La Asociación de Técnicos de Basquetbol de Italia (USAP) afirmó que la contratación del argentino Rubén Magnano por parte del Pallacanestro Varese «viola las nuevas normas que reglamentan la utilización de italianos y extracomunitarios» en los equipos de ese país.
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El ex técnico del seleccionado argentino, que ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos desarrollados en Atenas, tendría que debutar el próximo domingo como técnico de Varese, que el domingo perdió enfrentando al último, Air Avellino, y está penúltimo en la tabla de posiciones. La polémica estalló al conocerse la decisión del presidente de la Federación Italiana de Basquetbol (FIP), Fausto Manfredi, de pedir al Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI) que los técnicos extracomunitarios -como es el caso de Magnano-no sean incluidos en el cupo de tres extranjeros permitidos en cada club.
«Cuando Manfredi dice que pedirá al CONI una visa más para Magnano, quiere decir que las reglas deben ser respetadas por todos, pero que no tienen validez para los entrenadores», sostuvo Gianni Corsolini, actual presidente del USAP.
La nueva reglamentación del basquetbol italiano, con validez hasta 2006, prevé un mínimo de cinco jugadores italianos por plantel (tres de los cuales deben tener contrato profesional) y un máximo de tres extracomunitarios.
La organización que representa a los basquetbolistas locales (GIPA) sostiene que esta norma «proteccionista» hacia los jugadores italianos es violada con la extensión sistemática de la doble nacionalidad a los «oriundos», con daño a los jugadores de las divisiones inferiores.
El mayor número de nacionalizados, fichados como italianos por sus respectivos clubes, pertenece justamente en la actualidad a Argentina, con 11 jugadores.
Como protesta, los internacionales italianos agrupados en la GIBA declararon una huelga, por lo cual no jugarán el All Star Game que la FIP había organizado en su honor, por la medalla de plata ganada en Atenas, el próximo 11 de diciembre en Turín. La medida de fuerza recibió el apoyo de la prensa local que, como el diario deportivo «La Gazzetta dello Sport», la califica como «una protesta para existir».
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