10 de mayo 2004 - 00:00

Semana clave para el conflicto en San Luis

Con la «mediación» del gobierno nacional, la apuesta ahora en la provincia es poner fin a la coexistencia de dos intendentes en la capital provincial y al conflicto docente. En el primer caso, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, espera en las próximas horas -»porque el plazo para presentar las propuestas venció el fin de semana»- que el opositor Daniel Pérsico eleve su «propuesta» de solución ,ya que María Angélica Torrontegui -la intendenta que tiene el aval de Rodríguez Saá- ya expresó su voluntad de someterse a las urnas para definir de una vez por todas quién seguirá al frente de la intendencia de San Luis.
Pero el conflicto docente es el que está en el centro de la escena y ocupa la mayor atención. Cuando la delegación del Ministerio de Educación de la Nación desembarque hoy en San Luis no se desayanurá con la ratificación del paro docente porque en las últimas horas mantuvo contactos con el sector docente disidente y con la ministra del Progreso -a cargo del área educación-, Liliana Bartolucci.
Oraldo Devries -comisionado por Daniel Filmus para actuar de mediador- aterrizará acompañado por Tomás Ibarra y Juan Schajer. También bajará en San Luis -probablemente en el mismo avión- Alejandro Demichelis por la CTERA para asesorar a la agrupación docente Asociación Sanluiseña de Docentes Estatales -no tiene personería jurídica- que lidera Graciela Murúa y lleva adelante el plan de protesta. El fin de semana, el sector docente disidente, al confirmar el paro, incluyó en un documento una serie de medidas que podría complicar el encauzamiento del diálogo.
 Condiciones
Exige que el gobernador «aclare y admita públicamente que el conflicto es totalmente ajeno a la continuidad y buen funcionamiento del plan de inclusión social, y que asuma que los hechos de violencia que tuvieron lugar en los últimos días no los tiene como responsables». También le reclaman que no descuente los días de paro convocados por la agrupación.
En otras palabras
«están montados al potro de la intervención, y quieren exponer y desgastar a Rodríguez Saá», dijo un observador allegado al oficialismo.
En el medio volvió a ubicarse el obispo
Jorge Luis Lona, quien pidió ayer a los padres de los alumnos católicos que no manden a los niños a clase hasta el miércoles «por la falta de seguridad» y advirtió a los maestros que llevan adelante la protesta que «no realicen escraches o listas negras con quienes no están de acuerdo con ellos».
Es que en la carpa montada frente Casa de Gobierno hay «una lista» con los nombres de los docentes que dictan clases.
El prelado llamó a los docentes de todos los colegios confesionales a presentarse con el objetivo de «elaborar formas alternativas de adhesión al paro del sector, pero con el objetivo de reanudar las clases el miércoles próximo».
En tanto, la Multisectorial
reiteró que mañana realizará una nueva movilización para auspiciar nuevamente la intervención federal y respaldar al sector docente, que pide el futuro estatuto sea ni más ni menos el que presentaron hace unas semanas en la Legislatura.
Con todo, padres y trabajadores del Plan de Inclusión Social permanecieron durante el fin de semana frente de Casa de Gobierno en señal de acompañamiento a la gestión de Alberto Rodríguez Saá.

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