Cierre de fronteras alivia a comercio local y piden impuestos diferenciales

Ambito Nacional

Pese a caída de ventas por impacto de la pandemia, hay ciudades como Posadas, o provincias como Mendoza, que se benefician por el cierre de tránsito fronterizo que frena fuga de dinero hacia comercios de Paraguay, Brasil o Chile.

El impacto negativo generalizado de la pandemia en el sector comercial tuvo un efecto inverso en las provincias fronterizas, donde el consumo local creció por la imposibilidad de realizar compras en países vecinos donde los precios suelen resultar más convenientes.

Es, por ejemplo, el caso de ciudades lindantes con Paraguay y Brasil, que lograron evitar una fuga de más de seis mil millones de pesos por el cierre de los pasos desde Misiones y Formosa.

La postal es inversamente proporcional, sin embargo, a lo que ocurre en Entre Ríos, donde cayó a cero el ingreso de uruguayos en busca de mejores precios en localidades argentinas como Concordia, Colón y Gualeguaychú.

Las diferencias cambiarias en la zona de la frontera con Paraguay y Brasil, que favorecen notablemente a los comercios de las ciudades vecinas, representan un verdadero problema para los emprendedores argentinos, que vienen reclamando desde hace tiempo un tratamiento impositivo diferencial.

Esta semana, por caso, el ministro de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán reveló que sólo en junio, el cierre fronterizo por la pandemia, evitó una fuga de 5.600 millones de pesos. El dato será parte del planteo oficial que realizará la provincia ante Nación en busca, además, de la reglamentación del artículo 10 de la Ley PyMe.

“La frontera cerrada ha puesto en evidencia la necesidad de cuidar el comercio misionero, el comercio de frontero que hoy recupera sus ventas porque tenemos la ventaja de tener la,las fronteras cerradas”, explicó el funcionario.

El perjuicio por la fuga de dinero hacia países vecinos es una realidad que afecta también a provincias con Salta y Jujuy. Allí, gracias a la clausura temporal de las fronteras, los negocios locales se entusiasman con una recuperación en las ventas regionales pese a las limitaciones que impone todavía la cuarentena.

Mendoza es otra de las provincias cuyo consumo suele estar condicionado a los vaivenes cambiarios en función del comercio chileno. Si bien quedaron atrás las oleadas de tours de compras de argentinos en Santiago, antes de la pandemia todavía resultaba conveniente cruzar la cordillera para conseguir productos como ropa y electrodomésticos a valores hasta 50% inferiores a los que se consiguen en la Argentina, pese la suba del dólar y el impuesto país.

Sin embargo, el bloqueo sanitario que rige desde marzo favoreció a las cadenas de negocios mendocinos, fundamentalmente a las que se dedican a la venta de productos para el hogar. Aunque ello no logró evitar una caída generalizada del 38% promedio interanual en junio, según el último relevamiento de la Federación Económica de Mendoza.

Aunque el escenario muestra matices entre las provincias, el sector minorista y las PyMes de todo el país están atravesadas por un mismo reclamo: el de la continuidad de los planes de financiamiento, y el de un tratamiento fiscal diferenciado para poder hacer frente a la dramática crisis producida no sólo por el coronavirus sino por la incertidumbre de la economía doméstica que no da un respiro hace tiempo.

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