6 de julio 2007 - 00:00

Río Negro autoriza ""muerte digna"" a enfermos terminales

Idéntica iniciativa es impulsada a nivel nacional en la Cámara de Diputados de la Nación por el diputado Luis Galvanisi, del Partido Demócrata Progresista de Capital Federal. El proyecto fue presentado el 20 de octubre de 2006 y hasta la fecha no fue debatido en la Comisión de Salud. Estipula «que una persona pueda manifestar libremente, a través de una declaración unilateral de voluntad, la no aplicación de determinados tratamientos médicos».
La responsable de la iniciativa en Río Negro, la legisladora radical Marta Milesi, defendió el proyecto «como una apuesta a la muerte digna, como una opción ante el encarnizamiento terapéutico, que así se llama en la medicina al hecho de utilizar métodos artificiales para alargar procesos de vida que se sabe que son irreversibles», explicó.
La Legislatura también aprobó un proyecto que impulsa la creación de un registro en el que las personas pueden manifestar, incluso antes de estar enfermas, su postura frente a esa clase de procedimientos médicos.
La diputada, que también es médica, dijo: «Nos han formado equivocadamente, y la medicina comúnmente ve a la muerte como un fracaso y no como algo natural». «No se trata de autorizar la eutanasia, como algunos quieren interpretar, sino de poner límites terapéuticos para continuar, o tal vez directamente no iniciar acciones que prolongan innecesariamente la vida de un enfermo terminal», aclaró Milesi.
La impulsora de la iniciativa también advirtió que «la eutanasia implica acortar la vida para evitar sufrimientos, lo que se plantea desde esta visión distinta de la bioética es dejar que el proceso siga naturalmente sin alargarlo».
Río Negro va camino a convertirse así en la única provincia del país en permitir explícitamente esas prácticas, muy cuestionadas por la Iglesia y sectores conservadores en distintos países del mundo.
La legisladora aclaró que «desde hace tiempo existen los servicios de cuidados paliativos que trabajan sobre el alivio de los síntomas, acompañando esa muerte digna a la que hago referencia». «Esta norma, en realidad, viene a llenar un vacío legal, porque de hecho estas prácticas ya se están realizando en la Argentina (ver «Fallos...») y por ende en Río Negro, desde los servicios de salud hospitalarios», afirmó.
La ley establece que los pacientes terminales podrán expresar, ante escribano público, «su rechazo a procedimientos quirúrgicos, de hidratación y alimentación, y de reanimación artificial, cuando sean extraordinarios o desproporcionados a las perspectivas de mejoría, y produzcan dolor y/o sufrimiento desmesurado».
Además, determina que, para tal finalidad, «será válida la manifestación de voluntad de toda persona realizada mediante el instrumento público y ante escribano de registro, en donde manifieste su voluntad».
Queda también explícito que la información sobre el grado de la dolencia «será brindada por el profesional o equipo médico interviniente, con el aporte interdisciplinario que fuere necesario, en términos claros, adecuados a la edad, nivel de comprensión, estado psíquico y personalidad del paciente».

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