Salida de Rossi radicaliza interna PJ, frente a puja de tercios en urnas

Ambito Nacional

El exministro disparó con munición gruesa contra el gobernador. Entretelones de un cierre de listas que dejó heridos y confusiones.

La renuncia de Agustín Rossi al Gabinete nacional fue el toque definitivo para que la interna del peronismo de Santa Fe terminara de volar por los aires, con cuestionamientos duros del ahora exministro al gobernador Omar Perotti, cuyas listas se enfrentarán en las PASO de septiembre.

El mapa es complejo, ya que se cruzan nombres y apoyos intrincados, que en la previa no parecían plausibles. El aval de Cristina de Kirchner a Omar Perotti y no a Rossi, a quien hasta le pidió correrse de la candidatura, puede sonar extraño. La identificación natural es la de Rossi-Cristina, en tanto que Perotti tiene un perfil más autónomo: incluso a su espacio interno inaugurado recientemente lo llamó Hacemos Santa Fe, en una línea asociativa directa con el Hacemos por Córdoba de Juan Schiaretti, quien suele despegarse del Frente de Todos.

Sin embargo, aún con matices, no es la primera vez que la vicepresidenta apuesta por Perotti. En 2015 el actual mandatario encabezó la lista a senadores acompañada por la cristinista María de los Ángeles Sacnun (quien sigue ahora en su lista). Y luego, en 2019, el rafaelino consiguió que el kirchnerismo (con el sector de Rossi incluido) lo apoyara en las PASO contra María Eugenia Bielsa, otra de las piezas satelitales del PJ santafesino.

Lo cierto, coinciden todos los actores del peronismo local, es que a Rossi lo impulsó Alberto Fernández, quien luego terminó pidiéndole la renuncia por su precandidatura. Lo instaló vía Santiago Cafiero, quien tachó la lista inicial que llevó Perotti a la Casa Rosada con encuestas en la mano: Rossi era quien mejor medía, y el único que garantizaba rondar el 35% que se necesita en una provincia acostumbrada a los tercios.

A diferencia de la gran mayoría de los distritos, donde la compulsa es Frente de Todos vs Juntos por el Cambio, en Santa Fe se suma el Frente Progresista, que gobernó hasta 2019, y que en las elecciones nacionales suele tener una performance más baja, presos de la polarización. Para colmo, estos comicios encuentran a la sociedad de socialistas y radicales en pleno reacomodamiento tras la muerte de su principal referente, Miguel Lifschitz. Las encuestas le dan hoy un 22% a un frente que también tendrá internas en dos listas, mientras que Juntos por el Cambio lo hará con cuatro ristras, y ronda el 30% de la intención de votos. El PJ aparece con 32%

Retomando el hilo, la respuesta de Cafiero a Perotti disparó movimientos centrífugos. Rossi, ungido por el Presidente, salió a buscar compañera para el binomio, y consiguió nada menos que a la vicegobernadora, Alejandra Rodenas, a quien venció en internas legislativas en 2017. Y se sentó a esperar, sabiendo del enojo de Alberto con Perotti por hechos como el “santafesinismo” con que quiso imitar al esquivo Schiaretti y por cuestionamientos como los que vertió contra el Gobierno nacional por el cierre a la exportación de carne.

En diálogo con Ámbito, Rossi señaló que no se llegó a una lista de unidad “por intransigencia del gobernador”. “Ninguna alternativa le pareció razonable; yo propuse porque me lo había pedido el Presidente. El debate va a venir bien, permitirá ver cómo se ubica el peronismo y la provincia, que necesita de todos, de los de adentro y los de afuera, porque los problemas no los va a resolver una sola persona”, mencionó Rossi a este medio.

Consultado sobre su salida del Gabinete, dijo: “Sólo tengo palabras de agradecimiento con el Presidente y la Vicepresidenta, fueron muy generosos en la confianza que me han depositado. Respondí adecuadamente y dejo un ministerio ordenado”. Y agregó: “La decisión del Presidente tiene que ver con la transparencia política, me parece razonable que pida que los funcionarios estén disponibles 100% para la gestión”.

Perotti, por su parte, no aceptaba hacer campaña con el ministro de Defensa y 24 horas antes del cierre de listas se reunió con Cristina Kirchner. Su discurso apuntó no solo a la falta de afinidad política, en un enfrentamiento que viene de tiempos de la 125, sino también a los techos electorales. Según Perotti, Rossi tiene poco margen para crecer. “Puede ganar las PASO, pero no levanta después”, dicen en el entorno del mandatario. Éste, así, cambió su estrategia: abrió tranqueras que había mantenido hasta hoy apenas entornadas, para cerrar lazos con el sector de La Campora y con su derrotada Bielsa (eyectada del Gabinete nacional, tiempo antes que Rossi).

La prenda de negociación fue bajar a su candidato natural, Roberto Mirabella, que pasó de la cabeza de la lista de senadores a la de diputados. El que subió de rebote fue el senador provincial Marcelo Lewandowski, rosarino, del ala de Bielsa pero de buen vínculo con el Ejecutivo provincial. Además, Lewandowski fue avalado por Sacnun, con voz de peso en las oficinas de la Vicepresidenta. Perotti quedó tercero en la lista al Senado, es decir, candidato suplente.

Y ayer Rossi le exigió que se pidiera licencia, como ha hecho Rodenas, quien lo solicitó (sin goce de sueldo) con una carta a la Cámara Alta, que preside por su cargo. Como es de imaginar, la solicitud pasará de largo, y Perotti no se tomará licencia. Respecto de los cuestionamientos por sus posibles intentos de buscar espacios independientes de la suerte nacional del Frente de Todos, quien respondió fue Mirabella, al señalar que siempre estuvieron “en el mismo lugar”, en una pase de factura lejano por la participación de Rossi en el Frepaso.

“El clima político está áspero pero no por lo de Rossi sino por la vicegobernadora, que se pone en la vereda de enfrente”, mencionaron a este medio desde despachos provinciales. Para los santafesinos, las PASO son hechos naturales. Las instauraron en 2007, cuatro años antes de Nación, y todos los espacios suelen tenerla. Incluso, para cargos locales, el Frente de Todos tendrá diez nóminas para el Concejo de Rosario. Por eso, más que el enfrentamiento en las urnas con Rossi, hace ruido lo que será la relación Perotti-Rodenas hasta 2023.

El mandatario, que tiene una buena imagen de gestión, tiene partido el bloque en el Senado, y los legisladores esquivos (con quienes ya se había enfrentado por los aires histriónicos de su exministro de Seguridad, Marcelo Saín) volcaron su apoyo a Rossi. Éste tiene también una militancia activa en el territorio, mientras que Perotti podrá contar con aval camporista, de Bielsa y de una serie de intendentes (aunque el PJ no gobierna en los principales municipios).

Por lo pronto, quien salga victorioso de esa interna sacará credenciales para imponer candidaturas en 2023. Y resta dirimir cómo seguirá la segunda mitad de la gestión con el peronismo partido.

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