26 de marzo 2012 - 22:50
Scioli apura jurados populares en Buenos Aires
-
El debate por la ley de Glaciares abrió un nuevo frente interno entre los gobernadores peronistas
-
Intendentes de la FAM marchan a Economía para exigirle a Caputo la restitución de fondos
La provincia de Córdoba fue la primera en implementar esta modalidad. Ahora varios distritos buscan imitarla.
Precisamente, el sistema contempla variantes. Por caso, en la pionera Córdoba, el jurado esté conformado por ocho ciudadanos, quienes en conjunto con dos jueces del tribunal deben decidir si el acusado es inocente o culpable.
Luego el tribunal es quien define la calificación del delito cometido e impone la pena, en casos de corrupción, homicidio agravado y abuso sexual seguido de muerte, entre otros delitos. Se trata del modelo «escabinado», impuro o mixto, diferente del sistema «anglosajón», donde un jurado conformado íntegramente por ciudadanos establece la inocencia o culpabilidad del acusado, mientras que el juez interviene sólo para calificar el hecho y definir la pena.
A nivel nacional, la propia Cristina de Kirchner presentó en sus tiempos de senadora un proyecto para instaurar los juicios por jurados, pero que nunca se llegó a sancionar. Veamos:
El proyecto fue delineado por el Ministerio de Justicia y Seguridad -que comanda Ricardo Casal-, en consulta con la Asociación Argentina de Juicio por Jurados, encabezada por el abogado Héctor Granillo Fernández y su vice, Andrés Harfuch.
Según trascendió, la norma prevé instaurar los jurados populares -integrados por ciudadanos (presuntamente 12) sorteados del padrón, como carga pública- en los procesos en los que se juzguen «delitos graves, complejos, donde todavía en un sector de la población puede haber sospechas sobre la actuación del Poder Judicial».
Diferencia
Hay diferencias, sin embargo, con el sistema cordobés: la iniciativa bonaerense apunta a jurados compuestos íntegramente por ciudadanos, que deberán cumplir determinados requisitos y que serán los encargados de definir la culpabilidad o inocencia, mientras que en el distrito mediterráneo votan, además de ocho ciudadanos, también dos jueces.
Según Granillo Fernández, no sólo Buenos Aires está «absolutamente preparada» para implementar ese sistema, sino que además «debe hacerlo», porque «el Poder Judicial es el único que no tiene representación popular, acorde con la forma republicana de gobierno, como sí la tienen el Poder Legislativo y el Ejecutivo, con la elección de sus miembros». «Darán imparcialidad e independencia; implica la posibilidad de que personas ajenas al Poder Judicial y político sean realmente imparciales», agregó.
Por su parte, y en diálogo con este diario, Harfuch remarcó que la entidad está «siempre a favor del jurado clásico», y no a favor de que en la definición de culpabilidad o inocencia «intervegan jueces del Estado». El otro sistema «es deficitario» porque «siempre los jueces terminan imponiéndose», agregó, respecto del modelo de jurados populares «impuros».
En mayo del año pasado, el Frente para la Victoria había presentado un proyecto de ley para instaurar el sistema para reglamentar la iniciativa -incluida en la Constitución nacional y en la bonaeren-se de 1994- e incorporarla al Código Procesal Penal, para el caso de delitos de homicidio, abuso sexual, corrupción de menores, privación ilegítima de la libertad y homici-dio en ocasión de robo, entre otros.
En medio de una escalada de crímenes, Adaro reflotó así una propuesta para «mejorar la credibilidad de la gente en la Justicia» que ya había esbozado cuando lideraba la cartera de Gobierno, durante la gestión del justicialista Celso Jaque.
«Se puede trabajar en este sentido porque la Constitución nacional lo prevé», afirmó, aunque aclaró que requiere de una modificación del Código Procesal Penal. Una iniciativa en ese sentido, sin embargo, reposa en la Legislatura desde 2004, al no recibir el impulso político por parte del por entonces gobernador radical Julio Cobos, pese a las señales iniciales.
Según los magistrados, el sistema permite una participación de la sociedad en la construcción de la «respuesta justa» a los casos de delitos.




Dejá tu comentario