En los primeros años de su carrera, una de las grandes deficiencias de Lionel Messi fueron los tiros libres. Poco a poco, el delantero de Barcelona fue puliendo su técnica hasta convertirse en uno de los ejecutantes más efectivos, como lo es hoy en día.
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En sus comienzos, Messi ni siquiera intentaba pedirle la pelota en un tiro libre a Ronaldinho y a Deco. Mirando la ejecución de los brasileños, fue copiando su técnica quedándose después del entrenamiento para pulir sus habilidades. A ello, se le sumaba la particularidad de hacerlo descalzo, algo que varios profesionales hacen para mejorar su control sobre la pelota.
Otra de las formas para seguir mejorando era filmarse mientras ejecutaba. De esta manera, el delantero observaba su movimiento e iba corrigiendo lo que no le gustaba hasta llegar a ser el gran rematador de tiros libres que es hoy.
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