La oposición a Gianni Infantino comienza a mover sus fichas de cara a las elecciones presidenciales de la FIFA. Arsène Wenger gana terreno como posible principal rival del actual mandatario, mientras David Beckham se suma al escenario de nombres que circulan entre los dirigentes que buscan un cambio de conducción en el organismo rector del fútbol mundial.
Arsène Wenger toma fuerza como rival de Infantino en la FIFA y Beckham se suma a la ofensiva para desplazarlo
A cinco meses de las elecciones del 18 de marzo de 2027, el exentrenador del Arsenal aparece como el posible candidato de consenso para enfrentar al actual presidente. David Beckham también emerge en las conversaciones de la oposición, que busca terminar con la gestión del suizo tras la crisis por el proyecto de u$s4.200 millones de FIFA Forward Enterprise y la negociación que Aleksander Ceferin mantuvo en Salzburgo.
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Ya surgen nombres como posibles candidatos opositores a Gianni Infantino para las elecciones de la FIFA. El nombre de Arsène Wenger tomó fuerza en las últimas horas.
La elección se celebrará el 18 de marzo de 2027 en Rabat, Marruecos, durante el 77.º Congreso de la FIFA. Aunque todavía no hay una candidatura opositora oficializada, el nombre de Wenger vuelve a aparecer con fuerza en las conversaciones de los últimos días. El exentrenador del Arsenal reúne experiencia, reconocimiento internacional y una trayectoria que podría facilitar la construcción de consensos entre federaciones de distintas regiones.
Beckham, en cambio, aparece como una figura que puede contribuir a la estrategia para impedir la continuidad de Infantino. Su popularidad mundial, sus contactos en la industria deportiva y su participación como copropietario del Inter Miami le dan peso en un escenario en el que la oposición necesita visibilidad y apoyos para desafiar al presidente.
El trasfondo es una disputa política que se profundizó durante el segundo semestre de 2026. En agosto, Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, negoció en Salzburgo con Nasser Al-Khelaifi, titular del Paris Saint-Germain, y Patrice Motsepe, presidente de la Confederación Africana de Fútbol, una estrategia para intentar forzar la salida de Infantino antes de las elecciones. Aquella reunión expuso el malestar de un sector de la dirigencia y dejó pendiente una cuestión central: quién podría convertirse en la cara visible de la alternativa.
El conflicto entre Infantino y una parte del fútbol europeo se agravó después de que la FIFA impulsara la venta del 20% de FIFA Forward Enterprise por u$s4.200 millones. La operación generó cuestionamientos de la UEFA, que reclamó explicaciones sobre las condiciones del proyecto y el alcance de una iniciativa que buscaba abrir una nueva vía de financiación para el organismo.
La tensión escaló a finales de julio, cuando la UEFA avanzó con una postura de boicot vinculada a los torneos de la FIFA. La disputa llegó a amenazar la participación de seis selecciones en el Mundial femenino Sub-20 y profundizó las críticas a la forma en que Infantino toma decisiones estratégicas y administra los recursos de la entidad.
El proyecto de inversión terminó cayéndose pocos días después, pero el enfrentamiento político continuó. Para los sectores críticos, el episodio reforzó la necesidad de discutir el modelo de gestión de la FIFA y de encontrar un dirigente capaz de competir con el actual presidente en una elección que se definirá mediante el voto de las federaciones nacionales.
En ese contexto, Wenger reúne algunas de las condiciones que busca la oposición. Su prestigio como entrenador, su experiencia en el fútbol europeo y su perfil institucional lo convierten en una alternativa con posibilidades de generar adhesiones más allá de un club o una federación específica. Sin embargo, las versiones sobre su candidatura siguen siendo contradictorias: algunos medios británicos aseguran que dirigentes lo están cortejando, mientras otros sostienen que su opción ya habría sido descartada.
Beckham también aparece en las conversaciones, aunque sin una postulación oficial ni una confirmación de que vaya a competir por la presidencia. Su eventual participación en la estrategia opositora responde a su capacidad de convocatoria y a su proyección internacional. El objetivo de quienes buscan un cambio es reunir figuras con influencia suficiente para construir una alternativa, incluso si finalmente el nombre que encabece la candidatura es otro.
Infantino conserva una ventaja electoral
El principal obstáculo para la oposición es la estructura de apoyos con la que cuenta Infantino. Elegido por primera vez en 2016, el presidente busca un nuevo mandato con un respaldo importante en África y Sudamérica, al que se suman países árabes. Ese bloque representa una ventaja relevante en un Congreso compuesto por 211 federaciones, cada una con un voto.
La UEFA cuenta con 55 asociaciones, equivalentes a aproximadamente el 26% del electorado. África reúne otras 54 y Sudamérica, 10, por lo que ambas confederaciones suman 64 votos, cerca del 30% del total, antes de considerar los apoyos que Infantino puede obtener en Asia y otras regiones.
Por eso, la oposición no necesita solamente un nombre conocido: debe construir una coalición internacional. Wenger podría aportar un perfil institucional y futbolístico; Beckham, una marca global capaz de atraer atención y sumar interlocutores. Pero ninguna de esas fortalezas garantiza por sí misma los votos necesarios para desplazar al actual presidente.
La búsqueda también enfrenta la falta de candidatos dispuestos a dar el paso. Ceferin, Al-Khelaifi y Victor Montagliani, presidente de la CONCACAF, descartaron presentarse, pese a las conversaciones que mantuvieron sectores críticos de Infantino. La posibilidad de impulsar a Wenger aparece así como una vía para superar ese vacío, aunque todavía debe traducirse en una candidatura concreta.
El calendario agrega presión: el plazo para presentar postulaciones vence el 18 de noviembre de 2026. Cada aspirante necesita el aval de al menos cinco federaciones miembro para competir. En la primera ronda de la elección se requieren dos tercios de los votos válidos y, si no hay ganador, las rondas siguientes se definen por mayoría absoluta, equivalente a 106 votos si participan las 211 asociaciones.
A menos de un mes del cierre de candidaturas, la oposición debe resolver si logra unificar sus apoyos detrás de Wenger o si continúa explorando otras alternativas.




