6 de julio 2007 - 00:00

Un reclamo de miles

c Caso Sampedro (España): Ramón Sampedro estuvo tetrapléjico durante 30 años y por más de 25 exigió a la Justicia su derecho a poner fin a su vida con la eutanasia. El 12 de enero de 1998 murió, y a los pocos días se descubrió que había fallecido tras un «suicidio asistido» con cianuro. Esta historia fue llevada al cine en 2004 por el director Alejandro Amenábar en la película «Mar adentro», que fue protagonizada por Javier Bardem y ganó
el Oscar al Mejor Filme Extranjero.
c Caso Schiavo (Estados Unidos): Luego de que Terri Schiavo permaneciera 15 años en coma, su esposo pidió a la Justicia de los Estados Unidos que le permita desconectarla de los aparatos que la mantenían con vida. En 1998, se solicitó la remoción del catéter alimentario. Legalmente se accedió al pedido, pero dos días después un tribunal de apelaciones ordenó reanudar la alimentación. En 2003, la Justicia permitió otra vez la desconexión del tubo alimentario, pero para entonces el caso ya recibía atención de los medios, y el gobernador de Florida, Jeb Bush (hermano del presidente George W. Bush), intervino con una ley para evitar la muerte de Terri. Sin embargo, en septiembre de 2004 la Corte Suprema de Florida declaró inconstitucional esa ley, y en febrero de 2005 se ordenó nuevamente la desconexión. Finalmente, el 31 de marzo de ese año Terri moría, y el mundo se conmovía con su historia.
c Caso Humbert (Francia): El drama de Vincent Humbert, un joven tetrapléjico, ciego y mudo a causa de un accidente, conmocionó a los franceses. El propio Vincent llegó a escribirle al presidente de la República, Jacques Chirac, para suplicarle que lo dejara morir. La madre del muchacho acabó inyectándole una dosis de barbitúricos para poner fin a su calvario, y aunque no consiguió su propósito, el médico del joven accedió a no reanimarlo. Ambos fueron procesados por la Justicia.

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