sábado 23.9.2017
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Por Carlos Pagura.-
viernes 17 de Marzo de 2017

Riachuelo: la nueva apuesta para sanearlo y cómo Japón revivió sus "ríos de la muerte"

Carlos Pagura
Carlos Pagura

Hasta mediados del siglo XX, los japoneses se reunían a la orillas de los ríos. Pero el crecimiento acelerado del país dio inicio a un desarrollo urbano que disparó la cantidad de descargas cloacales, y comenzaron a inundarse de restos de alimentos, pesticidas y petróleo, aceite y metales como plomo, arsénico y mercurio. 

"La principal causa fueron las aguas residuales industriales provenientes de una gran cantidad de fábricas construidas en el período del gran crecimiento económico. Otro factor importante fue la falta de plantas depuradoras, cuya capacidad de tratamiento quedó rezagada en relación a la rápida expansión urbana, y a la consecuente crecimiento del volumen de las aguas residuales domésticas", explica Teriyuki Itakura, secretario de economía de la Embajada del Japón, a ámbito.com

En ese momento, poco más del 20% de las casas estaban conectadas al sistema cloacal. Al crecer los niveles de contaminación, los peces desaparecieron de las aguas y se clausuraron los tradicionales eventos de verano. Algunos de ellos comenzaron a ser llamados los "ríos de la muerte"

Poco tiempo después, la pobre situación ambiental del curso fluvial comenzó a afectar a los pescadores, vitales en la economía japonesa, quienes encabezaron las protestas contra los vertidos de las fábricas instaladas en los márgenes. Hasta que un golpe de suerte y la proverbial tenacidad nipona, que aun intentaba dejar atrás los perjuicios de la Segunda Guerra, comenzaron a torcer el brazo a la contaminación. 

Cuando Tokio fue elegida para albergar a los Juegos Olímpicos de 1964, las autoridades se vieron obligadas a cambiarle la cara a la ciudad. Con ese fin se propusieron aumentar la cantidad de hogares conectados al sistema de cloacas, mejorar los sistemas de saneamiento del agua y reforzar los controles sobre los vertidos. 

Así fue que los ríos se convirtieron en un emblema para el gobierno, que sancionó órdenes municipales estrictas y multas para quienes violaban los estándares de contaminación (con penas de prisión de hasta un año en caso de faltas graves), inició inspecciones a las fábricas y pactó un paquete de medidas ambientales con los empresarios. 

En dos años se asignaron partidas por 15.000 millones de yenes destinadas al saneamiento y en 15 años la cobertura del sistema cloacal en la zona fabril había superado el 60%. Se construyeron canales artificiales para conectar algunos de los brazos más contaminados a fuentes de agua limpias, y otros fueron dragados para eliminar la tierra, la arena y el lodo del fondo fluvial. 

Esas iniciativas fueron el germen de la creación, a principios de los '70, del Ministerio de Ambiente. Pero, sobre todo, se decidió que la zona debía estar en contacto con la gente. Para entonces, ya habían regresado los eventos de fuegos artificiales y las competencias de remo. 

"Fue posible por el estricto control que implementó el país. Fueron promulgadas la ley para el Control de Contaminación Ambiental en 1967 y la ley de Control de Contaminación del Agua en 1970, estableciendo límites de los indicadores de contaminación del agua, además de instruir una serie de medidas orientadas a controlar estrictamente los efluentes líquidos", detalla el funcionario japonés. 

Finalmente, "se empezó a poner énfasis en la construcción de la red de cloacas y plantas depuradoras, con el fin de evitar que las aguas residuales domésticas e industriales fueran vertidas directamente a los ríos y el mar: se puede decir que en los '80 el problema de la contaminación del agua ya estaba casi resuelto"

¿Es posible seguir ese camino con nuestro Riachuelo? 

Para el subsecretario de Recursos Hídricos, Pablo Bereciartúa, la obra comenzada en junio del año pasado, con una inversión de u$s 700 millones financiada por el Banco Mundial, será determinante. "Sistema Riachuelo tiene tres grandes componentes. Un colector, que es un tubo de 4 metros de diámetro que va en el margen izquierdo a lo largo del límite con la Ciudad y que va a recibir todas las aguas servidas pluviales y de las redes de cloacas para que no ingresen a la cuenca. Una planta de tratamiento y bombeo en Dock Sud. Y un emisario submarino, que es un gran caño de 5 metros de diámetro y 12,5 kilómetros de largo que ingresará al río de la Plata", describe en diálogo con este medio. 

"La obra en su conjunto demorará unos cuatro años y tendrá un gran impacto en la calidad del agua y el saneamiento. No es el único tema, pero el vertido de los líquidos cloacales, junto a los industriales, son grandes contaminantes. Además estamos haciendo obras en el área metropolitana para extender el sistema de redes", añade. 

Gladys González, flamante directora de Acumar, el organismo que oficia como autoridad en la cuenca, explica a ámbito.com que "la ejecución del Sistema Riachuelo permitirá incorporar a 1,5 millones de habitantes a la red de desagües cloacales y mejorar la prestación a más de 5 millones de personas que ya cuentan con este servicio. Además, otorgará mayor flexibilidad al sistema existente, aliviará la carga de efluentes y contribuirá a la mejora ambiental de la Ciudad y el Conurbano".  

Los ambientalistas, ante todo, prefieren mantener la cautela. "Para avanzar en el saneamiento hay que cambiar las leyes de vertido, porque el sistema de control actual permite tirar sustancias contaminantes mientras se puedan diluir en cantidades de agua", sugiere Andrés Nápoli, Director Ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos naturales (Farn). 

Especialista en el tema desde hace varios años, advierte que el Riachuelo "es un río de llanura que corre entre 2 y 8 m3 por segundo, cuando por ejemplo el Paraná corre a 4.000 y el río de la Plata a 35.000 m3 por segundo. Entonces, si no evitamos que las sustancias contaminantes lleguen, no se podrá sanear porque recibe muchos más contaminantes que los que puede procesar. Hay que ayudarlo muchísimo, porque prácticamente es un estanque"

Nápoli subraya como prioridades de cualquier iniciativa "un fuerte control de los vertidos de las industrias, planes cloacales y ampliación de la red de agua. Todo es importante: la remoción de basura, la apertura del camino de sirga, la limpieza de los márgenes, pero si no se hace lo otro se vuelve cosmético. El Riachuelo tiene desde siempre un dilema enorme: se debate entre la urgencia de las autoridades para mostrar cosas y las necesidades reales"

En ese sentido, la titular de Acumar coincide en que "el saneamiento es un proceso que no se limita a la urgencia y a los resultados observables, sino que exige políticas estructurales que llevan muchos años y cuyos avancen suelen no verse en la superficie. Todos los casos conocidos de ríos contaminados en el mundo tuvieron procesos de recuperación de muchos años; no obstante, las acciones que deben llevarse a cabo para recuperar la cuenca las hacemos todos los días"

Entre las prioridades se encuentra también el traslado de la población en riesgo. "La relocalización de las 17.771 familias censadas es uno de los objetivos impuestos en la manda de la Corte; hasta el año pasado se habían trasladado poco más de 3.000, y en un plazo de 18 meses completaremos el traslado de otras 3.500, con una inversión de $1.900 millones", afirma González. 

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El mundo y el país, con números en rojo 

Este 22 de marzo el tema del Día Mundial del Agua será "Aguas residuales, ¿por qué desperdiciar agua?", que no es ni más ni menos que la manera de volver a poner a la vista de todos los números en rojo. Rojo 1: más de 660 millones de personas en el mundo viven sin un suministro de agua segura cerca de su casa. Rojo 2: más del 80% de las aguas residuales vuelve a fluir hacia el ecosistema sin ser tratadas o reutilizadas. Rojo 3: 1.800 millones de personas utilizan una fuente de agua potable contaminada con heces con el riesgo de contraer enfermedades como cólera, disentería, fiebre tifoidea o poliomielitis. Esta es la causa de alrededor de 842.000 muertes cada año. 

"Nosotros tenemos alrededor de 80% de argentinos conectados a la red de agua y 50% que poseen cloacas, por lo que hay unos 7 millones con problemas de acceso al agua potable y unos 20 millones de argentinos sin cloacas. Además, solo el 17% de las aguas reciben tratamiento antes de ser volcadas", apunta Bereciartúa. "El eje más importante del Plan Nacional del Agua es llegar a cifras de 100% en agua potable y 75% en cloacas y tratamiento de aguas servidas antes de ser dispuestas en el ambiente", acota. 

Según los cálculos oficiales, Argentina necesita invertir unos u$s 21 mil millones para cerrar esa brecha, abierta a lo largo de todo el territorio pero sobre todo en las provincias del norte y en el segundo y tercer cordón del Conurbano. "Hasta ahora", señala el funcionario, "licitamos unos $35 mil millones en obras, financiados con dos fuentes principales: el Tesoro nacional y bancos multilaterales"

"Hoy invertimos un 2% del PBI en infraestructura, por lo que estamos lejos de los países desarrollados. Tenemos que aumentar esa inversión y llevarla a 5 o 6 puntos. Ya pusimos en marcha obras importantes como las cloacas de la capital cordobesa o la planta de tratamiento de Río Cuarto, y las hay en casi todas las provincias: una represa en Santiago del Estero, plantas de tratamiento en Salta y Tierra del Fuego y abrimos la licitación para otra en Bariloche, donde el déficit de infraestructura ya está impactando con la contaminación al lago Nahuel Huapi", enumera. 

Ya a mediados del siglo XIX el estado del Riachuelo era deplorable por los desperdicios provenientes del sacrificio de animales en los saladeros, e incluso uno de sus afluentes era conocido entonces como el "arroyo de la sangre". Desde entonces se ha hablado de distintos planes de saneamiento, mientras cada año sus aguas perdían más oxígeno y se convertía en un estanque de metano y ácido sulfhídrico. 

Desavenencias políticas, falta de presupuesto, o diversos temas de la coyuntura, fueron dejando las intenciones en eso. González dice tener claro que "el mayor desafío es lograr el compromiso de los funcionarios de las tres jurisdicciones y los 14 intendentes, alrededor de un objetivo común como es la cuenca".                             

El ejemplo japonés está al alcance de la mano, porque en definitiva se basó en premisas básicas y de sencilla implementación, que se diferenció por el compromiso asumido y las exigencias para cumplirlo.  

"Debemos generar conciencia y conductas responsables en los industriales y la población en general, porque el 70% de la contaminación del río es de origen domiciliario. El año pasado se inauguró la planta de Lanús y próximamente se culminará la de Fiorito, ambas son de vital importancia", concluye la funcionaria.  

"En Japón, los gobiernos locales tienen la responsabilidad de construir plantas para tratar aguas residuales, las industrias deben hacer que sus efluentes estén bajo los parámetros establecidos, y las familias están obligadas legalmente a conectar la cañería cloacal de sus casas con la red de alcantarillado", describe Itakura.  

Un plan general que, a la vez, requiere de cada pequeña acción individual: "Se debe mantener la conciencia de reducir el impacto de las aguas residuales domiciliarias sobre el medio ambiente. Las familias pueden contribuir a mejorar la calidad del agua de los ríos y del mar, evitando, por ejemplo, volcar el aceite de cocina directamente a la cañería".

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