Apenas habían transcurrido treinta segundos y ya Arsenal estaba en ventaja. Le duró poco. Huracán minutos después llegó al empate.
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Partido prometedor apoyado por el juego de ida y vuelta que proponían los dos. Sin embargo, ganó la imprecisión, la falta del pase preciso cuando se llega a situación de forzar alguna situación de gol.
Y se quedaron ahí, en amagues, en prometer y no dar (o dar poco que es lo mismo). Arsenal estuvo más cerca, redondeaba el técnico Alfaro, pero también decía que «con la voluntad no alcanza». Si faltaba algo para definir el juego bastaba con escuchar la otra campana: Mohamed. El técnico señalaba que «era parte de lo que podían dar» y como punto de partida no era poco. Las situaciones estuvieron de los dos lados, los aciertos y equivocaciones (que fueron las más) también. Aunque hubo puntos para destacar. Por ejemplo, la actitud y la entrega. Algunas virtudes, que a la hora de las propuestas pueden ser determinantes, a pesar de que en el partido donde Huracán estrenó campeonato, por ahí quede alguna deuda sin pagar. Habrá tiempo.
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