufórico, luego de que en abril pasado la Justicia estadounidense avalara la salida del default de Argentina.
Nueva York, EEUU.- El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, se mostró muy eufórico, luego de que en abril pasado la Justicia estadounidense avalara la salida del default de Argentina.
Cepo, dólar ahorro y tarjeta, fallas en la web de la Afip, precio del blue, arbolitos y cuevas por doquier, "puré", reservas en baja, ventas del Banco Central, expectativas de devaluación. Éstas son algunas de las postales que imperaban durante el primer día de Mauricio Macri al frente del Ejecutivo, el 10 de diciembre de 2015.

Lo cierto es que tras idas y vueltas, y discusiones sobre shock o gradualismo, el Gobierno, que había recibido un dólar de $ 9,75 - mientras el blue cotizaba a $ 14,81 -, decidió comenzar a desarmar el cepo cambiario - implementado a fines de 2011- una semana después de lo previsto, el de 17 de diciembre, no sin incertidumbre sobre cuál sería el nuevo precio de divisa.

Con gran expectativa y cierto desconcierto entre los operadores, los primeros precios que se observaron en las pantallas oscilaron entre los $ 15 y los $ 14,50, aunque con el correr de las horas se ajustaron hasta los $ 14,10. Finalmente, el dólar se disparó casi 42%, pasando de $ 9,84 a $ 13,95, sin la participación del Banco Central y con operaciones limitadas. Aquel, sería el precio máximo de 2015, ya que el billete cerró el año a $ 13,41.

Así, con la era macrista, el mercado cambiario iniciaba una nueva etapa sin restricciones, lo que propiciaría varios momentos de marcada volatilidad, que llevaron al dólar a superar los $ 16 en menos de tres meses. Luego comenzó un período de continua depreciación, como efecto del incremento de las tasas del Banco Central, el arribo de las liquidaciones del agro, la vuelta de Argentina a los mercados internacionales, el ingreso de dólares financieros, y más tarde el blanqueo de capitales.

Con su política de flotación administrada, el Banco Central sólo intervino esporádicamente en el mercado, principalmente en los cierres de mes del primer semestre de 2016 ante el vencimiento de los abultados contratos de dólar a futuro.

En febrero, las liquidaciones del agro -pese a la quita y rebaja de retenciones- no eran suficientes para abastecer la demanda y, a mediados de mes, el tipo de cambio tocó por primera vez los $ 15. Fue entonces necesaria la intervención del BCRA, que, hasta ese momento, se había mantenido al margen de las operaciones. El Central vendió u$s 41 millones y frenó el alza de dólar, que pasó de $ 15,15 a $ 14,945.

"Las intervenciones son para corregir picos y evoluciones", explicaba en ese momento el titular de la entidad Federico Sturzenegger. Hasta finales de mes, la autoridad monetaria continuó desprendiéndose de divisas ya que la moneda era presionada por una creciente demanda y una fuerte desaceleración de la liquidación de divisas por parte de cerealeras.



En marzo, no cambió la tendencia y el primer día hábil del mes el dólar superó los $ 16 ($ 16,09). Más allá de las ventas, el BCRA respondió con una fuerte suba de tasas en la licitación de Lebac: el rendimiento pasó de 30,5% a 37%.

La nueva estrategia provocó que el tipo de cambio se desinflara, ya que el mercado comenzaba a desarmar posiciones dolarizadas para apostar por la tasa en pesos, que pasaba a ser la "vedette" de las inversiones: el BCRA la llevó en la segunda semana de marzo al 38%.

A su vez, el campo se comprometía a ingresar hasta mayo u$s 7.000 millones, por lo que esa expectativa ayudaba a que retroceda posiciones la divisa, que ya cotizaba debajo de los $ 15. Fue así como cerró marzo a $ 14,89, lo que representó la primera baja mensual del año. El Central, mientras tanto, se disponía a rebajar del 15% al 10% el límite de la Posición Global Neta de Moneda Extranjera de las entidades financieras para incrementar la oferta de divisas.

Este panorama se extendió durante abril, mes en donde el Gobierno regresó a los mercados internacionales (colocó u$s 16.500 millones al 7,14%) después de varios años, tras resolver el conflicto con los fondos buitre y salir del default. Un mayor ingreso de divisas, hizo que el billete terminara el mes en baja a $ 14,54.

En mayo, ya se empezaba a hablar de atraso cambiario, en momentos en que la inflación hacía estragos en la economía, mientras el dólar, a paso lento pero firme, continuaba debilitándose. Fue entonces cuando los bancos oficiales comenzaron a comprar divisas a cuenta del BCRA, que luego por fuera del mercado las absorbía. Pero el dólar ya se negociaba en los mismos valores de fines de enero y cerraba el mes a $ 14,29.

En la primera mitad de junio el dólar llegó a tocar un piso de $ 14,05, a pesar de que el BCRA ya había empezado unas semanas atrás a recortar la tasa de las Lebac. A partir de ahí, la autoridad monetaria regresó con firmeza al mercado y comenzó a comprar varios millones de dólares para apuntalar la demanda. Esto hizo que el dólar interrumpiera siete semanas de caídas. Finalmente fue el "Brexit" lo que terminó potenciando una fuerte disparada en poco tiempo: trepó un 10% hasta los $ 15,43 en apenas seis ruedas.

A mediados de julio, el Banco Central intervendría por última vez en el mercado de cambios con la compra de u$s 126 millones. Por los siguientes dos meses, el dólar prácticamente no tendría grandes variaciones, en medio de la presión de las altas tasas, y el ingreso continuo de dólares principalmente vía endeudamiento y el agro.

Desde los $ 15,28 en el epílogo de julio, pasaría a $ 15,19 a finales de agosto, un mes en el que el BCRA eliminaba las últimas trabas que estaban vigentes, como el tope de compra mensual de u$s 2 millones, y los requerimientos de documentación para operar, entre otras normativas.

En la última quincena de septiembre comenzó a flaquear la oferta de exportadores debido a cuestiones estacionales, por lo que la demanda por cobertura volvía a ganar terreno. Estos factores empujaron al dólar, que saltaba hasta tocar el precio más alto desde marzo: $ 15,62.
Así, la divisa anotaba durante septiembre la mayor suba en tres meses (+2,2%).

Obstinado en atacar la inflación, el Banco Central decidió durante todo el mes de octubre "dormir" las tasas en pesos en el 26,75% anual, un nivel aún lo suficientemente alto como para que los inversores dejaran de apostar por las Lebac, en detrimento del dólar. Como si fuera poco, la oferta se solidificaba gracias al blanqueo, las continuas colocaciones de deuda y el arribo de dólares financieros. En consecuencia, la moneda volvía a ceder posiciones y registraba en octubre la peor caída mensual desde mayo: -0,8% (13 centavos) a $ 15,40.

Llegaba noviembre y, con él, la sorpresiva victoria electoral en EEUU del republicano Donald Trump. El efecto no tardó en sentirse en los mercados, sobre todo en las monedas de los emergentes. A su vez, la disparada de la tasa en los bonos del Tesoro de EEUU hizo que se encareciera el costo de financiamiento en el mundo. El dólar se fortaleció a nivel global y provocó sacudones no vistos en años en algunas divisas, como por ejemplo el peso mexicano (se devaluó casi 10% en cuestión de días). Por eso, la presión alcista en el mercado local llegaría tarde o temprano. Contra todos los pronósticos, sin embargo, el mismo día en que se conoció el triunfo del republicano, el billete cayó cuatro centavos a $ 15,20. Pero había sido para marcar un piso. A partir de allí, la divisa saltó hasta los $ 15,80. Luego de una pausa, y con el Banco Central convalidando bajas semanales de 50 puntos básicos en las tasas, el dólar no solamente quebraba el techo de los $ 16, sino que iba más allá y alcanzaba un precio inédito: los $ 16,11 durante el último día de noviembre, mes en el que acumuló un incremento de 71 centavos (+4,6%), el mayor desde junio.

En síntesis, durante el primer año de Macri como Presidente el dólar acumuló un incremento del 65,2% (pasó de $ 9,75 a $ 16,11); las reservas del Banco Central crecieron u$s 12.277 millones de u$s 25.092 millones a u$s 37.369 millones (en gran parte producto de las colocaciones de deuda). Además, las liquidaciones de divisas del agro acumularon u$S 24.328,4 millones, un 26,2% más que en el mismo período un año atrás (por efecto de la quita y rebaja de las retenciones a las exportaciones de los granos y la devaluación del peso).

MERVAL

Fiel a su poder predictivo, la victoria de Mauricio Macri en el balotaje de noviembre de 2015, ya había sido anticipada en gran parte por el mercado accionario luego de la ajustada diferencia a favor de su contrincante, Daniel Scioli, en la primera vuelta.

El líder del PRO era visto como el candidato "más amigable" para el mercado, aunque en verdad cualquier opción -incluso Scioli- , era mejor vista por los inversores para poner fin a 12 años de kirchnerismo. Por ello, el índice Merval pegó un salto de casi 29% en tan solo un mes, desde el 26 de octubre - una jornada después de la primera vuelta- y el 23 de noviembre a media rueda -al día siguiente de la victoria de Macri-. Es que con la noticia confirmada del triunfo de Cambiemos, los inversores comenzaron a tomar ganancias.

Así, la asunción de Macri coincidía con un final de año con gran volatilidad en los mercados globales, aunque las acciones y los bonos argentinos acumulaban durante 2015 importantes subas, en algunos casos de hasta 487% a nivel local y superiores al 110% en Wall Street , de la mano de una fuerte expectativa de cambio del rumbo político y económico.

Más allá de las empresas líderes, sin dudas las estrellas del año pasado fueron las acciones del panel general, que tenían valores retrasados. Por ejemplo, la constructora Caputo - cuyo propietario es asesor e íntimo amigo del actual Presidente -, se disparó casi 490%. La mayor parte de ese avance se dio luego de las elecciones presidenciales de octubre (un día después de la segunda vuelta estos papeles llegaron a acumular un ascenso del 630%).

Pero de la expectativa había que pasar a la realidad, y los inversores pretendían ahora, con Macri en el sillón de Rivadavia, conocer cuál sería en concreto el plan del nuevo Gobierno.

El panel líder contaba al 10 de diciembre de 2015 con tan solo 10 empresas (Petrobras, YPF, Tenaris, Pampa Energía, Aluar, Siderar, Banco Macro, Francés, Galicia, y Comercial del Plata) y se ubicaba apenas por encima de los 13.000 puntos.



En la primera parte del año, uno de los temas más importantes seguidos por los inversores fue el conflicto con los buitres y el eventual regreso de Argentina a los mercados internacionales. Pero también, había mucha atención sobre los anuncios de subas de tarifas de servicios públicos, la evolución del dólar, el precio del petróleo, y la situación política en Brasil. El mayor interés inversor en los activos locales, muchos del panel general, propiciaron las condiciones para que varias acciones no líderes se sumen al Merval.

Pasaban los meses, y el índice líder combinaba rachas positivas con tomas de ganancias, mientras había expectativa por el blanqueo y marchas y contramarchas respecto a las subas de tarifas.

A principios de octubre, ingresaban al panel líder ocho empresas, por lo que el Merval pasaba a estar conformado por 23 empresas, el mayor número en años.

Así las cosas, desde que asumió Macri hasta el pasado 30 de noviembre (17.442,40 unidades) la bolsa porteña acumuló una ganancia del 38,5%. El panel líder alcanzó su máximo histórico el, 25 de octubre de 2016, cuando llegó a subir hasta los 18.431,64 puntos (luego de 11 subas consecutivas), lo que marcaba un alza superior al 60%. Luego, la incertidumbre por la victoria de Trump golpearía fuerte a la Bolsa y le haría recortar parte de esa ganancia.

En síntesis, las acciones líderes más ganadoras en el primer año de la era Macri fueron: Mirgor (162%); Agrometal (158%); Petrobras (+134%); Holcim (+129%); Central Costanera (100%), mientras que entre las de peor performance se destacaron Aluar (-21,8%); Comercial del Plata (-13,3%); Siderar (6,2%); Banco Francés (-6,2%).

(*) Todas las cifras fueron calculadas al 30 de noviembre

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