25 de julio 2003 - 00:00

Kirchner quedó sin candidato

La última aventura del kirchnerismo fue anotar, fuera de hora, al ex ARI Mario Cafiero, ahora arrimado al Presidente, como postulante de un frente que congregue al PJ disidente -léase antiduhaldista-. Pero anteayer, la Justicia Electoral impuso el rigor de la ley y derrumbó el intento. Antes, el Presidente había sacrificado a Eduardo Sigal -su predilecto- para honrar a Felipe Solá.
Con eso, cuando el sábado a la medianoche se cumpla el plazo para la presentación de listas,
Kirchner se quedará sin delegados propios en la elección bonaerense. Claro que en las formas, que el Presidente respetó, el postulante oficial del gobierno será Felipe Solá.

La semana pasada, casi en secreto, emisarios del kirchnerismo desafiaron el pacto de su jefe con Eduardo Duhalde e intentaron sin éxito anotar un candidato propio. Fue en reacción al «corset» que impuso el duhaldismo para no otorgar lugares en las listas del peronismo a los delegados del Presidente.
Por eso, se juntaron el Polo Social del metalúrgico, de origen farinellista,
Francisco «Barba» Gutiérrez, y Memoria y Movilización, del secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, con Cafiero, del ARI disidente, y vertientes menores, como los ex montoneros del Partido Auténtico.
Esa entente hasta se quedó con el sello que
Kirchner usó en la presidencial de abril: el Frente para la Victoria, en este caso adherido al Polo Social, logo que engendró Duhalde cuando lanzó a la carrera por una banca en el Senado al sacerdote de Quilmes, Luis Farinello.

Caído el plan A -Cafiero, Mario-, el combo debe conformarse con la postulación del «Barba» Gutiérrez. O, en todo caso, apilarse detrás del piquetero Luis D’lía. Ninguna de las dos opciones ofrecen al gobierno chances electorales serias que quizá Cafiero sí podía aportar.

 Desmembramiento
Pero el Presidente no es el único que quedó sin representantes. Lo mismo le pasó a
Adolfo Rodríguez Saá: luego de romper con Aldo Rico, coqueteó con el ex policía Luis Patti y terminó desmembrado. Un sector, incluso, se encolumnó detrás del Polo Social.
El mismo estigma persigue a los demás candidatos presidenciales de abril.
Carlos Menem, de tener tres candidatos - Patti, Alberto Pierri y Alberto Kohan-, quedó reducido a uno y con el menemismo dividido: unos sin sello, otros aliados a Rico y un tercer grupo detrás de Patti.
Elisa Carrió, en tanto, tuvo que soportar el desmenuzamiento que impone el éxodo de Cafiero y conformarse con la nominación de apuro de Carlos Raimundi. Y, por último, Ricardo López Murphy quedó limitado a lo que pueda colectar Hernán Lombardi con Recrear.
Al final, todos jugaron para el PJ. Los cálculos en el comando de campaña peronista son más que auspiciosos. Estiman que podría hacer
«la mejor elección» legislativa de la historia y quedarse «con 20 o 21» de las 35 bancas para el Congreso Nacional que ponen en juego en setiembre.
Por eso, la batalla por los primeros lugares en las listas opositores es furiosa. Anoche, todavía no se sabía, por caso, qué ocurriría en el Frente Popular Bonaerense de Rico. Había varios candidatos pujando:
Alberto Pierri, Mirta Pérez, Lita Artola, Jorge Garrido, el moyanista Jorge Recalde y Daniel Lalín.
Respecto de las fórmulas para la gobernación, de los 34 inscriptos en marzo, sólo quedaban ayer 19. Entre otros, bajaron su aspiración el kirchnerista
Eduardo Sigal -para apoyar a Solá-, Hugo Bontempo (UCeDé) -se alió a Patti-; León Zimmerman, de Izquierda Unida -se unió al PS-; Ramón Torre Molina -se alió al Polo Social- y Moisés Fontela, del Frente para el Cambio -se acopló a D’lía-.
También resignaron su postulación Pierri, Kohan,
Rubén Bollini, del MID; Mario Taboada, del PAN (para apoyar a Solá), y Alberto Kanowsky, del Partido del Progreso Social, entre otros.

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