21 de diciembre 2005 - 00:00

No logra Cóccaro superar crisis

La misión no parece fácil, menos aún con las flacas armas que posee el actual titular del Ejecutivo fueguino: una Legislatura que debería responderle, pero ya comenzó a cuestionarle medidas; el firme desprecio del peronismo oficial de la provincia, al cual de hecho enfrentó en los comicios de 2003 desde el Frente de Unidad Provincial (FUP); la débil alianza que lo unió entonces con Colazo; y una crisis económica que impone aplicar ajustes. A esto se suma una torpe logística de prensa, que hasta el momento sólo consiguió ampliar la ya nutrida lista de enemigos de un Cóccaro al que muchos achacan haber privilegiado su ascenso político en detrimento de la institucionalidad de la provincia.
 Déficit
Una de tantas malas noticias que llegó a oídos de Cóccaro en estos días partió de boca de su ministro de Economía,
Raúl Berrone, quien advirtió que sin un ajuste, el déficit 2006 superaría los $ 90 millones.
Esto significa que todos los poderes deberán replantear sus partidas de gastos y que Cóccaro deberá olvidarse de cualquier tipo de medida populista, justo cuando más en mente lo tenía, para granjearse el cariño de los estatales fueguinos.
Vale señalar, además, que el vicegobernador a cargo del Ejecutivo había criticado duramente la masiva inclusión en planta estatal de unos 6.000 contratados, conocida como «megapase». Aun así, al llegar al poder, Cóccaro lanzó su «megapase II», aumentando la planta de empleados.
Mientras tanto, se acumulan las cuentas impagas que entran por debajo de la puerta del despacho de Cóccaro. Esta semana fue la dirigencia gremial la que reclamó: ATE y el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación Fueguina (SUTEF) presentaron un duro informe de la situación en Educación y Salud en la provincia, y reclamaron al actual gobierno que se haga responsable de garantizar el buen funcionamiento de estas áreas.
Por su parte, en la Legislatura, no se observa demasiada pasión por ser oficialista y al parecer se controlará al actual mandatario provincial más de lo que este desearía. Por lo pronto, ya se le objetó el nombramiento de José Luis Artaza como tesorero general, al advertir que no cumplía con los requisitos constitucionales.
Para colmo de males, suma confusión el hecho de que el destituido gobernador firmara este año, antes de las elecciones de octubre, su pase de la UCR al Frente para la Victoria, y haya contado -al menos hasta su salida del Ejecutivo- con un transitorio apoyo de Kirchner. Con este precedente, sabe el Presidente que aceptar los pedidos de socorro lanzados por Cóccaro, al menos en el corto plazo, significaría una obvia contradicción.

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