La locura se hizo presente otra vez en el fútbol argentino. Una vez más, la barra brava de un club dio la nota negativa. Ahora fue la de San Miguel, que atacó gravemente a jugadores y dirigentes de Excursionistas que presenciaban el partido en la platea. Los testimonios de Juan Fontenla y Javier Fígoli, futbolista y dirigente, respectivamente, de la entidad de Belgrano son contundentes.
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"La policía actuó muy mal, no se si por pánico o porque lo preveían. A un compañero le clavaban un palo en la cabeza y ellos fumaban un cigarrillo", contó Fontenla.
El propio jugador relató que un grupo de 50 se metió en la tribuna donde estaban sus compañeros que no formaban parte del partido y dirigentes de Excursionistas, cuando éstos gritaron el gol del 1-0.
"Nos atacó gente con palos que tenían cuchillos en la punta, nos pegaron con fierros, con cintos", dijo el futbolista, al tiempo que informó que "nos robaron todo en el vestuario".
"Este es un partido de alto riesgo, por el antecedente de 2010. No se porqué no se tomaron medidas para evitarlo", acusó Fontenla.
Fígoli es el prosecretario del club y vivió en carne propia el episodio. "Nunca viví nada igual en el fútbol. Temí por mi vida, la de mis compañeros y futbolistas. Entraron 50 barras y la policía los dejó pasar. Nos pegaron durante 15 minutos", describió.
Además expuso que tiene "los brazos y las piernas cortadas. Había jugadores con puntazos en las piernas y con latigazos en la espalda", e insistió en que "la policía no hizo nada".
Por último, se refirió al episodio de Gerardo Castro, que terminó internado por los golpes recibidos: "Es increíble lo que le pegaron, le pegaron para matarlo, es un jugador operado y con muletas".
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