Cómo fue el acuerdo entre FdT y JxC para el quorum del BAPRO

Ambito Nacional

El jefe de Gabinete, Martín Insaurralde, logró su primera victoria en la Legislatura al oficiar de nexo con la oposición para sumar a Alejandro Formento al directorio de la banca provincial.

La llegada de Martín Insaurralde como jefe de Gabinete no solo tenía como fin apuntalar el Ejecutivo bonaerense con la impronta PJ de los intendentes. Desde la Provincia entendieron que para poder gobernar con parte de la Legislatura en contra era necesario contar con un nexo determinante que permita lograr los acuerdos necesarios para asegurar la gobernabilidad.

Es por eso que el jueves, sin dudas, el lomense se ganó su primer poroto desde que llegó al Gobierno. Sucede que detrás del gran título de la sanción de la exención del Impuesto Inmobiliario al turismo, se coló la aprobación del pliego que enviaron desde el gobierno de Axel Kicillof para que el BAPRO pueda operar con normalidad.

“No estamos acá para negociar cargos. Tenemos un rol de oposición responsable. Y hacemos valer nuestra ventaja en el Senado. Pero Insaurralde prometió que se van a poner los mesa las vacantes que hay en la Provincia y accedimos como gesto de buena fe”, le dice a este diario un senador bonaerense de Juntos.

Composición

El acuerdo, en concreto, fue el arribo de Alejandro Formento hasta el 31 de diciembre como quinto integrante del directorio del BAPRO (lo necesario para operar con normalidad) a cambio de sentarse a discutir las sillas vacías con las que cuenta hoy el organismo y las que se generen a partir del recambio.

En la actualidad el BAPRO tiene cinco directores, contando a Formento. Tres vienen de la gestión anterior, cuando la exgobernadora María Eugenia Vidal pactó políticamente una división de poder: Sebastián Galmarini (Frente Renovador), Humberto Vivaldo (de parte de los intendentes, responde a Mariano Cascallares) y Diego Rodrigo (UCR).

En aquel entonces, Vidal dejó cinco bancas para el entonces oficialismo y cuatro para la oposición. De las cuales hoy se mantienen tres por el ahora oficialismo, y a quienes se les sumó Juan Cuattromo, presidente del BAPRO, luego de que Kicillof lo pusiera al frente de la entidad y también con un lugar en el directorio. Quien dejó su lugar fue el fallecido exministro de Transporte, Mario Meoni.

Con el cambio de Gobierno, y desde el fin del contrato de cuatro directores, la oposición le reclama a Kicillof la renovación de esos cargos. Aducen que se les “debe” un lugar en la mesa central del BAPRO. El anzuelo político de la deuda es algo más que una devolución de gentilezas. Sucede que en la actualidad el Senado bonaerense, quien aprueba los pliegos para la entidad bancaria, cuenta con 26 legisladores de Juntos y 20 del Frente de Todos por lo que el gobernador no tiene los votos necesarios para llevar a cabo los reemplazos sin la posibilidad de negociar con la oposición.

Negociación

El propio Insaurralde se puso al hombro la negociación con Juntos. Y razones para hacerlo no le faltan. En la actualidad el poder con el que cuenta en el ámbito legislativo es de mucho valor. El presidente de la Cámara de Diputados, Federico Otermín, es uno de sus principales alfiles. Y con el recambio de las elecciones, Insaurralde sumará para ambas cámaras la presencia de tres jefes comunales de peso seccional que le responden directamente: Mariano Cascallares, de Almirante Brown; Walter Torchio, de Carlos Casares; y Alejandro Dichiara, de Monte Hermoso.

Su rol de enlace fue vital para lograr la sanción. Ahora lo que resta saber es la letra chica de la promesa que le hizo a la oposición de repartir los cargos restantes. Pero para eso, habrá que esperar al año que viene. El jefe de Gabinete tenía en claro que lo importante en este momento era asegurarse una victoria legislativa en la previa a la elección de noviembre.

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