Boca fue práctico, contundente y lujoso. Superó a Central por la holgura que marcó el resultado final y, si tardó 54 minutos en ponerse en ventaja, fue por las grandes actuaciones del arquero Gaona y de Carbonari.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Boca salió desde el primer minuto a presionar a su rival en tres cuartos de cancha. Le tapó todas las salidas y le manejó la pelota casi en forma monopólica. Tanto que Abbondanzieri tuvo su primera intervención cerca de la media hora. Cascini y Battaglia ganaron todas las pelotas divididas en el mediocampo, y Cagna por izquierda y el brasileño Iarley por derecha la administraban con acierto.
Central no podía crear fútbol en su mediocampo, porque estaba desdibujado Ezequiel González, flojo Messera, dando muchas ventajas a sus espaldas, y Gustavo Barros Schelotto, peleado con la pelota, con sus compañeros y con los rivales. Por esto, los defensores optaron por largos pelotazos a sus delanteros; de más está decir que perdiendo con los defensores boquenses.
El dominio de Boca era completo, pero la resistencia defensiva de Central le impedía ponerse en ventaja. Gaona y Carbonari encabezaban una defensa que -a esas alturas-parecía heroica. Fueron precisamente ellos dos quienes le cometieron penal a Tevez y le permitieron a Boca ponerse en ventaja. Después del gol, Rosario Central intentó salir de su encierro para buscar el empate, pero lo único que consiguió es dejarle espacios a Boca para que utilice su mejor arma: el contraataque. Tevez, ubicado como un extremo derecho, y Guillermo Barros Schelotto, como centrodelantero, encontraron los espacios que tanto habían buscado. La cuenta llegó a cuatro y pudieron llegar un par más, de no ser por la falta de precisión de Donnet y de Colautti, que desperdiciaron dos situaciones muy claras para convertir.
Dejá tu comentario