17 de febrero 2006 - 00:00

Aplazos masivos en el ingreso universitario

La idea de integrar una comisión que analice el fenómeno de los aplazos masivos en el ingreso universitario y proponga alternativas para que el tránsito de la escuela a la Universidad resulte menos traumático constituye, al menos, un primer paso para enfrentar esta compleja problemática.Es, sin duda, positivo que las autoridades del sistema educativo provincial empiecen a trabajar en conjunto con los rectores y docentes universitarios en la búsqueda de una solución. Podría decirse que este camino se debería haber empezado a recorrer mucho antes, pero más vale tarde que nunca.
 Recortes
Como se informó en la edición de ayer, los rectores de las 14 universidades nacionales que funcionan en la provincia se reunieron con las autoridades de la Dirección de Educación y, en ese marco, se decidió integrar una comisión que en el plazo de tres meses deberá indicar nuevos caminos a los colegios secundarios y a la vez promover reformas generales que abarquen la capacitación docente y el diseño de la enseñanza primaria.
En ese contexto se anunció, además, que este año ingresará en la Legislatura bonaerense un proyecto para la creación de la «universidad pedagógica», que se encargaría de formar docentes. Sobre ese punto cabe plantear algunos interrogantes: ¿hace falta crear una nueva estructura burocrática o se deben reforzar los sistemas de formación y capacitación que existen? ¿No se cae en la tentación recurrente de multiplicar estructuras y designarlas con nombres rimbombantes en lugar de apuntar a la sustancia de las cosas? Quizá resulte prematuro descalificar esta iniciativa, pero vale la pena plantear las dudas.
Parece a simple vista más razonable la propuesta de que las universidades participen en el diseño de los planes curriculares que se preparan para la secundaria básica (anterior 3º ciclo de EGB) y los profesorados que forman a los docentes de la educación inicial y el nuevo esquema de primaria (1º y 2º ciclo de EGB).
El reconocimiento de la gravedad del problema y de la necesidad imperiosa de encontrar fórmulas para revertirlo es, por supuesto, un progreso importante. A partir de allí se debe avanzar, asegurando que este intento no se convierta -como ha ocurrido con otras experiencias- en una nueva frustración.
Lo más alentador es que se haya puesto el acento en la formación y capacitación de los docentes del sistema provincial. Los aplazos en el ingreso universitario son, en definitiva, la consecuencia de una enseñanza defectuosa y de baja calidad.
Por supuesto que no existe una sola causa y que, en consecuencia, la solución no transita por un único eje. En el encuentro con los rectores -de hecho- se plantearon distintas aristas de un problema que involucra a todos los aspectos del sistema educativo. Pero como aquí se ha señalado en otras ocasiones, lo importante es empezar por algún lado y dar pasos, aunque sean pequeños, en la dirección correcta. Se trata de empezar a desatar un círculo de decadencia educativa que tiene en el fracaso de los ingresantes universitarios un claro indicador.

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