Neuquén (de nuestra agencia) - La erupción de otro volcán en Chile, el Llaima, sobre la frontera con la Argentina, ocurrida en la madrugada de ayer ha provocado preocupación y alerta en toda la provincia, fundamentalmente en los centros de esquí, afectados ya por las cenizas del volcán Chaitén que también entró en erupción en mayo último y sus cenizas provocaron inconvenientes en el transporte aéreo hacia Esquel (Chubut), Bariloche (Río Negro) y San Martín de los Andes (Neuquén).
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El Llaima se encuentra ubicado a unos 50 kilómetros del paso internacional de Pino Hachado y en la transversal aérea de Neuquén capital con Temuco, unos 700 kilómetros al sur de Santiago de Chile. En prevención, la empresa LAN Chile canceló sus vuelos entre Santiago y Temuco y anoche cerró el aeropuerto de Neuquén.
Hasta esta madrugada, los informes captados aquí que provienen del vecino país indican que por el momento escurre lava que al derretir la nieve, forma aluviones, denominados lahores, que caen violentamente hacia los valles que rodean la montaña y provocan el crecimiento de los arroyos. El organismo de contralor de volcanes en Chile Onemi fue alertado de la situación poco antes de las cuatro de la mañana, y de inmediato ordenó las evacuaciones de unas 30 personas que habitan los poblados rurales de La Selva y Danubio debido a la trayectoria del escurrimiento de lava, porque están de 10 a 12 kilómetros de distancia del cráter, que es el primer círculo de emergencia que se maneja.
Las cuatro comunas mencionadas se ubican geográficamente frente a los departamentos de Aluminé y Huiliches, cuyas cabeceras son las localidades de Aluminé y Junín de los Andes. En la primera de ellas se encuentra el parque de nieve del volcán Batea Mahuida que administra por la agrupación mapuche Puel. En tanto en Junín, localidad pegada a San Martín de los Andes, se erige en volcán Lanín, el más importante del corredor de los Lagos del Sur con escasa actividad, aunque en observación permanente. Otros volcanes con actividad incipiente en territorio argentino son el Copahue, en las termas del mismo nombre, y el Domuyo, en el norte neuquino.
En la capital neuquina existía alerta vigilante por parte de Defensa Civil del gobierno de la provincia a la espera de la confirmación de cenizas por parte del Llaima, ya que al existir una capa de nubes bajo el cráter del volcán, no era posible determinar si junto a la lava también fueron expulsadas estas partículas que pueden afectar a los seres vivos, desde vegetales hasta humanos. Los primeros informes indican que se desprendió una nube azul del volcán, pero no se pudo precisar hacia dónde se dirige.
En enero último, el Llaima arrojó cenizas, pero los vientos elevaron la nube que terminó desapareciendo en el océano Atlántico unos 600 kilómetros al este de aquí, aunque tanto la ciudad de Neuquén como otras que se encuentran en línea recta -Zapala, Cutral Có, Plaza Huincul- fueron cubiertas por una capa de cenizas, pero sin mayores consecuencias para la población al carecer de radioactividad. Posteriormente, en mayo pasado entró en erupción el Chaitén a la altura de Esquel, unos 500 kilómetros al sur de esta capital, en las cercanías de Puerto Montt, con serias consecuencias para pobladores y el transporte aéreo.
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