Boca ganó y comenzó a curar sus heridas
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unidades y lejos en la pelea por el título.
Por esas cosas del destino, una jugada desafortunada como la lesión de Lucas Viatri y el ingreso de Sergio Araujo fue lo mejor que le pudo pasar a Boca en la etapa inicial.
A los 27 minutos el pibe de 18 años aprovechó un error de Lisandro López, dejó tres rivales en el camino y de derecha clavó la pelota en el ángulo izquierdo de un impotente Cristian Campestrini.
Arriba en el marcador, los dirigidos por Roberto Pompei se soltaron y, de a poco, hicieron del arquero visitante una de las figuras del encuentro, con grandes intervenciones ante remates de Chávez, Matías Giménez y el pibe Araujo.
Lo mejor del equipo del Viaducto fue a los 4 minutos, cuando tras una pifia de Clemente Rodríguez, Adrián González no se animó a rematar y cedió para Mauro Óbolo, que estaba adelantado.
Pablo Lunati, el polémico árbitro, a los 39 ignoró un grosero agarrón de Matías Caruzzo sobre Lisandro López dentro del área, en lo que era un claro penal.
En el arranque del segundo tiempo, a los 2 minutos Chávez falló frente al arco el 2-0. Matías Giménez envió el centro desde la izquierda, el `Pochi` se tiró en palomita y la pelota se fue junto al palo.
La respuesta de Arsenal llegó un minuto después. Lisandro López se tomó revancha de su error en el gol de Boca y tras un tiro libre de Adrián González le ganó en el salto a Cristian Cellay de cabeza, la pelota dio en el palo y entró.
A partir de ese momento los dos equipos fueron un concierto de errores defensivos que hicieron que el encuentro ganara en emoción y llegadas de peligro frente a los arcos.
Los fantasmas del pasado comenzaban a sobrevolar la Bombonera, pero los oportunos cambios de Pompei y la suerte le hicieron un guiño al equipo boquense para que sumara de a tres.
Centro desde la izquierda de Damián Escudero, Campestrini se tiró y cortó con las manos, pero la pelota le pegó en la pierna izquierda, rebotó en Sebastián Battaglia y le quedó a Palermo para que sin marcas la empujara al 2-1, en el séptimo tanto en el Apertura, el 220 con la casaca de Boca y el 299 de su carrera profesional.
Pese al golpe, Arsenal no se amilanó, fue al ataque y tuvo varias ocasiones de igualar, la más clara un remate de Óbolo en el palo, pero las oportunas intervenciones de García y los postes se lo negaron.
La victoria fue una bocanada de aire fresco para Boca, que sumó luego de tres partidos, subió en la tabla de posiciones y le dará a los dirigentes más tranquilidad para elegir al sucesor de Borghi.




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