“El terror es el uno de los pocos géneros que en los últimos años no ha sido acusado de nada, lo que le permite una libertad mayor que la de otro tipo de películas”, dice a este diario el director Daniel de la Vega. “Así que los directores que nos dedicamos al terror, como en este caso de ‘El último hereje’, un thriller religioso que puede ser rayano en lo sobrenatural, según como lo vea el espectador, podemos seguir diciendo cosas por lo bajo, y relajarnos haciendo lo que otro tipo de cine ya no permite”.
De la Vega: “El terror permite decir lo que en otro género no se podría”
Diálogo con el exitoso director de “El último hereje”, actualmente en salas y en la plataforma Cine.Ar, sobre la vida de un ateísta. Es la primera película argentina rodada en 8K y 48 cuadros por segundo.
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De la Vega habló sobre su nuevo film, actualmente en cartel tanto en los cines como en la plataforma Cine.Ar. La película se ocupa de un famoso escritor de best sellers (Germán Palacios) dedicado a difundir el ateísmo -y encima odia el fútbol-, lo que le vale el acoso de gente religiosa perturbada, y su vida se complica aun más cuando debe ser sometido a un trasplante cardíaco.
“Bajo el paraguas del cine de terror uno puede hablar de cosas como los trasplantes sin que a nadie se le vaya a ocurrir que estemos mandando un mal mensaje al respecto, pero justamente los mensajes se vuelven más ambiguos con respecto a la religión. En este sentido me sorprendieron las múltiples visiones que está teniendo el público sobre cosas que yo nunca me planteé en la película. Por ejemplo, hay espectadores que ven símbolos religiosos por todos lados, lo cual no era mi intención; otros que ven los símbolos que sí planteé como expresión del mal dentro del universo del film, y otros que ven todo lo contrario y que tienen una visión positiva de las mismas cosas. Por ejemplo, hay una cruz que algunos ven como símbolo de todo mal y otros como la salvación, y en un punto, en el film, es ambas cosas, y eso es lo divertido de plantear una trama no convencional como la que surge del guión de Sergio Esquenazi, a quien admiro desde que vi su ‘Visitante de invierno’ de 2001, que en su momento fue un hito por ser la primera película fantástica en mucho tiempo rodada con apoyo del Incaa”.
El realizador de “Punto Muerto” y “Ataúd Blanco” sí concibió la puesta en escena y los aspectos técnicos del film para lograr imágenes relacionadas con los misterios sobrenaturales de la religión, incluyendo el primer rodaje con una cámara 8K a 48 cuadros por segundo en lugar de los convencionales 24 cuadros por segundo que normalmente tiene el cine (esta técnica se uso en muy pocas películas internacionales, básicamente en “El Hobbit” de Peter Jackson y en las “Avatar” de James Cameron, por lo que en este aspecto estamos ante un hecho infrecuente del cine nacional. “La película está filmada con tomas que generalmente dominan todo desde arriba, como si marcaran un punto de vista omnisciente, lo que requería muchos planos fijos. Con el coproductor Néstor Sánchez Sotelo nos atrevimos a un rodaje a 48 cuadros con una cámara 8K”, reitera el cineasta. “Al principio podría parecer una locura, ya que eso encarecía bastante la filmación y sobre todo la posproducción, pero vimos que ayudaba a darle un estilo hiperreal a todo el film que ayudaba al concepto que estaba buscando; por otro lado, si bien era más costoso, no dejaba de ser posible y así fue que lo encaramos. Me gusta experimentar con la tecnología, no por nada me ocupé de hacer la primer película argentina en 3D, “Necrofobia”, algo que en su momento nos aseguraban era muy complicado técnicamente, pero no era para tanto; siempre es cuestión de sentarse y estudiar bien las cosas. Y también sueño alguna vez poder hacer una película para el formato Imax”.
Este logro técnico podría parecer una quimera en el cine argentino, dado el bajo presupuesto general de las películas de género fantástico, pero De la Vega –coproductor del film- lo logró no tanto por el apoyo que da el Incaa sino por las ventas de su film anterior, la original historia de vampiros basada en la novela de Gonzalo Ventura, “Al tercer día”. “Hay un problema en la industria del cine nacional que hay que corregir urgentemente”, dice De la Vega,“y es que el apoyo del Incaa se está volviendo mínimo porque dejó de ser un ente autárquico al no disponer del IVA que se recauda por las plataformas digitales, monto que queda cautivo del estado y no vuelve a la industria. Yo puedo encarar cada nuevo proyecto gracias a lo que recauda mi film anterior, y si no fuera por las ventas de “Al tercer día” a HBO y a la plataforma norteamericana de cine de terror Shudder, “El último hereje” nunca podría haberse concretado”.
Otra cosa que preocupa al realizador es la piratería: “Es algo que esta afectando a las películas de terror mucho más que a las demás, al punto que en otros países, por ejemplo Rusia, hay páginas enteras solamente dedicadas al cine de terror argentino, que es cada vez más prolífico y popular en países de todo el planeta, y justamente por eso tienta a los piratas. Ya es un hecho que enseguida del estreno de cualquier película argentina del genero pronto aparece en los blogs especializados. Yo ya me alegro cuando no lo hacen de inmediato sino cuando esperan al menos un par de semanas después del estreno en cines, pero por el momento es una lucha imposible y realmente no sé cuál es la solución para este grave problema”.
De la Vega está en plenas negociaciones para la venta del film a una plataforma y así financiar su próximo proyecto, “Los ojos del abismo”. “Es una historia fantástica que transcurre en 1982. La fecha lo dice todo, la Guerra de Malvinas”.


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