12 de diciembre 2005 - 00:00

Preocupación oficial por la ola delictiva

En un encuentro realizado en el salón Patricias Mendocinas de la gobernación, el ministro de Justicia y Seguridad, Miguel Bondino, anunció la presentación del plan de seguridad mendocino ante funcionarios, legisladores, representantes de las fuerzas de seguridad, de la Justicia y la Iglesia encabezados por el arzobispo, monseñor José María Arancibia. Cobos expresó su confianza en lograr una mejor prevención del delito «con una mejor Policía, más efectivos, mejor tecnología y equipamiento, capacitación policial, mejor remuneración y adecuadas condiciones sociales para el personal uniformado».
En el contexto del plan de seguridad, se prevé al concluir 2005 «la incorporación de 736 policías, otros 871 en 2006 y 1.000 en 2007. En las consideraciones finales, el gobernador mendocino sostuvo que el plan «tiene como objetivo el abordaje integral mediante la interacción de todas las áreas de gobierno, y la coordinación con otros poderes y organizaciones de la sociedad civil para abordar la problemática de seguridad».
Por su parte, el ministro de Justicia y Seguridad,
Miguel Bondino, consideró necesario «trabajar juntos con la comunidad y sus estructuras sociales para prevenir el crimen, reducir la inseguridad y lograr una prevención integral del delito».
 Mano dura
En el contexto del plan de seguridad, Bondino aseguró que «habrá mano dura con los corruptos, los policías malos y los delincuentes».
En tanto, el arzobispo de Mendoza consideró que el plan de seguridad mendocino «es un buen esfuerzo demostrado para que se trabaje por la seguridad en forma mancomunada».
Por su parte, el titular de la Bicameral de Seguridad,
José Alvarez, estimó que «no se trata de un plan de seguridad, sino de ideas proyectadas para 2006, sin nada innovador que impacte y que la población pueda esperar».

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