12 de mayo 2006 - 00:00
Santa Cruz: sofocan la rebelión policial
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$ 34 millones para obras de infraestructura, remodelación de comisarías, equipamiento y capacitación de personal.
La negociación para destrabar el conflicto fue encabezada por Roque, quien debió viajar de urgencia el miércoles último desde Río Gallegos hacia la zona norte de la provincia para restablecer el diálogo con los policías díscolos. El encuentro se concretó en Caleta Olivia, epicentro de la protesta y desde donde los policías prometían activar la revuelta a partir de la 0 hora de ayer con un autoacuartelamiento por tiempo indeterminado en reclamo de una mejora salarial y de equipamiento, bajo la amenaza de extenderlo, inicialmente, hacia Pico Truncado y Las Heras.
La localización de la protesta no es casual. En Caleta Olivia se encuentra la Brigada de Investigaciones Zona Norte, que actuó la noche de la revuelta petrolera, el 7 de febrero, frente a la alcaidía de Las Heras en reclamo de una suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, que concluyó con la muerte del policía Jorge Alfredo Sayago.
En rigor, el malestar policial en la provincia, que recrudeció por el asesinato de Sayago, estalló en octubre 2005, días antes de los comicios y fue rápidamente contenido con la presencia de la Gendarmería Nacional, que llegó a Santa Cruz por orden expresa del Presidente.
En aquella oportunidad, cuando Sergio Acevedo todavía estaba al frente de la gobernación, imperó la fuerza; el reclamo de suba salarial no encontró eco, y el Presidente impuso a un hombre de su entera confianza en la conducción de la fuerza (Roque estuvo 8 de los 12 años de la gobernación Kirchner). Pero en abril último y una vez que el gabinete de Sancho, que asumió el 17 de marzo, comenzó a operar a pleno en suelo santacruceño, los policías reavivaron el malestar y difundieron un ultimátum: esperarían por una solución hasta el 10 de este mes. El plazo comenzó a correr, se tensaron las negociaciones, la solución no llegaba y Roque debió viajar de urgencia. Sobre la medianoche del miércoles 10, el jefe policial pidió una tregua hasta ayer, cuando una mejora para el sector fue anunciada por el ministro Varizat. El propio gobernador Sancho se trasladó a Caleta Olivia prometiendo obras para el norte provincial.
Horas antes que el gobierno consiguiera desbaratar el reclamo, la Asociación de Familiares y Esposas de Policías (AFEP) -organismo que encabezaba la protesta dado que una reglamentación interna impide a los efectivos de la fuerza agruparse- reiteraba las quejas. «No puede ser que en la provincia del Presidente sigan con el tema de los decretos y los regalitos (en alusión a las sumas no remunerativas)», polemizó Teresa Medina, de la AFEP. Medina aseveró, además, que «los efectivos siguen saliendo a la calle a enfrentar a los delincuentes con camisitas, porque los chalecos antibalas no están». El reclamo por la falta de los chalecos cobró fuerza con la muerte de Sayago: la familia del policía asegura que el joven no había sido provisto con la protección antibalas la madrugada en que fue asesinado.




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