El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, aseguró hoy ante la Asamblea Legislativa que "hay otro camino" y subrayó que "el sufrimiento no es necesario para creer y que la Argentina no está condenada a esta pesadilla", por lo que destacó la necesidad de "cambiar el rumbo nacional".
Axel Kicillof abrió las sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense: "Es necesario cambiar el rumbo nacional"
En la apertura del 154° período de sesiones ordinarias, el mandatario bonaerense cuestionó con dureza el rumbo económico de la Nación, denunció un “ataque al federalismo” y afirmó que la crisis no es inevitable sino producto de decisiones políticas. Defendió el rol del Estado, anunció medidas en educación, seguridad, producción y trabajo en plataformas digitales, y convocó a “sumar fuerzas” para construir “una alternativa productiva, federal y bien nacional”.
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Axel Kicillof abrió las sesiones ordinarias de la Legislatura provincial.
Acompañado por el presidente de la Cámara baja,Alejandro Dichiara, y la vicegobernadora,Verónica Magario, el mandatario dio inicio al 154° período de sesiones ordinarias, donde ante diputados y senadores manifestó: "Desde Paolo Rocca a Domingo Cavallo, desde Mirta Legrand a Carlos Melconian, todos le están señalando al presidente lo evidente: la Argentina no va bien" y agregó que "después de más de dos años de gobierno, no se cumplió ninguno de los pronósticos del presidente: no se produjo una recuperación rápida, en V corta, ni de ninguna clase".
En el mensaje ante ministros, miembros de la Suprema Corte, intendentes bonaerenses, legisladores nacionales y provinciales que brindó de pie, sobre un atril, también expresó: "Vemos en cambio trabajadores despedidos o fuertemente endeudados a los que no les alcanza el salario, empresarios quebrados o al borde del cierre, jubilados pauperizados, estudiantes, docentes, artistas y científicos sin un mango".
Luego, sostuvo: "Esta apertura de sesiones se produce en un año especial, este año se cumplen 50 años del último golpe militar. Hoy no vivimos en dictadura, pero sí somos testigos del ascenso de las extremas derechas que en muchos países están atacando la convivencia democrática, y la idea misma de comunidad" y apuntó que "tristemente, también nuestro país se convirtió en un laboratorio de una derecha extrema que llega al poder y gobierna exaltando el odio, consagrando al insulto y a la humillación como método político; es un proyecto que gobierna a fuerza de represión, violencia y amenazas, con persecución judicial y condenas injustas".
En ese marco, Kicillof remarcó que "tampoco es una coincidencia que este clima de autoritarismo vaya de la mano de proyectos económicos que generan exclusión, desigualdad y que vacían de contenido social a la democracia. Así, la sociedad se fractura progresivamente entre una minoría repleta de privilegios y mayorías repletas de privaciones".
El gobernador describió el contexto económico actual como un escenario sin lugar “para fantasías ni voluntarismos” y aseguró que incluso referentes admirados por la derecha hablan de estanflación, “la peor de las combinaciones: recesión e inflación”. Según planteó, tras más de dos años de gestión “no se cumplió ninguno de los pronósticos del presidente” y lo que se observa es una realidad marcada por despidos, endeudamiento y caída del poder adquisitivo. En ese marco, citó una advertencia que -según dijo- atraviesa distintos sectores: “La Argentina no va bien”.
Al repasar indicadores, señaló que el consumo masivo cayó con fuerza -ventas minoristas 10 puntos abajo y mayoristas 20%- y que productos básicos como leche, carne y yerba están en mínimos históricos. Remarcó además que la morosidad “se triplicó” en el último año, con un 9,3% de créditos impagos y niveles aún mayores fuera del sistema bancario. A la par, sostuvo que “casi todos los sectores productivos se desplomaron”: la industria cayó 10%, la construcción 26% y el comercio 6%, mientras que desde la asunción de Milei “cerraron cerca de 30 empresas por día”.
También advirtió que muchas firmas trabajan con la mitad de su capacidad instalada -apenas 53,8% en promedio. y que la inversión extranjera directa registró saldo negativo por primera vez en 22 años. En términos laborales, afirmó que “cada cuatro minutos se pierde un puesto de trabajo registrado” y puntualizó que ya son 299.600 los empleos formales destruidos, con crecimiento de la informalidad. Definió que “la macro está mal y la micro está horrible” y que el supuesto crecimiento que exhibe el Gobierno “es en realidad el crecimiento de la desigualdad”.
Cuestionó el rumbo del oficialismo, al señalar que aspira a “destruir el Estado, a destruir la industria nacional y a imponer en Argentina lo que llaman el ‘modelo de Perú y Paraguay’”. A su entender, ese esquema implica “primarización productiva y precarización laboral” y pone en riesgo la salud pública, el sistema universitario y la clase media".
"Si seguimos 6 años más en este rumbo, Argentina corre peligro de perder sus rasgos productivos y culturales más destacados como país y como sociedad. Este no es ‘un ajuste más’: es una disputa por el tipo de país que aspiramos a ser”, manifestó. Atribuyó esa crisis “al programa económico del Gobierno nacional”, dijo que “no es un plan basado en la libertad de mercado” dado que hay precios clave que el gobierno fija y controla estrictamente: el tipo de cambio, los salarios y jubilaciones, la tasa de interés y las tarifas”.
En su discurso, el gobernador analizó que el esquema económico parte de un “dólar artificialmente bajo” que funciona como ancla inflacionaria pero resulta “profundamente dañino para la producción nacional”. Señaló que no hace falta un debate técnico para advertir el problema: cuando es más barato veranear afuera o cruzar la frontera para cargar nafta, “el problema no es la ‘falta de competitividad’”, sino “un nivel de tipo de cambio desfavorable para la producción”. Para sostener ese esquema -afirmó- el Gobierno recurrió a más deuda con el FMI, fondos extranjeros, blanqueos y “un rescate inédito de Trump con consecuencias desastrosas para nuestro futuro”.
A ese dólar barato, añadió, se le sumó la apertura importadora, una “combinación devastadora para la industria nacional”. También cuestionó que salarios y jubilaciones se utilicen como anclas, con “paritarias pisadas” e ingresos que pierden frente a la inflación: “La única estabilidad que produce bajar la inflación a costa de los ingresos es la paz de los cementerios”. En paralelo, criticó las tasas de interés “artificialmente altas” que alimentan la bicicleta financiera y generan rendimientos del 88% en dólares, lo que calificó como “un fenomenal subsidio para la especulación” pagado por el Estado.
En ese marco, definió el esquema general como claro: “dólar barato que desalienta la producción, importaciones que desplazan trabajo argentino, salarios reprimidos que hunden el consumo, tasas altas que premian la especulación y un ajuste fiscal que quita derechos”. La llamada “motosierra”, dijo, no recortó privilegios sino jubilaciones, obra pública y universidades. Para el mandatario, se trata de “un modelo que favorece a la renta financiera” y debilita a la industria, las pymes y la clase media. “Las fábricas no solo fabrican cosas. Cada fábrica, fabrica un país”, afirmó, y consideró que la desintegración del tejido industrial es “un crimen social”.
Más tarde, el gobernador apuntó contra lo que describió como una narrativa que culpa a las víctimas. “Fracasaste”, dijo que se les dice a quienes pierden su empleo o deben cerrar sus empresas. Frente a eso, respondió: “no sos vos, es el rumbo económico”, “no sos vos, es el ajuste”, “no sos vos, es que hay un gobierno nacional que te abandonó”, "es el rumbo económico y su insensibilidad" y “Argentina, no sos vos, ¡Es Milei!”, resaltó.
La defensa del Estado
"Esta tragedia no es inevitable. Esta realidad se puede cambiar", prosiguió. En ese contexto, Kicillof cuestionó la idea de que “el Estado no debería existir” y advirtió que, mientras ese discurso sea aceptado por sectores empresarios y dirigenciales, será difícil iniciar una etapa de desarrollo. Sostuvo que “se puso de moda hablar mal del Estado justo cuando más lo necesitamos” y rechazó la noción de que la “mano invisible del mercado” pueda defender la producción nacional, construir infraestructura o generar empleo en un contexto de transformaciones tecnológicas y tensiones comerciales. “La mano invisible del mercado no existe, es un verso”, afirmó.
Si bien planteó que se puede "discutir el tamaño y las funciones del Estado", remarcó que sin Estado “no hay más libertad; hay ley de la selva”. A su entender, un Estado eficaz y transparente es una herramienta para corregir desigualdades, proteger intereses nacionales y promover el desarrollo, y advirtió que sin abandonar esa “zoncera”, “Argentina no tiene destino”.
Posteriormente, el gobernador sostuvo que el plan económico nacional es “anacrónico” y va “a contramano del mundo”, en un contexto global donde los países fortalecen sus capacidades productivas, protegen recursos y planifican. Señaló que mientras Europa, México, Brasil e incluso Estados Unidos defienden sus industrias y disputan cadenas de valor, la Argentina “desmantela cualquier tipo de protección” y expone su producción.
"Tenemos un Gobierno que provoca y festeja el cierre de empresas y que desmantela cualquier tipo de protección. Incluso tenemos un ministro que con orgullo nos cuenta que él nunca compró ropa argentina y que por lo tanto hay que cerrar la industria textil completa. Ministro, si la ropa argentina es cara, justamente para eso está usted: para utilizar los instrumentos que tiene para lograr una industria más competitiva y que se pueda acceder a mejores precios sin destruir el trabajo y la producción nacional. Lo que no puede hacer un ministro de Economía es trabajar contra su propio país", remarcó Kicillof en alusión a Luis "Toto" Caputo.
En ese marco, afirmó que soberanía no es un gesto simbólico sino “defender la industria nacional, defender nuestros recursos y cuidar el trabajo argentino”.
Reclamo a Nación y anuncios
Más tarde, denunció "la asfixia financiera a la que nos somete el Gobierno Nacional" y describió: "Nos retuvieron y recortaron fondos destinados a jubilaciones, seguridad, el incentivo docente y obras públicas. Son hasta hoy 15 millones de millones de pesos equivalentes a un tercio de nuestro presupuesto de este año". Agregó que "sólo ese recorte representa una porción enorme de lo que el Gobierno nacional exhibe como su falso superávit. En otras palabras, es un Gobierno desertor y amigo de lo ajeno, ya que se queda con los recursos de los bonaerenses".
Frente a lo que definió como un “Estado nacional desertor”, planteó que la Provincia debió convertirse en “escudo y red” para proteger a su población, pese a la “asfixia financiera” derivada de recortes de fondos. Destacó inversiones en salud, educación, seguridad y obra pública, subrayando que para su gestión “la salud es un derecho, no una mercancía”. Y adelantó que volverá a enviar a la Legislatura la ley de Producción Pública de Medicamentos, que perdió estado parlamentario en diciembre pasado, "para reducir costos y garantizar el acceso en toda la Provincia".
Kicillof subrayó que “la educación pública no es un gasto: es la base del derecho al futuro” y grafico que ya inauguró 296 nuevos edificios, reparó 519 edificios "que estaban destruidos" y finalizaó 1.348 aulas nuevas. En ese marco, anunció que mañana firmará un decreto "para seguir invirtiendo y garantizar en todo el territorio de la provincia el acceso a la sala de 3 años en nuestro ciclo inicial" con el objetivo de "garantizar en toda la Provincia el derecho a la educación pública, gratuita y de calidad desde los 3 hasta terminar la universidad".
También defendió la inversión de su administración para combatir y prevenir el delito, al señalar que “no hay seguridad posible sin fuerte inversión pública” y recordó que el Gobierno nacional "le quitó a los bonaerenses 750 mil millones de pesos". Pidió a los legisladores "que apruebe la nueva ley para el personal policial, que actualiza la normativa, y regula el reclutamiento y la carrera policial" y anticipó que enviará una modificación integral de la Ley de Seguridad Pública.
Al referirse a la cuestión impositiva, el mandatario expuso que "a partir de marzo, ARBA implementará el 'Régimen Riesgo 0 – Saldos A Favor 0', permitiendo reducir a cero las alícuotas en retenciones bancarias y medios electrónicos para contribuyentes cumplidores, liberando capital de trabajo y reduciendo carga administrativa".
Paralelamente, Kicillof anticipó que impulsará un proyecto de ley "para ordenar y proteger el trabajo en plataformas digitales en la Provincia de Buenos Aires". Precisó que se trata de "miles de bonaerenses que reparten, conducen o trabajan a través de aplicaciones y que hoy muchas veces quedan fuera de toda protección". Así, continuó: "Mientras a nivel nacional se los excluye del marco general de derechos, nosotros proponemos lo contrario: inclusión, reconocimiento y reglas claras" y dijo que el proyecto creará un Plan Integral y un Registro Provincial de Trabajo en Plataformas Digitales "para dar transparencia a la actividad, garantizar acceso a información sobre los algoritmos que organizan el trabajo, exigir seguros obligatorios contra accidentes, regular condiciones básicas en los espacios donde se desarrolla la actividad y establecer herramientas de protección".
"Esto está en línea con lo que propone la OIT y ya se implementa en los países están a la vanguardia. Modernizar las normas laborales no significa quitar derechos, nada menos moderno que desproteger a quienes trabajan", apuntó.
En materia productiva y federal, reivindicó un modelo que promueva infraestructura, financiamiento, arraigo y agregado de valor en el interior bonaerense. “Desarrollo federal significa que nadie quede afuera”, afirmó, al tiempo que anunció medidas para aliviar a contribuyentes cumplidores y regular el trabajo en plataformas digitales con más derechos y protección.
"Cambiar el rumbo nacional"
El gobernador sostuvo que, aunque la Provincia actúe como “escudo y red”, no existen soluciones provinciales para una crisis nacional. “Ninguna provincia se salva si el país se hunde”, afirmó, al advertir que ni gobernadores, intendentes, empresarios ni trabajadores pueden revertir por sí solos un rumbo económico en el que “nadie crece” y quienes producen “están bajo amenaza”. Por eso, planteó que es imprescindible "cambiar el rumbo nacional".
En ese marco, denunció un “ataque al federalismo”, con recorte de transferencias, paralización de obras y centralización de decisiones fiscales. Reivindicó un federalismo que construya unidad sin subordinación del interior y llamó a “sumar fuerzas” para evitar “una sociedad rota” y “una Argentina de pocos ganadores y muchísimos perdedores”. Desde la Provincia de Buenos Aires, convocó a trabajar por “una Argentina que no se arrodille, que no se entregue, que no se rinda, que no se divida y que vuelva a creer en sí misma".
Reconoció, sin embargo, que el malestar social no se traduce automáticamente en esperanza. “Muchos argentinos no visualizan hoy una alternativa que los entusiasme”, admitió. En ese sentido, planteó que la construcción de esa alternativa no se agota en el rechazo al oficialismo ni en la denuncia de los efectos de la crisis. “No alcanza con decir ‘no a esta política’, porque el desafío es ofrecer una salida concreta, viable y superadora. Una propuesta -definió- que sea productiva, federal y profundamente nacional, capaz de demostrar que el país no está condenado a este modelo y que la resignación no es el único horizonte posible", dijo.
En ese marco, aludió al clima político reciente y afirmó que “al odio no le tenemos que responder con odio”, ni al “circo o el caos” con más confrontación. Propuso, en cambio, “llevar alivio” a través de la palabra, los gestos y las políticas públicas. Tras cuestionar el tono del Presidente en el Congreso, sostuvo que “cuanto menos resultados, cuanto menos argumentos, más insultos”, y remarcó que la oposición no debe imitar aquello que busca reemplazar. “No tenemos que parecernos a lo que aspiramos a derrotar”, insistió, al reivindicar una construcción política basada en propuestas antes que en agravios.
También rechazó la idea de que el ajuste actual fuera inevitable. “Esto no es una tragedia natural ni un terremoto”, afirmó, al atribuir la caída de la industria, del empleo y del poder adquisitivo a decisiones políticas concretas. A su entender, instalar que “no había alternativa” es parte de una narrativa que busca desmovilizar y justificar el deterioro. “El sufrimiento no es necesario para crecer”, subrayó, y aseguró que la Argentina no está condenada a esta “pesadilla”.
En ese sentido, dejó su definición central: “Hay otro camino”. Un camino -enumeró- para bajar la inflación sin destruir la industria y el trabajo, para integrarse al mundo sin someterse y para recuperar un proyecto de desarrollo con un Estado presente. “El futuro le pertenece al pueblo argentino”, concluyó, y convocó a trabajar por él “sin descanso y con amor a la patria”.
Presencias
Entre otros dirigentes, estuvieron presentes los diputados nacionales Jorge Taiana, Juan Grabois, Huguito Moyano, Victoria Tolosa Paz y Hugo Yasky, el exgobernador Felipe Solá. También, la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto; la jueza de la Corte Hilda Kogan; el fiscal de Estado, Hernán Gómez; el presidente del Tribunal de Cuentas Federico Thea; el secretario permanente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados de la Provincia, Ulises "Coco" Giménez.
También estuvieron los intendentes Federico Otermín (Lomas de Zamora), Julio Alak (La Plata), Fernando Espinoza (La Matanza), Julián Álvarez (Lanús); Gastón Granados (Ezeiza), Federico Achával (Pilar), Mario Secco (Ensenada), Damián Selci (Hurlingham) Mariel Fernández (Moreno), Marisa Fassi y Gustavo Arrieta (Cañuelas), Nicolás Mantegazza (San Vicente), María Celia Gianini (Carlos Tejedor), Héctor Olivera (Tordillo) y Alberto Gelené (Las Flores).
Además, Jorge Gaute (Alberti), Erica Revilla (General Arenales), Gustavo Cocconi (Tapalqué), Juan de Jesús (La Costa), Leonardo Boto (Luján), Sebastian Walker (Pila), Javier Gastón (Chascomús), Andrés Watson (Florencio Varela), Hernán Arranz (Monte Hermoso), David Angueira (Punta Indio), Carlos Ferraris (Leandro N. Alem), Mauro Poletti (Ramallo), Walter Wischnivetzky (Mar Chiquita), Fabián Cagliardi (Berisso), Juan Manuel Álvarez (General Paz) y Sebastián Ianantuony (General Alvarado).
Entre los dirigentes gremiales se encontraron: Héctor Dáer (FATSA), Fabiola Mosquera (UPCN provincia), Cristian Vander (FOEESITRA), Hugo "Cachorro" Godoy (CTA Autónoma), Roberto Baradel (Suteba), Oscar de Isasi (ATE nacional) y Claudio Arévalo (ATE provincia).
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