La periodista Magdalena Ruiz Guiñazú, figura central de la radio argentina, murió ayer a los 87 años. Su figura, más allá de su participación en los medios desde hace décadas, se agigantó con su activa participación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), que en 1984, junto con otras personalidades como Ernesto Sabato, se encargó de recibir y recopilar las denuncias por las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura. Desde su programa en Radio Continental, aun en tiempos difíciles, fue también una de las pocas voces que se atrevieron a decir, a veces a sugerir hasta donde se podía, y a entrevistar inclusive a personas consideradas “no gratas” por los militares en el gobierno. .
Adiós a Ruiz Guiñazú, periodista y luchadora por los DD.HH.
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Ayer, dirigentes políticos del oficialismo y de la oposición manifestaron su dolor por su muerte. “Despedimos con profundo pesar a Magdalena Ruiz Guiñazú. Su inmenso trabajo en el periodismo y la Conadep nos recuerda la importancia de defender los derechos humanos alzando la voz desde un lugar de paz, en defensa de la democracia”, tuiteó el presidente Alberto Fernández. Lo mismo hizo el expresidente Mauricio Macri: “Adiós a Magdalena Ruiz Guiñazú, una leyenda del periodismo con una trayectoria intachable. Se destacó por su enorme valentía. Nadie pudo callarla nunca, siempre defendió la verdad y la libertad. Mi respeto a su memoria y mis condolencias para sus familiares y amigos”. Desde Abuelas de Plaza de Mayo expresaron sus condolencias por el fallecimiento y destacaron su papel como integrante de la Conadep y agregaron: “Como periodista siempre acompañó la búsqueda y la lucha de Abuelas. El ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, con quien la conductora radial tuvo acalorados debates radiales, dijo: “Falleció la Sra. Magdalena Ruiz Guiñazú. Tuve enorme respeto profesional y una excelente relación personal, independientemente de no coincidir para nada en política. Cuando mis tareas me impusieron determinadas conexiones, supo darme una mano. Estimada señora, que Dios la bendiga”. El gobernador de Jujuy y presidente de la UCR, Gerardo Morales, señaló que Ruíz Guiñazú fue “un símbolo” del periodismo “independiente, valiente e inteligente. Su actuación en la Conadep durante el Gobierno de Alfonsín la deja en la historia como una gran defensora de los Derechos Humanos”.
Magdalena Ruiz Guiñazú nació en el hogar de una familia acomodada, hija de María Celina Cantilo Ortiz Basualdo y de Enrique Ruiz Guiñazú, quien fue ministro de Relaciones Exteriores y Culto en los comienzos de la década de 1940. Se inició en el periodismo de adolescente, a fines de los 50, en la gráfica, y escribió para revistas como Leoplan, Damas y Damitas, Vosotras y Maribel, pero pronto comenzó a trabajar en radio. Las interrupciones por el nacimiento de sus cinco hijos no fueron prolongadas, y siempre regresó a los medios, donde se mantuvo de forma continua desde los primeros 70. Fue movilera de Antonio Carrizo y luego compartió con el animador la conducción del noticiero “La primera de la noche” en Canal 7, hasta que José María Villone, secretario de Prensa de Isabel Perón e integrante de la Triple A, hizo que la despidieran aplicando la “Ley de prescindibilidad”. Su labor televisiva se reanudó entre 1977 y 1978 como parte del elenco de “Videoshow” que conducía Cacho Fontana. Poco más tarde, ya con “Magdalena tempranísimo” en Continental, inició sus años más fructíferos en la radio hasta 1987. Ese año pasó a Mitre. Además de su premiada labor en los medios, con recompensas como el Martín Fierro (incluido el Martín Fierro de Oro en 1994), y el Konex, su trayectoria incluyó también la literatura a través de ficciones y ensayos como “La casa de los secretos” y “¡Qué mundo nos ha tocado!”, entre otros.




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