5 de agosto 2010 - 21:27
Botnia: ya discuten cómo será el control
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Héctor Timerman dedicó parte de su día a explicar los alcances del acuerdo por la pastera a medios uruguayos. Luego visitó el Centro Islámico de la República Argentina, donde fue recibido por el presidente del centro, Samir Salech.
«Bajo ningún concepto el canciller argentino puede cerrar nada en Uruguay, e incluso si contaminase una empresa en Uruguay no tengo autoridad para hacer nada; quiero que lo descarten porque es una ridiculez», se encargó de remarcar.
«Respeto al Uruguay y jamás haría algo que pusiera en duda ese respeto; la soberanía uruguaya y la argentina están respetadas absolutamente», enfatizó el canciller, y llamó ayer a su par uruguayo, Luis Almagro, para desplegar las explicaciones correspondientes.
Por su parte, el gobernador de Entre Ríos, el justicialista K Sergio Urribarri, desembarcó ayer en Gualeguaychú, mantuvo un breve encuentro con asambleístas (antes recibió a vecinos que embistieron judicialmente contra el piquete, para incomodidad de los enviados de la Asamblea) y escrituró dos islas clave (ver aparte).
«Siempre estuve en contra del corte, del método, y lo sostengo, como también sostengo que Botnia contamina», había asegurado el mandatario en la noche del miércoles.
En este marco, Timerman remarcó que «los únicos dos argentinos que van a entrar en las fábricas de Uruguay son los dos científicos que designe el Gobierno argentino».
En caso de que se verificara que una fábrica contamina, «la autoridad correspondiente va a tomar las medidas necesarias, y en Uruguay será la DINAMA», expresó, en referencia a la Dirección Nacional de Medio Ambiente de Uruguay.
En paralelo, respecto del número de ingresos anuales de los científicos a las plantas a monitorear -incluida la pastera finlandesa-, el ministro de Relaciones Exteriores insistió en que, más allá de que el acuerdo sostiene que se podrá acceder hasta 12 veces al año, ese número en ciertos casos se podría ampliar.
«Es como un paciente: si hay algo peligroso para la vida humana lo correcto es que los científicos entren las veces que sea necesario para controlar eso y anular los efectos nocivos que pueda haber, de ambos lados de las orillas», graficó.




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